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Open Arms denuncia que un barco italiano llevó a Libia a 108 inmigrantes rescatados

Jul 31 2018

eldiario.es

Un buque italiano socorrió a 108 inmigrantes y les condujo a Trípoli, lo que violaría las normas internacionales y de la Comisión Europea sobre que ningún barco europeo puede desembarcar a personas en Libia, según una denuncia de la ONG española Open Arms dedicada al rescate de inmigrantes en el Mediterráneo.

«Asso Ventotto barco de bandera italiana rescata 108 personas en aguas internacionales, ahora mismo está deportando a Libia, un país donde no se respetan los Derechos Humanos. Sin posibilidad de dar asilo o refugio. Esto es una flagrante devolución en caliente», afirmó el fundador de Open Armas, Oscar Campes en Twitter.

También lo confirmó el diputado del partido de izquierdas Libres e Iguales Nicola Fratoianni, que se encuentra a bordo del barco.

Según el diario «La Repubblica» el buque, que trabaja para una petrolera, tras el rescate se puso en contacto con la central de coordinación de rescate italiana que le dirigió a la Guardia Costera libia, quienes indicaron que desembarcarán en Trípoli, donde ayer llegó la nave italiana.

Si se confirma esta versión, añadió Fratoianni, sería la primera vez que un barco italiano lleva inmigrantes a Libia, lo que se trata de «un precedente gravísimo», ya que «el derecho internacional prevé que las personas salvadas en el mar sean llevadas a un puerto seguro».

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Italia anunció que está recogiendo todas las informaciones sobre el buque italiano ya que podría haber cometido «una violación del derecho internacional».

A principios de mes, la Comisión Europea respaldó las conclusiones del Consejo Europeo en las que llamaba a los países miembros a «no obstaculizar» las operaciones de la «guardia costera libia».

Pero también se recalcaba que los barcos europeos que llevan a cabo rescates no pueden desembarcar a las personas en Libia porque no es un puerto seguro.

El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, negó que la Guardia Costera italiana haya «coordinado o participado en estas operaciones, como falsamente ha declarado una ONG extranjera y un parlamentario de izquierdas mal informado».

«La Guardia Costera libia en las últimas horas ha salvado y llevado a tierra a 611 inmigrantes. ¿Las ONG protestan y los traficantes pierden su negocio? Bien, nosotros seguiremos por este camino», añadió Salvini. (EFE – Roma)

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Varias agresiones xenófobas desatan una alarma racista en Italia

Lorena Pacho – El País

Un ataque a la atleta italiana de origen nigeriano Daisy Osakue ha sido el segundo episodio en 24 horas

La atleta italiana de origen nigeriano Daisy Osakue, de 22 años y campeona de lanzamiento de disco, volvía sola a casa la madrugada del lunes cuando un grupo de jóvenes comenzó a perseguirla desde un coche y a lanzarle huevos. Uno de ellos le alcanzó un ojo y le provocó una lesión en la córnea de la que tuvo que ser operada. La joven dice que aunque no recibió insultos xenófobos cree que los atacantes iban buscando expresamente a una persona de color. “¿Quién sale con huevos en la mano a esas horas? Ya he sido víctima de racismo en otras ocasiones, pero hasta ahora habían sido solo ataques verbales. Cuando se pasa a la acción significa que se ha sobrepasado un muro”, ha dicho este lunes a los medios italianos.

Es la estampa con la que Italia ha amanecido este lunes. Daisy es la segunda víctima de agresiones con trasfondo xenófobo en menos de 24 horas. En el último mes y medio ya son más de 10 los damnificados por una oleada de racismo que está recorriendo todo el país. La oposición habla de “alerta de racismo” y el presidente de la República, Sergio Mattarella, dice que Italia no puede convertirse en “el salvaje oeste”. Por su parte, en el Gobierno solamente la Liga abre la boca, como suele ser costumbre últimamente, para negar estas acusaciones y seguir cargando contra la inmigración en masa.

El día antes, el país también se había despertado con una noticia alarmante. Durante la noche dos italianos habían perseguido en coche en la localidad de Aprilia, cerca de Roma, a un hombre de nacionalidad marroquí, de 43 años, hasta sacarlo de la carretera, alegando que era un ladrón. Además, los agresores fueron después a pie hasta el vehículo siniestrado y propinaron al hombre convaleciente puñetazos y patadas. La autopsia aún debe esclarecer las causas de la muerte.

Los dos italianos, de 43 y 46 años, habían visto un vehículo que creyeron sospechoso con en su calle y decidieron que las dos personas en el vehículo (uno de ellos logró escapar) se trataban de ladrones que iban a roba. Aunque junto con otros vecinos llamaron para alertar a la policía, antes de que llegara el coche patrulla decidieron tomarse la justicia por su mano y comenzar la persecución, que terminó con fatal desenlace.

Cuando llegaron, los cuerpos de seguridad se encontraron al hombre, que tenía antecedentes por hurtos menores, muerto en el suelo y a los dos italianos junto a él. “Fue un desastre. Nos hemos arruinado”, dijeron los dos detenidos, acusados de homicidio preterintencional, a los investigadores, según los medios italianos. Sin embargo, no admitieron que habían agredido a la víctima, como más tarde pudieron comprobar los Carabinieri.

En la zona de Aprilia donde sucedieron los hechos en lo que va de año se han denunciado solamente cuatro robos y todos en vehículos estacionados sin ocupantes. Unas cifras que los investigadores creen que no pueden justificar un miedo masivo a los ladrones.

Después de los últimos casos, la oposición y algunas asociaciones han comenzado a hablar de una “alerta de racismo” , pero el Gobierno italiano niega tal situación de emergencia. El ministro del Interior, Matteo Salvini, continúa en su línea de criminalizar cierta inmigración. “La alarma racismo es un invento de la izquierda, los italianos son buenas personas, pero su paciencia se ha acabado. Yo, como ministro, trabajo desde hace 58 días para dar seguridad y serenidad a nuestras ciudades”, ha afirmado.

La ministra de Asuntos Públicos, Giulia Bongiorno, también de la xenófoba Liga, siguió el camino de su compañero de filas en una entrevista con el diario La Repubblica. “La única alarma es la del caos que nace de las decisiones equivocadas y discriminadas de la apertura de las puertas a cualquier tipo de inmigración”, apuntó.

 

 

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