General

Alarma en Alemania

Ago 31 2018

Editorial – El País

La multiplicación de manifestaciones neonazis refleja la estrategia xenófoba

Las repetidas manifestaciones de carácter neonazi que se están registrando desde el pasado domingo en la ciudad alemana de Chemnitz son la luz de alarma de una situación potencialmente muy peligrosa agravada por una insuficiente actuación de la policía y su utilización política desde el populismo de extrema derecha contra el Gobierno de coalición alemán.

La muerte en una pelea durante la noche del sábado al domingo de un ciudadano alemán de origen cubano ha sido burdamente instrumentalizada por la ultraderecha xenófoba para lanzar una nueva campaña de agresiones a inmigrantes y tratar de realizar demostraciones de fuerza en la calle con profusión de simbología supremacista, la última de las cuales se produjo ayer mismo. Para mañana está prevista otra manifestación —denominada “marcha silenciosa”— convocada por las ultraderechistas Alternativa para Alemania (Afd) y Pegida.

El papel de la policía alemana ha sido especialmente preocupante. La escasez de efectivos y la falta de coordinación se plasmaron en una notable ineficacia durante los disturbios violentos generados por los neonazis. A esto hay que sumar la filtración a grupos ultraderechistas, realizada por un funcionario de justicia, de la orden de detención de un refugiado iraquí acusado de la muerte del ciudadano alemán. En el documento aparecían datos como el domicilio del presunto agresor. Cualquier connivencia de los organismos oficiales con estos grupos tiene que ser investigada y cortada de raíz.

Hay otro peligro añadido, el de que esta oleada de acciones racistas se extienda a otras ciudades, especialmente del este de Alemania, donde anida una desafección alimentada por el populismo ultraderechista con el discurso de que a sus habitantes se les considera ciudadanos de segunda frente a los del Oeste. Ayer mismo se produjeron dos agresiones en este sentido, una en la ciudad de Wismar donde un joven sirio fue atacado con cadenas de hierro y otra en Sondershausen, donde un eritreo resultó herido en una pelea masiva.

Los movimientos neonazis no necesitan de excusa alguna para socavar el sistema, pero la llegada de más de 1,2 millones de refugiados a Alemania desde 2015 les está sirviendo para alentar la xenofobia y el ultranacionalismo. Según ONG dedicadas a la defensa de los derechos humanos, solo durante 2017 se contabilizaron hasta cuatro agresiones xenófobas. No son un episodio nuevo. Ya desde antes de la última crisis de los refugiados, la extrema derecha ha ido creando un caldo de cultivo contra los inmigrantes extranjeros que ha cristalizado en ocasiones en acciones tan graves como los sucesos de Rostock de 1992. Entonces, y durante cuatro días, grupos neonazis apoyados por vecinos de la ciudad —y ante una total negligencia policial— atacaron e incendiaron un albergue que daba cobijo a inmigrantes. Un total de 44 personas fueron procesadas por estos hechos.

Alemania es un país que ha dejado atrás un pasado terrible que causó un gran sufrimiento. Sus instituciones y su ciudadanía harán bien en estar vigilantes ante quienes pretenden utilizar las dificultades del presente para reivindicar un pasado que no debe volver.

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Chemnitz y la amenaza de la utraderecha

Opinión de Hans Pfeifer – Deutsche Welle

En Chemnitz, en el este alemán, una turba de ultraderechistas tomó las calles. La Policía estaba sobrepasada, y falta la voluntad política de luchar en serio contra las estructuras de extrema derecha, opina Hans Pfeifer

Cuando cae la noche en Chemnitz, en el Estado de Sajonia, muchos periodistas ponen fin a su tarea. La situación es demasiado arriesgada. Grupos de radicales de extrema derecha están dispersos por toda esa ciudad del este de Alemania, listos para actuar con violencia. Y la situación escala permanentemente. A un reportero le quebraron la nariz de un golpe. Un hombre hace el saludo hitleriano ante las cámaras y acosa a los periodistas. Cientos de neonazis, hooligans, y también habitantes de Chemnitz dispuestos a la violencia quieren dar rienda suelta a su agresividad. La Policía está sobrepasada por los acontecimientos, ya que le falta personal. No es un buen día para una sociedad abierta.

Una turba de ultraderecha organizada

Que esto haya llegado tan lejos se debe a un hecho tan asombroso como aterrador: en Alemania, el país de los crímenes de Hitler, la violencia de derecha y las amenazas de los extremistas organizados de derecha todavía se juzgan incorrectamente, se minimizan e incluso se aceptan. La escalada en Chemnitz es una prueba más. Porque fue todo, menos espontánea.

Durante años, los neonazis se han estado organizando en Chemnitz en el entorno del club de fútbol local. El nombre (del grupo de hooligans) «NS Boys» dice todo sobre sus convicciones. En ciertos distritos, los grupos de ultraderecha están intentando apoderarse de las calles. Actúan con la rutina de una subcultura que tiene conexiones a nivel nacional e intercambia experiencias. Son grupos pequeños, pero bien entrenados y efectivos. Eso les permitió movilizarse en muy poco tiempo para el despliegue del 27 de agosto de 2018.

La Policía sabía sobre esta movilización y también sobre estas estructuras. Sin embargo, no puso a disposición más oficiales a fin de garantizar la seguridad y el orden. Los políticos y las autoridades de seguridad simplemente no toman la amenaza lo suficientemente en serio. ¿Por qué? Porque la mayoría de los funcionarios y políticos no está en la mira de los delincuentes de derecha. Falta claramente empatía con las víctimas.

La Policía y la política carecen de empatía

Un error peligroso debe ser aclarado: el odio de estas personas en la calle no está dirigido únicamente contra la política de refugiados o contra Angela Merkel. Está dirigido contra la democracia en Alemania en su conjunto. Porque esta turba de ultraderecha rechaza casi todos los párrafos de la Constitución alemana: la dignidad de las personas, la igualdad de los ciudadanos, la prohibición de la discriminación por motivos de religión, origen o género.

Durante décadas, los neonazis han combatido a personas con otras ideas políticas, personas de otro color y, en los últimos años, cada vez más a los musulmanes. Se ubican a sí mismos dentro de la tradición de Adolf Hitler, muestran el saludo de Hitler, celebran los crímenes de la Wehrmacht alemana en la Segunda Guerra Mundial y luchan contra sus oponentes cada vez que pueden. Quieren que el terror vuelva a las calles de Alemania.

El gran peligro reside en que, desde hace varios años, marchas como la de ahora en Chemnitz se mezclan cada vez más con la protesta de los decepcionados y los marginados de la sociedad. Estos últimos, en su mayoría, no son partidarios del nacionalsocialismo. Pero están peligrosamente cerca de las ideas racistas y antidemocráticas. Eso es alarmante. La historia de Alemania enseña que la turba de extrema derecha organizada puede llegar muy lejos si logra unirse a la frustración y la ira de la sociedad. La política alemana debería estar prevenida.

 

 

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