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Cumbre de los Pueblos contra el G20

Nov 29 2018

Agencia española EFE

Organizaciones sociales y formaciones políticas dieron comienzo este miércoles 28 de noviembre en Buenos Aires a la Cumbre de los Pueblos, con una agenda de debates y talleres para oponerse a las políticas de “explotación masiva de la naturaleza y los trabajadores” del G20.

La contracumbre se concentró este miércoles 28 de noviembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y finalizará mañana con más actos en la plaza del Congreso argentino, en la víspera del arranque del encuentro de mandatarios del G20.

Organizada por la Confluencia Fuera G20 FMI, una unión de partidos de izquierda y movimientos ecologistas, de derechos humanos y feministas, entre otros, la Cumbre de los Pueblos forma parte de la “semana de acción global” que dejó numerosos actos contra el G20 en la capital argentina.

En la jornada de hoy, distintas aulas de la universidad, empapelada de consignas, acogieron charlas y debates que contaron con oradores y asistentes de otros países, además de otras actividades como proyección de documentales o venta de libros alternativos.

Una de las portavoces de la Confluencia Fuera G20, Beverly Keene, explicó a Efe que es “espacio de intercambio para fortalecer la resistencia y la organización popular, la construcción de alternativas”, y en las conferencias se tratan asuntos como bienes naturales, salud, educación, deuda, libre comercio, derechos humanos o militarización.

Para la activista, “la agenda del G20 y del FMI es para llenar los bolsillos de las grandes corporaciones, de las grandes financieras, de los países imperialistas… Y es una agenda que no tiene en cuenta los derechos de los pueblos, de la naturaleza, de cada uno de nosotros”.

Keene, una estadounidense que vive desde hace más de 30 años en Argentina, donde forma parte del colectivo Diálogo 200-Jubileo Sur, cree que las políticas que defiende el grupo propician “más miseria, más pobreza, más hambre y más saqueo”, y “no traen nada bueno para los pueblos”.

Keene asumió que entre los participantes del foro no hay un único modelo ni una perspectiva común, pero afirmó que la finalidad del encuentro es “debatir e intercambiar”, con el objetivo de “limar asperezas” y de “tratar de unificar algunas iniciativas que les orienten”.

Bettina Müller, de la sección argentina del grupo de economía alternativa Attac, otra portavoz de la contracumbre, declaró que “no solamente están en contra” del G20, sino que “también tienen propuestas” para desafíos como el cambio climático o la precariedad laboral.

Müller, criticó que el G20 “se quiere presentar como si fuera el Gobierno informal mundial”, cuando “ni siquiera son los veinte países económicamente más poderosos del mundo”, lo que ejemplificó con que Irán no está presente “porque no está en esa misma línea general de conservar el ‘statuo quo’, la división internacional del trabajo y del poder a nivel mundial”.

“Quienes están en el G20 son quienes están defendiendo el sistema mundial actual, el sistema de despojo, de explotación masiva de la naturaleza y los trabajadores”, prosiguió la activista, una alemana que también vive desde hace años en el país sudamericano.

Müller también criticó que en la cumbre el resto de naciones están respaldando al Gobierno que preside Mauricio Macri, “que está llevando adelante un plan de ajuste masivo, que está generando mucho conflicto y malestar social”, y con su presencia quieren transmitir “que ese es e único camino, que no hay alternativa”.

Además, afeó que con la organización del G20 Argentina gastará unos 200 millones de dólares, que “después van a faltar en otros lados”, al tiempo que ha tenido que pedir un crédito del FMI y despide a trabajadores públicos.

Las acciones de protesta contra el G20 culminarán el viernes por la tarde con una manifestación en Buenos Aires y otras ciudades del país.

 

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El polémico príncipe de Arabia Saudita llega al G20 en Argentina: “No es factible que sea capturado”

Por Jonathan Flores, con información de Deutsche Welle.

Human Rigths Watch (HRW) pidió al fiscal Ramiro González que investigue al príncipe saudí por presuntas violaciones del derecho internacional cometidas durante el conflicto armado en Yemen. La denuncia recayó en un tribunal federal argentino que conduce el juez Ariel Lijo.

La demanda también hace alusión a la posible complicidad de Bin Salmán en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, perpetrado el 2 de octubre en el consulado saudí en Turquía.

Bin Salmán arribó ayer miércoles a la cumbre de líderes del G20, que se celebrará el 1 y 2 de diciembre en Buenos Aires, y donde se espera tenga reuniones con varios líderes mundiales.

Entre las citas que posiblemente sostenga Salmán en Buenos Aires destaca una con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, en lo que sería su primer encuentro desde el asesinato de Khashoggi en el consulado de Riad en Estambul.

El príncipe saudita tiene previsto además reunirse con el presidente Vladimir Putin el sábado en Buenos Aires, y abordarán el caso del crimen de Khashoggi, según el consejero de política exterior ruso Yuri Ushakov.

Bajo ese turbulento escenario, el experto argentino Christian Sommer, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Católica de Córdoba, explica la factibilidad de la demanda de HRW.

-Según Human Rights Watch, Bin Salmán “sería penalmente responsable” de los delitos de los que se le acusa, en calidad de ministro de Defensa de Arabia Saudita. ¿Será capturado este fin de semana el príncipe heredero de Arabia Saudita a su llegada a Buenos Aires?

-Hay requisitos legales que no lo hacen factible. Aunque es comprensible que organizaciones de derechos humanos planteen que los tribunales de un Estado puedan iniciar causas judiciales contra visitantes extranjeros sindicados o culpables de crímenes atroces y repudiables, como los que ahora ocurren en Yemen.

-¿Por qué cree que la demanda de HRW contra el príncipe no prosperará?

-HRW se basa en que Argentina reconoce en su Constitución la Justicia universal, pero esos casos tienen limitantes, porque primero tiene que establecerse una jurisdicción por una ley especial.

-¿Ha habido precedentes en donde se haya establecido esa jurisdicción especial?

-Sí. Y uno de los limitantes es que las víctimas tenían una vinculación con Argentina, como en el caso de los crímenes de lesa humanidad de las dictaduras de los setenta. En el caso de víctimas españolas del franquismo fue posible abrir procesos. Pero en los casos por los que se sindica al príncipe Bin Salmán es difícil establecer la territorialidad de Argentina.

-¿Qué dice la Constitución argentina para que HRW creyera poder invocarla?

-Argentina tiene, desde la introducción de su Constitución, en el siglo XIX, una norma que permite que los jueces puedan conocer casos extraterritoriales, cuando impliquen una violación al “derecho de gentes”, hoy llamado Derecho Internacional. Esto se traduce hoy en normas que buscan evitar que los crímenes de lesa humanidad no pueden quedar impunes.

-¿Por qué no basta la letra de la Constitución para que proceda la demanda de HRW?

-Porque la misma Constitución aclara que primero se necesita una ley aprobada por el Congreso. Y en el caso del príncipe saudí no se dan las condiciones a solo pocos días de su visita. Otro fue el caso de la investigación del atentado contra la AMIA, cuando el Congreso tuvo que autorizar una serie de elementos de cooperación del Acuerdo con Irán para esclarecer los crímenes. (N. de la R.: la Asociación Mutual Israelita Argentina, AMIA, con sede en Buenos Aires, sufrió un atentado terrorista con coche bomba el 18 de julio de 1994 en el que 85 personas murieron y 300 fueron heridas).

-¿Qué otra vía tendría Argentina para llevar a juicio al príncipe saudí?

-En el caso de que se active la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI) por los hechos ocurridos en Yemen, habría que ver cómo Argentina, en calidad de Estado miembro, podría entrar a actuar. Pero eso solo podría ser posible tras la expedición de una orden de aprehensión emitida por la Fiscalía de La Haya. Pero, hasta ahora, ni se ha planteado una demanda ante la CPI, ni esta ha solicitado nada a Argentina.

-Amparado en la “jurisdicción universal”, el juez español Baltasar Garzón ordenó en 1998 el arresto en Londres del exdictador chileno Augusto Pinochet. ¿Por qué tuvo éxito?

-Porque parte de las víctimas de su dictadura tenían la nacionalidad española. Por lo demás, Madrid restringió luego dicha jurisdicción, para no tocar intereses de China.

-¿Cuál puede ser el impacto político de este caso para Argentina?

-Prácticamente ninguno. En el Gobierno el caso no ha sido destacado. Y en Argentina la justicia es independiente; todo depende de la acción del fiscal.

-Después de la solicitud de investigación de HRW, ¿cuál es la lección?

Una de las tareas de las organizaciones humanitarias es buscar hacer justicia. HRW ha logrado visibilizar la presunta implicación de un príncipe heredero saudí, que, siendo ministro de Defensa de Arabia Saudita, debe asumir la responsabilidad por la hambruna, los crímenes de lesa humanidad en Yemen, la tortura en Arabia Saudita y el macabro asesinato de un periodista en Turquía.

 

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