Ambiente, Cambio climático, Política

COP24: La política contra el clima

Dic 5 2018

Por Juan López de Uralde*

Comienza en Katowice (Polonia) la Cumbre del Clima (COP24) en un escenario político internacional muy preocupante: al ascenso a la presidencia de Estados Unidos del negacionista climático Donald Trump, se une ahora, en Brasil el triunfo de Jair Bolsonaro, quien ha asegurado que el cambio climático es una “conspiración marxista”. Sus agendas políticas xenófobas y contrarias a los derechos humanos, coinciden también en ser negacionistas del cambio climático. Se trata de dos países clave e imprescindibles para que la agenda climática sea efectiva, por lo que las políticas globales para frenar el cambio climático se están viendo muy gravemente mermadas por el ascenso del negacionismo político.

Este escenario político se produce cuando precisamente el órgano científico de Naciones Unidas para el clima (IPCC) acaba de advertir de que estamos en la cuenta atrás, y que es imprescindible mayor ambición en la lucha contra el cambio climático. La capacidad de amortiguar el cambio climático se agota, y el objetivo de evitar un aumento de 1,5 ºC requiere de una acción urgente y ambiciosa que cada vez parece más alejada.

El éxito de la Cumbre de Katowize dependerá de que los países adopten compromisos mucho mayores de los actuales. En la actualidad, con los compromisos adoptados en el Acuerdo de París, en 2015, las temperaturas medias aumentarían por encima de los 3 º C. Un objetivo muy alejado de lo que la ciencia nos está recomendando. Esa acción urgente y decidida no parece estar ni siquiera cercana, y el tiempo se agota.

Aquí, en España, ya han surgido los “bolsonaros” y los “trump” en la figura del extremoderechismo de Vox. Cuando ya parecía que el fantasma del negacionismo se alejaba, una vez dejado atrás Rajoy y su primo, irrumpe este partido cuya aproximación al cambio climático es que, simplemente, no existe. Es el único partido español que no hace ninguna referencia al mismo en su programa electoral. Ya sabemos qué se puede esperar de ellos.

La política no está ayudando a defender el clima. El desgraciado avance de la extrema derecha global se está cebando con las políticas de defensa ambiental. Hace unos días Donald Trump respondía a un informe de la Casa Blanca sobre el impacto del cambio climático en Estados Unidos con un breve “no me lo creo”. Es terrible.

Dicho esto, la negociación internacional debe seguir y la presión ciudadana también. La acción política no puede pararse por la presencia de estos nefastos personajes. Nada debe impedir los avances en la Cumbre de Katowize porque ya no hay tiempo para más retrasos.

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*Conocido habitualmente como Juantxo López de Uralde, es un activista y diputado ecologista español, miembro del partido ecologista  Equo. Entre 2001 y 2010 fue  director de Greenpeace- España. Es el autor, junto a Beatriz del Hoyo, del blog Ecologismo de Emergencia.  Artículo de opinión, en Público.es, 5 diciembre, 2018

Realacionado:

Los preocupantes datos que rodean a la cumbre climática en Polonia

AFP

El planeta ya ha subido 1 ºC, para mantenerse por debajo de +1.5 ºC, las emisiones de CO2 deberían reducirse casi un 50% para 2030 respecto a 2010, según el IPCC.

Los 200 países reunidos en Polonia para tratar de poner en marcha el Acuerdo de París deben «hacer mucho más» para limitar los impactos sin precedente del cambio climático, abogó la ONU el domingo, aunque parece poco probable que se dé una respuesta ambiciosa.

Los impactos del desajuste climático «nunca fueron tan graves» y tienen que obligar a la comunidad internacional a «hacer mucho más» para combatirlo, reclamó este domingo la mexicana Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

«Este año debería ser uno de los cuatro más calientes jamás registrados. Las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera están en su punto más alto y las emisiones continúan aumentando», añadió en un comunicado divulgado en la 24ª conferencia la responsable sobre el clima de la ONU.

«Los impactos del cambio climático nunca fueron tan graves. Esta realidad nos dice que tenemos que hacer mucho más. La COP24 tiene que hacer eso posible», agregó Espinosa.

Los desajustes climáticos ya están afectando a «las comunidades de todo el planeta» y las «víctimas, destrucciones, el sufrimiento» que conlleva, «hace que nuestro trabajo sea más urgente», dijo.

Con el Acuerdo de París de 2015, el mundo se comprometió a limitar la subida de la temperatura a 2 ºC respecto a la era preindustrial, e idealmente a +1.5 ºC.

El reciente informe de los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), destacó la diferencia «neta» en el impacto que tendrían esos dos objetivos, que irían desde olas de calor al aumento del nivel del mar.

Pero los compromisos que hasta ahora han tomado los firmantes del acuerdo de París llevarían a un mundo a +3 ºC.

Puesto que el planeta ya ha subido 1 ºC, para mantenerse por debajo de +1.5 ºC, las emisiones de CO2 deberían reducirse casi un 50% para 2030 respecto a 2010, según el IPCC.

Los miembros del G20, excepto Estados Unidos, reafirmaron el sábado su apoyo al Acuerdo de París.

Pero «no podemos decir que los vientos sean muy favorables» de cara a incrementar las ambiciones climáticas, dijo Michel Colombier, director científico del Instituto de Desarrollo Sostenible y de Relaciones Internacionales (IDDRI), en alusión al contexto geopolítico.

Con una guerra comercial entre China y Estados Unidos y el escepticismo respecto al cambio climático de Donald Trump y del presidente electo brasileño, Jair Bolsonaro (que también mencionó una posible salida de su país del Acuerdo de París), «las estrellas ya no están alineadas», lamenta Seyni Nafo, portavoz del grupo África.

Decenas de miles de manifestantes salieron a las calles de Bruselas el domingo con motivo del arranque de la reunión de Polonia.

Con 65,000 personas, según la policía, los organizadores afirmaron que fue la más grande manifestación ocurrida en Bélgica sobre el cambio climático.

Katowice, imprescindible 

La cumbre de un día el lunes en Katowice, a la que solo una veintena de dirigentes confirmaron su asistencia, incluidos el primer ministro holandés y el presidente del gobierno español o los presidentes de Nigeria y de Botsuana, podría esbozar las intenciones del resto del mundo.

Pero, pese al llamado «diálogo de Talanoa» (una serie de encuentros en curso para intentar aumentar los objetivos), los observadores temen que la mayoría de Estados, deseosos de revisar sus compromisos para 2020, esperen otra cumbre convocada por el secretario general de la ONU en septiembre de 2019 en Nueva York para mostrar sus objetivos.

En cuanto a Polonia, anfitriona del acto y firme defensora de su industria del carbón, su principal objetivo es que se adopte el manual de uso del Acuerdo de París.

Así como una ley necesita de un decreto de aplicación, el Acuerdo de París requiere de unas reglas precisas para ser puesto en marcha, especialmente sobre la transparencia, o sobre como los Estados rendirán cuenta de sus acciones, su financiación o sus resultados.

«No hay Acuerdo de París sin Katowice», subrayó la presidencia polaca de la COP24.

Pero los debates podrían tornarse muy ásperos sobre esos temas sensibles, como la cuestión de la financiación Norte-Sur.

Los países desarrollados se comprometieron a aumentar a 100.000 millones de dólares anuales para 2020 la financiación de políticas climáticas de los países en vías de desarrollo. Pero aunque según la OCDE esos flujos vayan en aumento, muchos países del sur reclaman compromisos más claros para cumplir esa promesa.

 

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