Derechos Humanos, Igualdad y justicia social, Migraciones y refugiados, Sociedad civil

Migración: entre la hipocresía y la mezquindad

Dic 10 2018

David Bollero – Público.es

Entre hoy y mañana tiene lugar en Marruecos un encuentro internacional inédito en la historia: la cumbre de Marrakech donde se adoptará el Pacto Global sobre Migración contará con la presencia de dos tercios de países miembros de la ONU. 183 países, entre ellos España, van a firmar un tratado no vinculante para abordar la cuestión de la migración desde un punto de vista eficaz y humanitario, que se resume en el propio enunciado del secretario general de la ONU “conseguir que la migración funcione para todos”.

Como era de esperar, algunos países (casi una decena) se han descolgado de la firma de esta tratado, como es el caso de EEUU, Hungría, Italia o Australia, entre otros; y ello a pesar de que el conjunto de 23 puntos que se aprobará es tan genérico, tan ambiguo en algunas cuestiones, que a ningún Estado firmante le costará saltárselo a la torera sin el menor aspaviento.

Este artículo no es un ataque o un menosprecio a la cumbre de Marrakech, sino una advertencia, una alud de alarma para que los 18 meses de negociaciones que hay detrás del documento final no queden en papel mojado, como suele ser costumbre.

En 2012, durante mi corresponsalía en Londres, tuve ocasión de asistir a la Conferencia de Somalia. Entonces, Hillary Clinton como secretaria de Estado de EEUU con Obama y David Cameron como premier británico lideraron a medio centenar de países y organizaciones con objeto de coordinar esfuerzos para mejorar la vida de la población, crear empleos, contar con medicamentos y luchar contra la piratería de Somalia.

Como en Marrakech, se elaboró un pomposo documento de declaración de intenciones y se comprometieron partidas económicas que, en realidad, eran calderilla para los países donantes… pero limpiaron sus conciencias. La realidad desde 2012 ha roto en mil pedazos el acuerdo alcanzado en la Conferencia de Somalia: mientras la Unión Europea (UE) y la OTAN articulaban la Operación Atalanta para acabar con la piratería que amenazaba sus buques mercantes, la hambruna en Somalia acababa con la vida de más de 260.000 personas.

Seis años después de la Conferencia de Somalia, éste continúa siendo un Estado fallido que poco o nada importa a Occidente. En octubre del año pasado, los titulares informaban fugazmente de cómo el país había sufrido el peor atentado de su historia con más de 300 muertos. Dos meses después, Somalia superaba su propio récord y en un nuevo recuento las personas asesinadas en aquella masacre alcanzaban las 512 víctimas, siendo el mayor atentado de la historia después del 11-S. Al carajo la Conferencia de Somalia… y al carajo con quienes todavía creen -entre ellos la creciente y mezquina extremaderecha y su panda aborregada- que las personas migrantes llegan a nuestras costas por capricho. En el propio y polémico Aquarius, buena parte de l@s migrantes procedían de Somalia.

En este escenario, Marrakech ha de ser algo más que un lavado de conciencia. Se ha de escuchar más a las ONG que están sobre el terreno, tanto acogiendo como trabajando en los países emisores para paliar -en su mano no está resolver- la situación que los expulsa. En 2012 en Londres no se atendió a organizaciones como Oxfam y ya hemos visto los resultados.

En plena celebración del 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos y aunque incluso dentro de nuestras propias fronteras se vulnere cada día, los 183 países reunidos en Marruecos han de ser más conscientes que nunca que sin cooperación y solidaridad no será posible dar una solución humanitaria a esta cuestión. Una solidaridad que no sólo ha de darse hacia los países emisores de migrantes, que en la mayoría de los casos sufren de unas condiciones que Occidente ha propiciado (por guerras, sobreexplotación multinacional, neocolonialismo…), sino también entre los receptores para afrontar la situación de manera conjunta.

Si la cumbre de Marrakech vuelve a quedar en papel mojado o, incluso, en un acuerdo de mínimos que no garantiza absolutamente nada que no sea que cada país siga haciendo y deshaciendo a su antojo (con devoluciones en caliente ilegales según el Derecho Internacional, como hace España), será un fracaso. Tan sólo habrá servido para que un grupo de mandamases apunten en su lista otra tanda de banquetes con dinero público.

——————

Relacionado:

El infinito dilema de las migraciones

Arturo Balderas Rodríguez – La Jornada

La incesante migración de millones de personas se ha convertido en uno de los problemas más graves y más difíciles de resolver.

Mientras más se investigan, se estudian y se exponen las causas de las migraciones, más parecen alejarse las soluciones de fondo que pueden coadyuvar a su solución. Pobreza, desigualdad, corrupción y mitos religiosos son el caldo de cultivo para que los ciudadanos de la mitad del mundo emprendan el camino a otras naciones.

En el afán de dar techo y comida a quienes se ven obligados a abandonar sus tierras, los gobiernos que les han ofrecido asilo humanitario se han tambaleado o han tenido que ceder ante el acoso de quienes consideran a los migrantes como invasores peligrosos e indeseables.

No es secreto que en Alemania, Austria, España y algunas naciones nórdicas el germen de la discriminación racial y el odio y desprecio por los migrantes crece a pasos agigantados. Ejemplo de ello es la irrupción de gobiernos ultranacionalistas en países como Italia, Hungría, Polonia y, por supuesto. en Estados Unidos.

La situación pudiera ser aún más grave para Europa si quien suceda a Angela Merkel en Alemania decide expulsar a los miles de refugiados que Merkel, con buen juicio, les dio el asilo que los salvó de una muerte casi segura en sus países de origen. Ante la evidencia de la imposibilidad de cortar de tajo con el fenómeno migratorio, pareciera que el tiempo acaba para encontrar solución.

Se ha insistido en que una de las soluciones es apoyar a las naciones cuyas condiciones son más precarias con los medios de los que carecen para desarrollar sus economías. Incluso se ha propuesto una reedición del Plan Marshall destinado a esas naciones. El problema es que no está claro de dónde provendrán los medios y cómo se administrarían.

Se complica aún más cuando es necesario superar el círculo vicioso de la corrupción, los fanatismos religiosos y las luchas fratricidas entre las diversas étnias que conviven en las sociedades más precarias.

El caso paradigmático de un país que enfrenta los problemas de la migración de sus ciudadanos, pero al también tiene que dar asilo a miles de migrantes, pudiera ser el mexicano. Nuestro país ha proclamado el respeto universal a los derechos humanos de los migrantes y sistemáticamente ha reclamado al gobierno de Estados Unidos por las violaciones que comete en contra de los ciudadanos mexicanos que llegan a ese país.

La paradoja es que, ante la negativa del gobierno de Trump de dar el asilo humanitario consagrado en el derecho internacional a miles de centroamericanos, México ahora se encuentra en la encrucijada de dar asilo y alivio a miles de ellos, coadyuvando, sin pretenderlo, en la aberrante política estadounidense. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tendrá que hilar muy delgado para encontrar la fórmula para continuar en la defensa de sus ciudadanos en contra de las agresiones del huésped de la Casa Blanca y, paralelamente, ofrecer asilo humanitario a miles de centroamericanos.

Y deberá rechazar las pretensiones de Trump para que México se convierta en su aliado involuntario y, como lo ha sugerido, los deporte. Antes de llegar al gobierno, López Obrador apuntó la idea de una solución conjunta elaborando un plan de desarrollo integral centroamericano que aborde la problemática de la migración irregular con el concurso de los gobiernos centroamericanos y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

De avanzar esa, o alguna propuesta similar, al igual que en otras tantas el diablo estará en los detalles y desde luego en el tamaño de los recursos que aportarían los países, entre los que también debieran estar nuestro vecino del norte.

 

admin