Derechos Humanos, Economía y Finanzas, Fuerzas Armadas, Política

Bolsonaro: Como un soldado ante banqueros y generales

Ene 8 2019

Por Dario Pignotti – Página12, Argentina

–Después de una semana de gaffes, Bolsonaro se cuadró ante el titular de Economía, Guedes, y las FF.AA

–La sucesión de equívocos en seis días del mandatario de Brasil preocupó al mercado financiero. Por eso, Bolsonaro ayer manifestó su “certeza” de que alcanzará el éxito con “este equipo económico” liderado por Guedes

Desde Brasilia – Jair Bolsonaro rindió cuentas sobre su primera semana de gobierno, signada por gaffes, ante banqueros y generales reunidos en el Palacio del Planalto. Como si fuera un soldado se cuadró ante el “superministro” Paulo Guedes a quien alabó por ser alguien que “conoce mucho, pero mucho más de economía que yo”. Esa disculpa pública fue dirigida en simultáneo al jefe de la cartera de Economía y al mercado financiero en su conjunto que la semana pasada frunció el ceño ante la incontinencia verbal de Bolsonaro sobre la reforma previsional y el Impuesto a las Operaciones Financieras.

La sucesión de equívocos en seis días de gestión preocuparon hasta al columnista “senior” del grupo Globo, Merval Pereira, que a pesar de su adhesión a la administración recién iniciada sugirió ayer que Bolsonaro aprenda “rápido” a lidiar con la cosa pública. Igual que Pereira otros analistas de la prensa del poder escribieron este fin de semana sobre la convenciencia de que el jefe del Ejecutivo se atenga a las directrices de Paulo Guedes.

En su discurso, el presidente pareció tomar nota del apercibimiento del establecimiento periodístico cuando comentó su simpatía por Guedes, de quien recordó su paso por el Colegio Militar. Después de esa formación castrense el ministro se doctoró en economía en la Universidad de Chicago y más tarde recaló en el Chile de Augusto Pinochet donde se relacionó con José Piñera, hermano del actual presidente Sebastián, y arquitecto de la reforma previsional andina.

La idea del bloque financiero brasileño, asociado a fondos de inversión extranjeros, es “chilenizar” el sistema jubilatorio a través de una reforma de la Constitución que necesita ser aprobada en el primer semestre de 2019. Lo que se impulsa es un shock ultraliberal antes de una eventual declinación de la popularidad del mandatario, ubicada en el 65% según la  encuestadora Datafolha.

“Hay que aprovechar esta luna de miel y que el Congreso está más receptivo a medidas osadas como la reforma”, recomendó Mailson da Nobrega, exministro de Hacienda y responsable de la consultora Tendencias.

Entre la premura del mercado y la aprobación popular aparece otro sondeo, también de Datafolha según el cual siete de cada diez brasileños rechazan cambios en la jubilación. Esta reprobación popular es similar a la observada en encuestas realizadas durante el gobierno de Michel Temer que intentó y no pudo acabar con la previsión para dejar a la población inmerme con lo cual se espera pavimentar la entrada de las AFJP.

Bolsonaro aceptó ayer que carece de formación económica así como presumió de conocer “un poco más de política que el ministro Guedes”. Lo dijo ante el propio Guedes, fundador del banco BTG Pactual, al lado de quien estaba el flamante titular del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) Joaquim Levy, que hasta hace un mes era funcionario del Banco Mundial y antes fue ejecutivo del Banco Bradesco.

Ya sobre el final del discurso Bolsonaro prometió abrir la “caja negra” del BNDES para indagar sobre los créditos concedidos a Venezuela y Cuba, países no mencionados pero a los que se refirió de manera implícita. Y fue uno de los asuntos repetidos durante la campaña electoral de octubre. Anunció que la nueva gestión del BNDES tendrá que eliminar la “confidencialidad” de esos contratos, entre los cuales podría estar la construcción del Puerto de Mariel en Cuba que recibió cerca de 900 millones de dólares del BNDES.

En el auditorio del Planalto se encontraban los generales Hamilton Mourão, vicepresidente, su colega Augusto Heleno que es el ministro de Seguridad Institucional y Carlos Alberto dos Santos Cruz responsable de la cartera de gobierno.

El mandatario manifestó su “certeza” de que se alcanzará el éxito de un gobierno que tiene “este equipo económico y cuenta con los militares de las Fuerzas Armadas cuyo valor es reconocido” por la opinión pública.

En los rituales de los actos públicos y las declaraciones de estos primeros seis días del nuevo régimen se observa que el capitán retirado no logra imponer su autoridad sobre los altos mandos de las Fuerzas Armadas.

Tres militares de alto rango consideraron “innecesaria e inoportuna” la instalación de una base de Estados Unidos, tal como lo prometió Bolsonaro al secretario de Estado Mike Pompeo, escribió el diario Estado de San Pablo el sábado.

La radicación de ese complejo estadounidense destinado a reforzar la presión sobre Venezuela posiblemente sea la piedra de toque del acercamiento con Donald Trump que, junto a la alianza con Israel, son las señas distintivas de la política externa.

En un reportaje que apareció este fin de semana en el portal de la BBC el general Santos Cruz relativizó el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, prometida por Bolsonaro a Benjamin Netanyahu.

El premier israelí y Pompeo fueron los personajes más sonados de la ceremonia de pose del martes primero de enero.

Si desde los altos mandos castrenses se expresan divergencias sobre dos temas de la estrategia internacional, desde la oposición los cuestionamientos son más rotundos. El ex canciller Celso Amorim, jefe de la diplomacia durante los dos gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo que aceptar una base norteamericana “puede resultar en la importación de conflictos que no son nuestros”.

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Bolsonaro contra las empresas públicas. Brasil en liquidación

El ministro de Infraestructura brasileño, Tarcísio de Freitas, confirmó que su objetivo es privatizar o liquidar un centenar de empresas estatales hasta 2022. «Tenemos que ver todos los trechos de carreteras que tengan posibilidad de ser explotados comercialmente y pasarlos a manos de la iniciativa privada», ejemplificó. El BNDES, el Banco de Brasil, Caixa y Eletrobras, en la mira

Como anticipó en la campaña, el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro avanzará con sus planes de reducir brutalmente el tamaño del Estado. Así lo confirmó el ministro de Infraestructura de Brasil, Tarcísio de Freitas, quien aseguró que evalúan privatizar o liquidar un centenar de empresas estatales hasta 2022. El brutal ajuste no se limitaría únicamente a la venta de empresas, también incluirá cierres de las que “no tienen tanto sentido”.

Según determinó el funcionario, el gobierno realizará en los próximos días un “mapa” de la situación de las 150 empresas estatales que dependen directamente del Ejecutivo, y sus subsidiarias. «Obviamente, no estamos hablando sólo de privatizaciones, sino también de liquidaciones de empresas que no tienen tanto sentido», declaró el ministro en una entrevista concedida a la radio CBN.

También ratificó que su cartera estudia los planes de concesiones y privatizaciones ya previstos por el expresidente Michel Temer, que incluyen puertos, aeropuertos, ferrocarriles y carreteras. Según detallaron medios brasileños, la lista estaría integrada también por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), el Banco de Brasil, Caixa y Eletrobras.

Bolsonaro anticipó que aprovecharía las privatizaciones para atraer inversiones, tanto nacionales como extranjeras, en el orden de los 7000 millones de reales (unos 1.876 millones de dólares) este mismo año.

Entre los casos que están bajo análisis, agregó el ministro, figuran unos 5.000 kilómetros de carreteras, así como los contratos de otros 4.000 kilómetros ya en manos privadas, pero con contratos que vencerán próximamente y podrían ser renegociados.

«Tenemos que ver todos los trechos (de carreteras) que tengan posibilidad de ser explotados comercialmente y pasarlos a manos de la iniciativa privada mediante concesiones, privatizaciones o sociedades mixtas», indicó. La intención del equipo económico de Bolsonaro, dirigido por el ministro de Economía, Paulo Guedes, un liberal formado en la Escuela de Chicago, es reducir al mínimo posible el tamaño del Estado. (Página12)

 

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