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Bolsonaro en Davos: Estreno vacío y torpe

Ene 23 2019

Por Eric Nepomuceno* – Página12, Argentina

Por primera vez un presidente brasileño tuvo la oportunidad de abrir el Foro Económico Mundial que se realiza anualmente en Davos, en los Alpes suizos, y que reúne la flor y la nata de los dineros del mundo: el ultraderechista Jair Bolsonaro tenía a su disposición 45 minutos para hablar de sus programas y proyectos a una platea colmada de empresarios, agentes financieros, banqueros e inversionistas.

Habló durante escasos seis minutos y 38 segundos. Y de todas las 740 palabras leídas con la dificultad habitual, que le impide proferir frases de más de media docena de ellas sin interrumpirse, ninguna, absolutamente ninguna, dejó de ser inocua y genérica.

Los malvados dicen que el gran trabajo de los que escriben los discursos leídos por Bolsonaro es hacerlos cortos, lo más cortos posible, para evitar que el capitán diga tonterías o peor, que diga algo que luego resulte en alguna pregunta directa cuya respuesta él difícilmente encontraría.

Pues en Davos fue exactamente así. Bolsonaro dijo que era una gran oportunidad de revelar “el momento único” que Brasil vive, y para “presentar a todos” el nuevo país que él y sus ministros están construyendo.

Dijo que “por primera vez un presidente armó un gobierno de ministros cualificados” y que “tenemos credibilidad para llevar a cabo las reformas que necesitamos y que el mundo espera de nosotros”. También anunció privatizaciones, pero a ejemplo de las tan mencionadas reformas, no ofreció ninguna pista de cómo serán, o cuándo y con qué amplitud.

A partir de esa frase y a lo largo de las 526 palabras restantes, Bolsonaro fue incapaz de emitir una única y solitaria frase que ultrapasase la frontera del vacío absoluto. Llegó al colmo de la insignificancia al decir que pretende “invertir fuerte” en seguridad para que “ustedes nos visiten con sus familias”, para luego mencionar la belleza y la exuberancia de la Amazonia, las playas y las ciudades brasileñas.

Quienes escribieron lo que Bolsonaro leyó, en todo caso, sabían que no se trataba de un evento de promoción turística. Por eso se apresuraron a incluir temas como la preservación del medioambiente, la apertura comercial al mercado global (“tengan la seguridad de que al final de mi mandato Brasil estará entre los 50 mejores países del mundo para hacer negocios”), y una nueva política externa en la cual “el costado ideológico dejará de existir”.

Fue cuando volvió a aparecer un Bolsonaro en estado puro: “vamos proteger a la familia y a los verdaderos derechos humanos”. ¿Y cuáles serían los verdaderos derechos humanos? “Vamos proteger el derecho a la vida y a la propiedad privada”. Traduciendo: por eso se emitió un decreto presidencial que permite a todo brasileño mayor de 25 años tener hasta cuatro armas de fuego en su casa…

Antes del agradecimiento final, y todavía en estado puro, aseguró: “Teniendo por consigna ‘Dios por encima de todo’, estoy seguro de que nuestras relaciones traerán infinitos progresos para todos”.

En Brasil, la primera consecuencia de la nulidad del discurso del capitán en Davos se hizo sentir en el mercado financiero brasileño: sensible caída de la Bolsa de Valores, sensible aumento del dólar y el euro.

Mientras Bolsonaro profería vaguedades frente a una platea interesada esencialmente en propuestas concretas, Arabia Saudita suspendía la importación de carne de pollo de 33 de 58 frigoríficos brasileños. Se trata de otra clara advertencia dirigida a la “nueva política externa sin costado ideológico” que pretende transferir la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, en una contundente muestra de sumisión (nada ideológica, desde luego…) a la Casa Blanca de Donald Trump. La medida significó un recorte del 30 por ciento de las exportaciones brasileñas de carne de pollo, que tienen a Arabia Saudita como principal destino.

Como broche de oro, no tuvo lugar la anunciada conferencia de prensa al final de las vacuidades emitidas por Bolsonaro.

En este caso, sin embargo, la medida es comprensible: el primogénito del capitán presidente, el senador electo Flavio Bolsonaro, está más que involucrado en escándalos, y a cada nueva revelación surgen crecientes indicios de que la marea de lodo se acerca rápidamente a los pies del padre.

La verdadera lavandería de dinero que fue detectada y ahora es investigada por el Ministerio Público involucra a funcionarios tanto del despacho del entonces diputado provincial Flavio como del entonces diputado nacional Jair. Y más: sobran pruebas de que todos o casi todos depositaban mensualmente parte de sus sueldos (en algunos casos, integralmente) en la cuenta de Fabricio Queiroz, mezcla de chofer, guardaespaldas e íntimo amigo del clan presidencial.

Mientras Bolsonaro cubría su platea de banalidades, se anunciaba en Río que un capitán de la Policía Militar fue acusado de participar en el asesinado de la concejal Marielle Franco, en marzo del año pasado.

Su nombre es Adriano Magalhães da Nóbrega. Hace dos años, fue homenajeado por Flavio Bolsonaro. Que, además, empleó en su despacho a la mujer y a la madre del amigo.

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*Milton Eric Nepomuceno es un autor, periodista y traductor brasileño. Tradujo al portugués importantes autores latinoamericanos como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez, entre otros.  Sus traducciones le rindieron tres Premios Jabuti, además de otro recibido por su trabajo investigativo sobre la masacre de Eldorado dos Carajás.

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Por Dario Pignotti – Página12

Flavio reconoció haber contratado como asesoras parlamentarias a la madre y esposa de un mafioso prófugo

Los Bolsonaro, padre e hijo, nunca escondieron sus simpatías por las gavillas de policías y militares a las que reivindicaron en discursos, incluso en el Parlamento. Esa afinidad parece haber trascendido lo político.

Surgen nuevas evidencias sobre los vínculos entre un hijo de Jair Bolsonaro y las bandas parapoliciales. El diputado Flavio Bolsonaro reconoció haber contratado como asesoras parlamentarias a la madre y esposa del prófugo Adriano Magalhaes da Nóbrega, jefe de una de las más temidas “milicias”  que operan en las favelas de Río de Janeiro. Los Bolsonaro, padre e hijo, nunca escondieron sus simpatías por las gavillas de policías y militares a las que reivindicaron en discursos, incluso en el Parlamento. Organizaciones mafiosas de las cuales el Clan Bolsonaro podría ser socio.

Ocurre que esa afinidad parece haber trascendido lo político según las informaciones conocidas este martes, las cuales indican un presunto lazo económico entre la familia presidencial y estas organizaciones delictivas en el contexto del “Bolsogate”. A cada día surgen datos probados sobre esta telaraña político-mafiosa surgida en Río de Janeiro donde está el nicho del poder bolsonarista: Jair Bolsonaro fue diputado federal por ese estado durante 28 años, Flavio  es diputado estadual y acaba de ser electo senador federal y otro de los hijos, Carlos, es concejal carioca. Según las investigaciones en curso la madre de “para” Magalhaes depositó dinero en la cuenta del jefe de asesores de Flavio Bolsonaro, Fabrizio Queiroz. A este ex policía se lo considera  como un posible “cajero” del hijo presidencial.

El “Bolsogate” surgió hace un mes y medio como un caso local pero en los últimos días se nacionalizó hasta llegar al Palacio de Alvorada, la residencia oficial en Brasilia, donde el sábado el mandatario  mantuvo una reunión de cuatro horas con Flavio, cuya cabeza comienza a ser pedida incluso por miembros del oficialista Partido Social Liberal (PSL).

La situación se agrava a cada día y ayer llegó a un punto crítico.

Tres horas antes de que Jair Bolsonaro comenzara su discurso en el Foro Económico Global de Davos en Rio de Janeiro, decenas de agentes allanaron propiedades del jefe “miliciano” Adriano Magalhaes, contra quien fue librada una orden de captura. Ese excapitán de la policía carioca y su colega Ronald Paulo Alves Pereira, apodado “Tortuga , son considerados los cabecillas de los escudrones de la muerte que aterrorizan  a los vecinos de las barriadas pobres del oeste de la ciudad. La banda de estos dos elementos cercanos a los Bolsonaro se llama Escritorio del Crimen.

Alias  “Tortuga” Alves Pereira, procesado por asesinato hace más de una década,  fue arrestado en la mañana de ayer tras lo cual el Grupo de Actuación contra el Crimen Organizdo (Gaeco) de la policía informó que también puede estar vinculado a la ejecución, en marzo del año pasado, de la activista Marielle Franco conocida por haber denunciado a las  “milicias”. En la campaña de octubre Jair Bolsonaro fue el único, entre los principales candidatos presidenciales, que evitó pronunciarse sobre el asesinato y exigir su esclarecimiento.

En la Asamblea Legislativa de Rio Flavio Bolsonaro promovió  homenajes a los capos milicianos Magalhaes y  Alves Pereira, y fue el único legislador estadual que el año pasado negó su apoyo a una ceremonia en memoria de Marielle Franco, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Las noticias del martes hundieron aún más a Fabricio Queiroz que es visto como un operador de la sociedad entre Bolsonaro júnior y los escuadrones de la muerte.

Queiroz y Flavio Bolsonaro fueron citados a declarar y no compadecieron ante el Ministerio Público, que descubrió, junto con el Ministerio de Hacienda, movimientos financieros “atípicos”. Entre las operaciones bajo sospecha está la compra de departamentos lujosos por parte del hijo del mandatario que no tiene como demostrar esas inversiones con los ingresos como parlamentario.

Las informaciones que surgen todos los días sobre el escándalo han hecho mella en un gobierno que está en funciones hace sólo veintidós días.

La oposición analiza crear una Comisión Parlamentaria de Investigaciones para averiguar si el enriquecimiento de Bolsonaro hijo es producto de su ligazón con los escuadrones de la muerte. Claro que esa eventual comisión no se privará de sondear las por lo menos posibles proyecciones de esta asociación con el jefe del Clan, Jair Bolsonaro.

Ante la prematura erosión del gobierno los legisladores del  Partido de los Trabajadores se reunieron ayer con sus colegas del PSOL y el Partido Socialista para formar un frente “democrático y popular”. Es necesario enfrentar con “firmeza” a un gobierno “incapaz de sustentarse  (…) frente a  lo que está ocurriendo con el hijo del presidente”, declaró la senadora Gleisi Hoffmann, titular del PT.

Para evitar hablar de la crisis , Jair Bolsonaro  suspendió una conferencia de prensa con medios internacionales en el Foro de  Davos. El silencio presidencial en los Alpes suizos fue reprobado por el cantante Caetano Veloso.  “Presidente de Brasil Bolsonaro, hable de las finanzas de su familia”, desafió  Caetano, quien remató su tuit con el hashtag #Bolsogate.

 

 

 

 

 

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