Democracia, Extremismo radical, Política

Lección Sueca

Ene 15 2019

Editorial – El País

El acuerdo de gobierno para Suecia es un paso para frenar a la ultraderecha

El acuerdo alcanzado en Suecia entre los socialdemócratas y dos fuerzas de la coalición conservadora para formar Gobierno —y dejar fuera así a la extrema derecha en ascenso— es una buena noticia no solo para el país escandinavo sino para toda Europa. Falta todavía que el Parlamento dé luz verde al acuerdo en una votación que se celebrará previsiblemente a finales de esta semana. Todo depende de los excomunistas, profundamente divididos. Mientras, los partidos tradicionales están mostrando una alternativa democrática concreta frente a un discurso identitario de división y exclusión que elección tras elección gana terreno en el continente. La conclusión es clara: la extrema derecha no puede ser ni el árbitro ni la clave en la formación de Gobiernos.

En los últimos cuatro meses, Suecia ha vivido una situación muy similar a la registrada en varios países europeos y que ha desembocado en una peligrosa parálisis política: un Parlamento muy fragmentado fruto de unas elecciones donde los partidos tradicionales han perdido peso, graves dificultades para lograr una coalición de gobierno, urgencia por aprobar los Presupuestos y una ultraderecha creciente interesada en azuzar la inestabilidad política para forzar una nueva convocatoria electoral en la creencia de que aumentarán su rédito electoral.

De salir adelante el acuerdo, habrá que ver qué resultado tiene este cordón sanitario frente a la extrema derecha, pero ya se pueden extraer algunas conclusiones. Si bien este tipo de pactos muestran una línea clara entre las fuerzas democráticas y las que utilizan a la democracia para alcanzar el poder, también pueden suponer un fuerte desgaste para las primeras. Ya se ha comprobado, por ejemplo, en Alemania, donde la socialdemocracia ha visto muy mermado su apoyo tras gobernar con los democristianos. Aun así, ha repetido el experimento antes de permitir a la extrema derecha ser decisiva.

En segundo lugar, es conveniente que la extrema derecha no quede como única alternativa a los partidos democráticos, porque esto también favorece su estrategia de crecimiento. Es preciso que el votante tenga a su disposición una variedad de alternativas democráticas que no necesariamente formen parte del Gobierno al que, por el motivo que sea, no quiera respaldar con su voto. Los Gobiernos deben habituarse a la negociación constante, y las oposiciones democráticas de diferente signo a dar su apoyo. Finalmente, para poner en su justa perspectiva el avance de la ultraderecha, hay que diferenciar entre Ejecutivos apoyados en el Parlamento por partidos de ultraderecha y aquellos donde la ultraderecha forma parte del mismo Gobierno. Solo hay tres países en este último caso: Italia, Austria y Finlandia. La llegada de la ultraderecha a los Gobiernos no es inevitable, pero es necesario que las fuerzas democráticas hagan un esfuerzo.

—————–

Anexo:

Suecia pacta una coalición de gobierno que aísla a la ultraderecha

El Periódico, España

El acuerdo, que debe ser referendado por las bases del Partido Liberal, permitiría gobernar a Löfven cuatro años más

El Consejo Nacional del Partido Centrista ha respaldado este sábado el acuerdo con tres formaciones más para apoyar un gobierno rojiverde en Suecia, que acabaría con el bloqueo político en el país cuatro meses después de las elecciones.

El pacto, presentado este viernes, implica que el socialdemócrata Stefan Löfven gobernaría cuatro años más en minoría con los ecologistas y dejaría sin influencia al ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), tercera fuerza parlamentaria y aislada por el resto de partidos.

“Estoy feliz y orgullosa por el fuerte apoyo”, ha dicho en rueda de prensa la líder centrista, Annie Lööf, que ha contado con 56 votos a favor y solo dos en contra para su propuesta. El pacto incluye una colaboración presupuestaria, pero su partido seguirá en la “oposición liberal”, ha resaltado Lööf, que ha lamentado las críticas vertidas por conservadores y democristianos anunciando el fin de la Alianza de centroderecha, de la que también forman parte centristas y liberales.

El acuerdo debe ser aprobado también por el Partido Liberal, que este sábado ha iniciado una reunión del grupo parlamentario y la dirección, que concluirá este domingo con una votación en el Consejo Nacional que se prevé igualada, después de que varias voces hayan difundido en los últimos días su descontento con un posible pacto con los rojiverdes.

Las cuatro fuerzas políticas implicadas en el pacto suman 167 de los 349 escaños del Parlamento, por lo que necesitarán al menos que el Partido de Izquierda se abstenga en la votación que se celebrará el miércoles en la Cámara para que Löfven pueda ser elegido.

Este partido, que fue apoyo externo del Gobierno rojiverde en la anterior legislatura, todavía no ha hecho pública su postura sobre un pacto en el que se resalta expresamente que queda fuera de “cualquier influencia” sobre la dirección política de Suecia.

El acuerdo incluye medidas polémicas para la izquierda sueca como una liberalización del mercado laboral y de la vivienda, y recortes fiscales en impuestos al trabajo y a empresas.

Hasta cuatro intentos

Suecia vive una anómala situación política por el panorama nacido de las elecciones del 8 de septiembre: el bloque de izquierda de Löfven, cuyo partido fue el más votado, logró 144 escaños por 143 de la Alianza y 62 del SD.

Tras no salir adelante en la Cámara dos proyectos de gobierno en minoría encabezados por Kristersson y Löfven, el presidente del Parlamento, Andreas Norlén, aceleró el mes pasado el proceso y fijó dos nuevas consultas en la Cámara este mes.

En el sistema sueco son necesarios cuatro intentos fracasados en el Parlamento para elegir primer ministro antes de poder convocar elecciones extraordinarias, algo que no ocurre desde 1958.

 

 

admin