Igualdad y justicia social, Mujeres

Acerca de “Debajo de mi Puente”, de Eva Paz*

Feb 5 2019

Por Arsenio Rodríguez

He leído el libro Debajo de mi Puente de Eva Paz. La poesía para mí es un canto de alma y su éxito consiste en comunicar, a un nivel distinto de la lógica de las palabras, a través de metáforas e imágenes, los sentimientos, impresiones y emociones que nacen muy adentro, más allá de los pensamientos. Lo importante de la poesía, como el sabor del buen vino,  es la melodía que nos deja en el alma esa canción de otro u otra que compartimos, y cómo nos identificamos en nuestro adentro con el momento interior que el poeta describe en su ser.

Eva Paz nos canta su cuento interior, desde su feminidad profunda, con imágenes muy vívidas de un mundo visto desde su mujer y su niña, un mundo que trata de definirla desde afuera, con patrones culturales que la oprimen y la marginalizan y la constriñen, un mundo que de quedarse así definido, aplastaría su alma, y por eso Eva se rebela y busca liberarse y encuentra en las cosas y experiencias cotidianas, la forma de reinventarse y  ser libre, en vez de de ser la Eva definida y esperada. Su soledad, en ese mundo prescrito desde afuera, es la mayor expresión que uno encuentra en sus hermosos poemas, donde la amargura, la ironía y la tristeza abren ventanas en las paredes de la cárcel que la encierra, para que su canto llegue hasta nosotros.

A mí me recuerda a una gran poetisa puertorriqueña, Julia de Burgos, quien también buscaba escaparse de su cárcel de definición por otros. Las líneas de Eva, en el poema Debajo de mi Puente que abre su libro dicen;

Nada tengo, nada he perdido

de todo me han despojado

soy libre, nada más poseo.

Debajo de mi puente,

comiendo el ulpo de la tristeza,

tratando, después de este tormento,

ponerme de pie y volver a caminar

 

y me recuerdan la amargura descrita por Julia de Burgos cuando escribió:

Ya las gentes murmuran que soy tu enemiga
porque dicen que en versos doy al mundo tu yo.
Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de Burgos.
La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz;
porque tú eres ropaje y la esencia soy yo;
y el más profundo abismo se tiende entre las dos
.

 

En su Huida Triste nos canta Eva

Sigo respirando

más,

aseguro,

-sin miedo a equivocarme-

que hace rato he muerto

solo que no me avisaron

y no asistí a mi funeral.

 

Y Julia nos dice en su poema Dadme mi Número

Casi no puedo con el mundo
que azota entero mi conciencia.
¡Dadme mi número! No quiero
que hasta el amor se me desprenda
(Unido sueño que me sigue
como a mis pasos va la huella.)
¡Dadme mi número, porque si no,
me moriré después de muerta!

 

Debajo del Puente de Eva Paz presenta de manera impresionante la angustia interna de la poetisa, sus luchas. Con una gran maestría hilvana la cotidianidad del mundo visto por los ojos de una mujer, con la búsqueda de algo mas real que lo aparente, nos dice en Ajena

 

Esta cama me da miedo 

está más dura que en la infancia. 

Esta vida me da miedo 

-esta vida me da miedo-

 y punto.

 

Los poemas de este libro son un canto de agonía, una búsqueda existencial, un afán de entender la vida más allá de lo explicado, de lo convencional que se espera de ella por los demás. Hay una hermosura profunda en el dolor expresado en estos versos, una intransigencia por la verdad, más allá de la aceptación superficial. Los poemas de Eva compilados en Debajo del Puente son cantos del alma, de un alma de mujer que busca su verdad apasionadamente. Nos revelan que Eva Paz busca su paz desenfrenada e inevitablemente, adentro, en donde nace su poesía.

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*Eva Paz es el nombre adoptado por Marcela Leonelli,  escritora de Temuco, Chile,  ligada por el amor a las letras a los escritores de la tierra de Arauco.

 

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