Clero, Infancia, Religión

Vaticano: crisis y vergüenza

Feb 25 2019

Editorial – La Jornada

La cumbre eclesial que se realizó el fin de semana anterior en el Vaticano para analizar los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes, titulada La protección de los menores en la Iglesia, no sólo ha permitido conocer algunos de los aspectos más exasperantes del tradicional encubrimiento de las altas esferas del catolicismo a tales infractores, sino que permite constatar la dolorosa parálisis en la que se encuentra el papado ante tales delitos.

La amplitud de las protestas que se realizaron en Roma por grupos de víctimas y sus redes de apoyo contrasta con el escaso tiempo que les fue otorgado para expresarse intramuros y con la falta de voluntad o la incapacidad del papa Francisco para emprender una depuración a fondo de pederastas y otros abusadores sexuales enquistados no sólo en el bajo clero sino también en la jerarquía eclesiástica.

Características de ese inmovilismo fueron las palabras del cardenal Federico Lombardi, ex vocero de Benedicto XVI, quien respondió a las demandas de acciones contundentes –abrir los archivos, revisar expedientes, castigar a los encubridores y modificar el código canónico, por ejemplo– con una receta mediatizadora e inverosímil: enfrentar el problema con distintas acciones en materia de formación, cultura interna y sutileza canónica.

En ese contexto, ayer, último día del encuentro, el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich y presidente de la Conferencia Episcopal alemana, reconoció que nunca fueron creados los asientos documentales que habrían podido comprobar las agresiones y consignar los nombres de los responsables, o bien que los archivos correspondientes fueron destruidos.

De esa forma, resultaría imposible satisfacer la demanda generalizada –reiterada ayer mismo por la religiosa africana Verónica Openibo en el curso de la reunión– respecto de que la Iglesia haga públicas las cifras sobre casos denunciados de pederastia así como los procedimientos seguidos en cada uno de ellos.

Frente a ese panorama demoledor, el discurso de clausura pronunciado por Francisco resultó anticlimático y decepcionante para las víctimas y sus entornos: el primer pontífice latinoamericano se limitó a reiterar propósitos ya formulados con anterioridad, como cambiar la mentalidad al interior de la Iglesia, hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a los religiosos acusados de pederastia, un mayor rigor en la selección de los aspirantes a la vida religiosa y acompañar a las víctimas.

Por lo demás, en uno de sus posicionamientos más cuestionables, Francisco enumeró factores y circunstancias extraeclesiales que fomentan el abuso sexual en contra de menores –el entorno familiar, la escuela, las actividades deportivas y el turismo sexual– pero se abstuvo de transparentar en cifras la parte de la que es responsable la Iglesia que él preside, de presentar acciones concretas en materia de derecho canónico y de proponer mecanismos concretos para sancionar ese delito.

Lamentablemente, es posible que en estos días Jorge Mario Bergoglio, cercado por una burocracia vaticana corrompida y por jerarquías eclesiásticas conservadoras y proclives a la opacidad y al encubrimiento, haya perdido la última gran oportunidad de su pontificado para emprender un combate frontal a la pederastia y que el Vaticano siga sumido de manera indefinida en el estado de crisis y vergüenza al que hizo referencia Verónica Openibo.

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Por Elena Llorente – Página12

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–El cardenal Reinhard Marx denunció que en Alemania, como en otros lugares del mundo muy probablemente, la Iglesia ha destruido la documentación que denunciaba a curas pedófilos. Dentro del Vaticano hay corrientes opuestas.

Desde Roma. Después de tres días de discursos de prelados de distintos países y tres mujeres, de discusiones por grupos lingüísticos, de propuestas, el encuentro concluido ayer en el Vaticano sobre los abusos sexuales en la Iglesia que contó con la participación de 190 cardenales, obispos, sacerdotes y monjas de todo el mundo, según las víctimas no dio los resultados esperados, según el Vaticano ha sido un primer paso importante que tendrá sus primeros efectos concretos en poco tiempo más.

El encuentro no solo abordó el tema de los abusos sufridos por menores por parte de exponentes de la Iglesia y lo que se puede hacer por ellos, sino y sobre todo marcó como una atrocidad aún mayor, el hecho de que estos hechos criminales hubieran sido encubiertos por los obispos o cardenales a los que se les presentaban las denuncias. En este sentido el presidente de la conferencia episcopal de Alemania, el cardenal Reinhard Marx, miembro además del C9 –el comité de cardenales que asesora al papa Francisco– y que fue uno de los expositores de la conferencia en el Vaticano, denunció que en su país, como en otros lugares del mundo muy probablemente, la Iglesia ha sistemáticamente destruido la documentación que denunciaba a curas pedófilos. Según algunos analistas italianos, la denuncia del cardenal Marx no es casual y hace pensar que dentro del Vaticano y de la Iglesia en general, hay fuertes corrientes opuestas a la transparencia que quiere llevar adelante el papa Francisco en este sentido.

“Quisiera reiterar con claridad que si en la Iglesia se descubriera aunque fuera un solo caso de abuso, que representa ya de por sí una monstruosidad, tal caso será afrontado con la máxima seriedad”, dijo ayer el papa Francisco en su discurso, al concluir el encuentro y como para dar una idea de cual será la “tolerancia cero” de la que se habla. Y agregó: “El objetivo de la Iglesia será escuchar, tutelar, proteger y curar a los menores abusados, explotados, olvidados. No importa donde ellos estén”.

Luego de la misa que Francisco celebró como conclusión del encuentro en la Sala Regia del Vaticano, el Papa hizo una suerte de balance de la situación de los abusos sexuales en el mundo y mencionó ocho puntos claves que seguirá la Iglesia a partir de ahora. Entre ellos la “tutela de los niños”, dando prioridad a las víctimas de abusos; “seriedad impecable” en el tratamiento de los casos porque “la Iglesia no ahorrará esfuerzos en hacer todo lo necesario para entregar a la justicia a quien haya cometidos tales delitos y no tratará de encubrir o subestimar algún caso”; una cuidadosa “formación de los sacerdotes”; se “verificarán las líneas guías” que tienen en este sentido las conferencias episcopales y “se acompañará” a las personas abusadas.

Antes de llegar a estas conclusiones, Francisco dio un pantallazo general de los abusos de menores en el mundo, tomando los datos de distintas organizaciones de derechos humanos y protectoras de la infancia. La primera verdad que surge de los datos disponibles -de América Latina no fue mencionado ningún país porque por lo visto no hay datos confiables -, es que quien comete abusos físicos, sexuales o emotivos, son principalmente padres, parientes,  maridos de esposas-niñas, entrenadores y educadores y los ambientes son el doméstico, el barrio, la escuela, los clubes deportivos y los ambientes eclesiásticos, dijo el papa. Datos oficiales del gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, hablan de 700.000 niños abusados sexualmente o maltratados por año. En Europa, la OMS (Organización Mundial de la Salud) había estimado en 2013 que había 18 millones los niños víctimas de abusos. El Papa también mencionó que en los últimos años, el desarrollo de Internet y de los medios de comunicación han permitido abusos sexuales on line, a veces comisionados y seguidos en directa a través de la web. El otro tema que trajo a colación fue el “turismo sexual”. Según datos de la Organización Mundial del Turismo, cada año tres millones de personas viajan a otros países para tener relaciones sexuales con menores. Los países de destino más frecuentes, según una cita a pie de página en el discurso papal pero no mencionada por Francisco, son Brasil, República Dominicana, Colombia, Tailandia y Camboya y los abusadores provienen sobre todo de Francia, Alemania, Reino Unido , China, Japón e Italia.

“Estamos frente a un problema universal. Pero tenemos que ser claros: la universalidad de una plaga semejante, mientras confirma su gravedad en la sociedad, no disminuye su monstruosidad dentro de la Iglesia”, subrayó. “La inhumanidad del fenómeno a nivel mundial es todavía más grave y escandalosa en la Iglesia, porque está en contraste con su autoridad moral y su credibilidad ética”, añadió el pontífice, que terminó su mensaje haciendo un llamamiento para una lucha en todo sentido “contra los abusos de menores en el campo sexual y en otros campos, de parte de todas las autoridades y de las personas individuales, porque se trata de crímenes abominables que deben ser eliminados de la tierra”.

No obstante las palabras y las promesas del papa Francisco, algunas organizaciones de víctimas de abusos dentro de la Iglesia que fueron recibidas días atrás por el propio pontífice, dijeron no estar de acuerdo y piensan que esta reunión no ha servido para nada. A pocos metros de la oficina de prensa vaticana donde ha habido cientos de periodistas de todo el mundo en estos días, y pocos minutos después de que el papa terminara su discurso, representantes de dos organizaciones, Rete L’Abuso de Italia y ECA (Ending Clergy Abuse, la asociación que reúne víctimas de todo el mundo) se dijeron desilusionados por los resultados del encuentro vaticano.

“A mí me parece que este encuentro no fue ni siquiera un punto de partida como algunos lo han presentado –declaró a los periodistas el italiano Francesco Zanardi, presidente de Rete L’Abuso–. Aquí la Iglesia se está declarando víctima ella misma. Y si se considera víctima, pues que se constituya en parte querellante en los juicios contra los curas pedófilos, no que los encubra”.  Zanardi, 48 años, fue abusado por un sacerdote y hoy es considerado un gran “cazador” de curas pedofilos.

El español Miguel Hurtado por su parte, portavoz de ECA, dijo que “el Papa se ha pasado la mitad del discurso hablando de los abusos fuera de la Iglesia. Nosotros hemos sido abusados dentro de la Iglesia, por sacerdotes, monjas, maestros católicos. Esperábamos una respuesta que el Papa no nos ha dado”. Y añadió: “Hoy el papa Francisco ha dado un guantazo a toda las víctimas de pederastia de los cinco continentes que han venido hasta Roma para pedir explicaciones”. Hurtado, originario de Barcelona, es un psiquiatra que denunció abusos por parte de un monje de la abadía de Montserrat, en Cataluña, cuando él tenía 16 años.

En la rueda de prensa que concluyó el encuentro, el moderador, padre Federico Lombardi, dijo que se está trabajando en el Vaticano en un Motu Propio del papa (documento de decisión exclusiva de un pontífice) sobre la protección de los menores, en una nueva ley sobre este tema para la Ciudad del Vaticano y líneas guías para la diócesis de Roma (de la que el papa es el obispo). Además, indicó, la Congregación de la Doctrina de la Fe está terminando su “Vademecum” donde aparecerán todas las indicaciones para los obispos y normas de cómo tratar los casos de pedofilia y la protección de las víctimas. Asimismo, concluyó, el Vaticano ayudará a la creación de varias “task force” (equipos de trabajo especiales) en distintos países, para ayudar a las personas y a las diócesis que no tengan medios como para enfrentar estos problemas.

 

 

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