Igualdad y justicia social, Mujeres, Racismo&discriminación, Sociedad civil

La amenaza feminista

Mar 8 2019

Carlos Hernández *– el diario.es

El feminismo constituye, a día de hoy, la mayor amenaza para quienes tratan de mantener el penúltimo gran dique de contención de ese océano llamado igualdad. Ya rodeados por las aguas siguen en pie, amenazantes, otros muros, como el del racismo

Primero creyeron, y con razón, que era una corriente minoritaria sin la fuerza necesaria para provocar grandes cambios. Después la vieron crecer, pero desde su atalaya de superioridad masculina se autoconvencieron de que solo estaban ante una travesura pasajera de «las chicas». El 8 de marzo del pasado año terminaron las risas y las bromitas. Ese día llegó la preocupación. La marea morada provocó en ellos un tsunami de terror.

El feminismo constituye, a día de hoy, la mayor amenaza para quienes tratan de mantener el penúltimo gran dique de contención de ese océano llamado igualdad. Ya rodeados por las aguas siguen en pie, amenazantes, otros muros, como el del racismo. Sin embargo, es la pared del patriarcado la única que continúa deteniendo el avance de las olas. La única aparte del, mucho me temo, infranqueable muro final: el económico.

Muchas mujeres han sufrido e incluso han muerto, parafraseando al añorado maestro Labordeta, por empujar ese día… «para que pueda ser». A todas ellas, creo, debemos recordarlas en una jornada histórica como la de hoy y, muy especialmente, a aquellas valientes luchadoras que lograron la aprobación del sufragio femenino y otros avances muy significativos para la época durante la II República. Mujeres, muchas de las cuales, tal y como escribí hace justo un año todavía siguen enterradas en las cunetas.

El día en el que caiga ese penúltimo dique, aunque lejano, estará un poco más cerca después de este 8 de marzo. Ahora ellos sí lo saben y por eso su reacción será cada día más virulenta. Ahondarán en la criminalización y la ridiculización del movimiento. Seguirán banalizando y tergiversando sus mensajes. Buscarán la división entre las mujeres. Seguirán metiendo sus caballos de troya, tal y como describían magistralmente Elisa Beni Rosa María Artal en esta misma tribuna.

Pasear autobuses por España con el rostro de Hitler resulta insultante para las mujeres y hasta para las víctimas del Holocausto, pero no pasa de ser una ocurrencia tan repugnante como ineficaz. El peligro radica en que la involución se venda, como ya se está intentando vender, como liberación. El objetivo de quienes se niegan a perder sus privilegios pasa por darle la vuelta a la tortilla y hacer pasar al feminismo por totalitario y a esa cosa que algunas llaman «feminismo liberal» por liberador.

Aún están lejos de perfeccionar su discurso porque han sido demasiados años pensando que el lugar de sus parejas estaba en ese cuarto extraño repleto de humo, fogones y cacharros. Por eso, mientras se les llena la boca de igualdad, aún transitan por los mismos senderos: explicando a las mujeres lo que llevan en su interior cuando están embarazadas o interpretando que la verdadera libertad la consigue aquella mujer que vende su vientre al mejor postor.

Feminismo es sinónimo de igualdad. Solo un machista o un ignorante puede mantener que el movimiento feminista pretende la supremacía de la mujer y el sometimiento del hombre. El supuesto feminismo teledirigido por quienes no creen en él no deja de ser una versión actualizada de lo que en los tiempos oscuros del dictador se llamaba feminidad.

«Formad familias porque necesitamos más españoles», «en lugar de abortar, tened niños», «alquilad durante nueve meses vuestros cuerpos». Es lo de siempre… son los de siempre con una capa más o menos fina de maquillaje. Ellos os tienen miedo, muchos otros os vemos como la única esperanza.

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*Periodista, escritor y experto en comunicación empresarial y política; autor del libro «Los últimos españoles de Mauthausen». Comenzó su andadura profesional en Antena 3 TV como cronista parlamentario y, posteriormente, como corresponsal de guerra en Kosovo, Palestina, Afganistán e Iraq.

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Anexo:

Igualdad radical

Editorial – El País

El movimiento feminista impone una nueva energía democratizadora

Hoy, Día Internacional de la Mujer, se celebra el primer aniversario del arranque de una serie sostenida de manifestaciones que han ido congregando en las calles a centenares de miles de mujeres de todo el mundo. El 8 de marzo de 2018, España, fiel a una arraigada tradición feminista que llega al menos desde los tiempos de la II República, respondió con sensibilidad y urgencia situándose en la vanguardia de la lucha por el avance de los derechos y oportunidades de las mujeres con una movilización sin precedentes. Desde entonces, se ha observado la solidez argumentativa y la inteligencia organizativa de un movimiento, el feminista, capaz de sostener en el tiempo unas reivindicaciones que, impulsadas viralmente y desarrolladas en un plano mayoritariamente horizontal, han demostrado no ser flor de un día, sino que se han consolidado como uno de los ejes políticos del presente y del futuro del país.

El estallido reivindicativo de los últimos meses ha permeado otros debates esenciales, como el de la precarización de la vida, fenómeno que afecta a amplias mayorías sociales en prácticamente todos los países del planeta, pero que plantea situaciones agravadas para el bienestar y las necesidades de las mujeres. Los recortes en el ámbito de la protección social entorpecen seriamente el camino hacia la plena participación, articulando de nuevo viejas formas de subordinación y discriminación que colocan a las mujeres en clara situación de desventaja estructural con respecto a sus pares masculinos en todos los niveles de la vida. Supone, además, un peligro añadido: que se siga confundiendo igualdad con meritocracia, definiendo erróneamente los escenarios de ausencia de discriminación como la mera eliminación de obstáculos en el ascenso por la escalera corporativa de puestos de poder y reconocimiento para las mujeres.

La agenda feminista se desarrolla globalmente, pero a su vez impone preguntas y respuestas adaptadas a los contextos específicos de aquellos lugares donde el estallido de esta nueva energía democratizadora, específicamente femenina, ha ganado una visibilidad y reconocimiento públicos inusitados. Bajo el impulso de esta cuarta ola del feminismo, se cuestionan de nuevo las estructuras de poder, reivindicando una concepción amplia e integradora de lo que implica realmente la violencia ejercida desde ámbitos estatales y sociales contra las mujeres, y poniendo sobre la mesa medidas sobre la justicia ambiental y distributiva que exigen el pleno reconocimiento, de hecho y de derecho, de todas las formas de trabajo, visibles e invisibles, en las que están involucradas las mujeres, aglutinadas hoy bajo el concepto del cuidado.

Desde países tan distintos como China, India, Argentina o Túnez hasta otros más próximos a nuestras realidades sociales, las mujeres en toda su diversidad han tenido que enfrentarse a la redefinición de lo que significa la igualdad radical, y a hacerlo además en un contexto donde las promesas rotas de la globalización han producido un repliegue identitario de corte tradicionalista y nativista que amenaza con una peligrosa involución.

La instrumentalización política del malestar social impulsada por los nuevos hombres fuertes en Polonia, Hungría, Brasil o Estados Unidos ha conducido a la presencia de ajados discursos sobre valores familiares que retratan de nuevo a las mujeres como portadoras de las esencias nacionales, convirtiendo a las díscolas, ruidosas y descontentas en el principal objeto de la ira de su reacción. Sin embargo, en un momento en el que el ascenso de las fuerzas ultras muestra su pujanza en todo el mundo, incluido nuestro país, observamos también el rotundo sí de las irlandesas a la despenalización del aborto, algo que el Senado en Argentina solo ha logrado retrasar. Y también la potencia transformadora de una contundente respuesta ciudadana, decidida a demostrar que el camino emprendido hacia una radical concepción igualitaria del mundo es ya irreversible.

 

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