Ambiente, Cambio climático

La batalla de Pakistán contra el cambio climático

Abr 18 2019

Por Mushahid Hussain*

Pakistán, que se ha catalogado como el séptimo país más vulnerable afectado por el cambio climático, ahora está abordando seriamente los caprichos del clima, tanto a nivel oficial como no oficial.

Los medios de comunicación, la sociedad civil y los estudiantes se han sumado activamente a la lucha contra el cambio climático de conformidad con una iniciativa lanzada por la Cámara Alta del Parlamento de Pakistán, el Senado, que confió especialmente a un subcomité del Comité Permanente sobre el Cambio Climático la tarea de centrar sus esfuerzos en un Islamabad «verde y limpio».

El 10 de abril, más de 500 estudiantes y profesores de una de las universidades prominentes de Islamabad, COMSATS, lanzaron la campaña «Di no a los plásticos», que incluye la distribución de folletos que subrayan los riesgos del uso de plásticos, así como advertencias contra la propagación de los desechos de plástico, con el respaldo de una campaña de sensibilización puerta a puerta.

Este es sólo un componente de la campaña contra la degradación ambiental en Pakistán, cuyas semillas se sembraron en 2014 cuando un subcomité similar del Senado declaró el «Derecho a un medio ambiente limpio, verde y saludable» como un derecho humano fundamental. Ese subcomité también publicó el primer Manual para Medios de Comunicación de Pakistán sobre Degradación Ambiental y Cambio Climático. Este fue el resultado de las primeras audiencias públicas sobre el medio ambiente y el cambio climático que se habían realizado en el parlamento de Pakistán, que, por cierto, es el primer Parlamento Verde en el mundo desde que recibe la energía de paneles solares, un regalo de China.

Según los expertos, Pakistán ha enfrentado alrededor de 150 incidentes climáticos extraños como resultado del cambio climático en los últimos 20 años: inundaciones repentinas, smog en invierno, incendios forestales en verano, glaciares que se derriten, raras olas de calor, desprendimientos de tierra, poblaciones desplazadas, etc. Durante las inundaciones en 2010-11, casi el 10% de la población de Pakistán fue desplazada en dos provincias, una en el norte y otra en el sur. El año pasado, los costos de los extremos climáticos como consecuencia del cambio climático se cotizaron en $384 millones y en los últimos 20 años, ha habido un costo de casi $2 mil millones para la economía nacional debido a los estragos del cambio climático. Se están realizando esfuerzos para mitigar el problema. Por ejemplo, en los últimos 5 años se han gastado unos $120 millones en fondos empleados en el país para detener la degradación de los bosques y promover las plantaciones de té. También se ha hecho un esfuerzo para lograr una combinación de energía más ecológica para Pakistán.

Pakistán tiene una capacidad instalada de más de 30,000 mG de electricidad. De esta cantidad, el 60% se genera a través de combustible importado, incluidos el petróleo para calderas, el carbón, etc., mientras que el 30% se obtiene mediante energía hidroeléctrica, el 6% por energía nuclear y solo el 4% se genera con energía renovable. El porcentaje de energías renovables aumentaría al 25% del total para 2025 y al 30% para 2030.

En este contexto, se celebró una interesante conferencia en la última semana de marzo en el pintoresco retiro campestre británico de Wilton Park, organizado por el Parlamento del Clima, un organismo con sede en el Reino Unido que promueve la cooperación entre los parlamentarios en materia de cambio climático. Participaron numerosos parlamentarios de países asiáticos como Afganistán, Bangladesh, Nepal, India, China, Japón, Pakistán y Mongolia, así como destacados expertos en energía renovable, además de la Alianza Solar Internacional.

Con el nombre de Green Grids Initiative (Iniciativa de Redes Verdes), el propósito era discutir y educar a los participantes sobre los pasos que deben tomarse para un «planeta con energía renovable». También se hizo hincapié en la interconectividad de la red regional para que las regiones puedan promover la cooperación en energías renovables. Un interesante evento paralelo a esta conferencia fue una reunión informativa exhaustiva sobre la promoción de la «Cocina Verde», ya que combustibles tales como la leña, el carbón vegetal, el carbón de piedra y el queroseno se encuentran entre los contaminantes que afectan el clima tradicionalmente emitidos desde la cocina de áreas rurales en la mayoría de los países del Tercer Mundo. A nivel mundial, hasta el 25% de las emisiones de carbono negro provienen de la cocina, la calefacción y la iluminación domésticas. En muchos países asiáticos y africanos, la cocina doméstica puede representar hasta un 60-80% de las emisiones de carbono negro. Por lo tanto, los esfuerzos para mitigar las consecuencias del cambio climático y la degradación ambiental también requieren un enfoque industrial y tecnológico de fácil acceso que haga accesible la cocina limpia de contaminantes a los 3 mil millones de personas que viven sin ella.

Entre las iniciativas para llevar adelante estas propuestas de la reunión en Wilton Park, se encontraba la necesidad de un banco especial para energía renovable similar al banco especial establecido para la infraestructura, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB por sus siglas en inglés), para que la disponibilidad de capital dé paso a las oportunidades de promover las energías renovables. Ese sería un incentivo para que los países en desarrollo promuevan la inclusión de energía renovable fácilmente disponible en su infraestructura energética. Otra propuesta que surgió en el contexto de Asia meridional fue la de implementar el Acuerdo Marco de Energía de la ya existente Asociación del Asia Meridional para la Cooperación Regional (SAARC por sus siglas en inglés), el cual se centra en la electricidad, y ha sido firmado por todos los miembros de la SAARC en 2014.

Si bien pueden encontrarse embotellamientos burocráticos, además de otros problemas de capacidad y legalidad, lo que también surgió de aquel debate fue la necesidad de una visión correcta y una voluntad política para llevar adelante esta batalla por una economía verde. Los conflictos políticos sirven como un impedimento para la cooperación energética regional, mientras que cabilderos influyentes como los del Petróleo constituyen un obstáculo contra la utilización de energía renovable. Por ejemplo, Pakistán fue rehén del petróleo importado durante décadas con una enorme factura de $20 mil millones por año, mientras que se realizaron pocos esfuerzos o ninguno para buscar fuentes de energía más limpias o más baratas. Por lo tanto, tienen un papel clave que desempeñar en este contexto, tanto los parlamentarios que aporten su visión y su voluntad política, como los medios de comunicación y la sociedad civil para promover una mayor conciencia y exponer las maquinaciones de los poderosos intereses creados.

Es alentador que en el contexto de Pakistán haya habido un activismo ciudadano acelerado como la campaña «Di no a los plásticos». En los últimos cinco años, los ciudadanos y parlamentarios de Islamabad apelaron a la Corte Suprema contra los intentos de los constructores y el lobby de la construcción para alterar el plan maestro de Islamabad contra la tala de árboles y la construcción de rascacielos en áreas verdes para beneficiar los cabildeos a favor de los bienes raíces. En ambos casos, la Corte Suprema confirmó la petición de los ciudadanos de preservar, proteger y promover un ambiente limpio y verde en la Capital Federal de Pakistán en expansión, Islamabad, que es una ciudad relativamente joven de poco más de 50 años.

Entre las verdes colinas que la convierten en una de las capitales más bellas del mundo, lo más positivo es que la batalla para combatir el Cambio Climático ahora ha sido asumida no solo por el gobierno, sino también por el pueblo, la sociedad civil, los parlamentarios, los medios de comunicación y los ciudadanos interesados que se han organizado para esta causa, incluido un grupo proactivo de voluntarias profesionales. quienes se autodenominan «Fuerza Verde» para ejercer presión sobre temas ambientales, lo que alimenta las esperanzas de que esta batalla puede y será ganada en un país que enfrenta algunos de los desafíos más graves para su futuro debido al cambio climático.

 

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* Mushahid Hussain fue Jefe de la Oficina de Inter Press Service (IPS) en Pakistán desde 1987 hasta 1997 y en 2014 inició las primeras Audiencias Públicas sobre el Medio Ambiente y el Cambio Climático en el Parlamento de Pakistán. Como senador, preside el Subcomité del Senado sobre «Islamabad verde y limpio», que ha lanzado una campaña para prohibir el uso de plásticos en la capital pakistaní.

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