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Migración: problema de Estados Unidos, no de México

Abr 1 2019

Ana María Aragonés –  La Jornada

El presidente Donald Trump, envalentonado con el resultado de la investigación que llevó a cabo el fiscal especial Robert Mueller y que prácticamente lo exonera de haberse ligado con los rusos para obtener beneficios en la elección presidencial, utiliza lo que considera como un éxito rotundo para encender a sus seguidores con la mira puesta en la reelección. Y para eso refuerza todos aquellas frases que generan una reacción casi histérica en sus seguidores, es decir, el peligro que vive Estados Unidos ante una supuesta invasión de migrantes que violan su seguridad nacional y por eso requiere con urgencia la construcción de un muro. La estrategia es poner al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador en un supuesto aprieto al afirmar que no hace nada para detenerlos y, por lo tanto, se va a ver en la necesidad de cerrar la maldita frontera. De esta forma pasa el problema a México.

Dan ganas de responder con las mismas bravatas, pero por el contrario, se requiere poner en evidencia la realidad de la situación en la que México está envuelto.

En primer lugar el problema es de Estados Unidos, pues los migrantes que pasan por México lo que quieren es llegar al país del norte. Y la política del nuevo gobierno mexicano, autónoma y soberana, es de otorgar visas para que cualquier migrante pueda transitar por el país con un documento. Por lo tanto, si quieren pasar la frontera no es problema de México, si acaso es responsabilidad de la persona y de las disposiciones que tenga el vecino, que por cierto son violatorias de todos los convenios internacionales, militarizando la frontera, aumentando el número de integrantes de la Patrulla Fronteriza, que hasta disparan gases lacrimógenos sin importar si hay niños, mujeres embarazadas, etcétera, todo para detener a una población que se encuentra en gravísimos problemas y que requiere refugio y asilo al que ningún país debe negarse. Precisamente por eso quien es responsable es Estados Unido, no México.

Lo que sí le corresponde a México es hacer frente al problema de la mejor forma posible, es decir, al poner por delante los derechos humanos y la protección de todos los migrantes que se encuentran en el país, les otorga visas humanitarias para que puedan transitar en forma documentada, cambia los centros de detención por albergues y da alojamiento y comida teniendo especial cuidado con los menores.

Es un hecho que el fenómeno ha desbordado a México, pues no estaba preparado para incorporar a esta gran cantidad de migrantes. La estrategia de viajar en caravanas se entiende por el hecho de sentirse más seguros, pero hasta ahora estaban compuestas por un promedio de mil 500 a 2 mil personas, pero se habla de la formación de una nueva que podría alcanzar las 20 mil personas. La cancillería hondureña lo ha negado enfáticamente, por lo que no sería improbable que esos rumores partieran de sectores interesados en darle herramientas a Donald Trump para apoyar su política antinmigrante y lograr la construcción del famoso muro.

Uno de los graves problemas que se presentan en situaciones como esta, es decir, con el refuerzo de las fronteras y por lo tanto dificultar el paso de los migrantes, es la proliferación de una industria de coyotes y polleros. Se extendieron con enorme fuerza desde la firma del TLCAN y la puesta en marcha de un conjunto de programas fronterizos aplicados por William Clinton para impedir su paso y que los obligó a buscar pasos mucho más riesgosos y en muchas ocasiones a recurrir a los coyotes. Una política totalmente inadecuada y razón por la que la migración de tipo circular, que se había desarrollado hasta ese momento, se convirtió en una migración permanente de indocumentados en el país vecino a pesar de las enormes dificultades y tragedias en la travesía y los costos cada vez más altos que cobran los tratantes de personas.

No sería extraño que pasara lo mismo ahora: tratantes de personas, polleros, coyotes, supuestos líderes que no son tales sino delincuentes que engañan a los migrantes haciéndoles creer que por una cantidad determinada, que es cada vez más alta –entre 2 mil y 6 mil dólares por persona, y algunos señalan que alcanza hasta los 10 mil–, pueden pasarlos del otro lado.

Es un negocio infame y campo de enorme preocupación para el gobierno mexicano, por lo que hay que buscar nuevas formas que hagan inútiles a estos delincuentes. Una propuesta es que las embajadas y consulados mexicanos que se encuentran en los países de origen de los migrantes otorguen las visas, ya sea humanitarias o de trabajo a aquellos que pretendan ingresar al país, indiquen con toda claridad que es la única forma posible de entrar o de lo contrario serán deportados.

A grandes males, grandes remedios.

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México en su política exterior

Víctor Flores Olea – La Jornada

Entre la lluvia nutrida de asuntos que le han caído o provocado a Andrés Manuel López Obrador en los escasos cuatro meses que ocupa la primera magistratura, sobresalen los diferendos que ya tiene con Donald Trump, sobre todo referidos a los migrantes de Centroamérica, a la construcción del muro que separaría la frontera norte de México con Estados Unidos, a la posición política frente a la actual Venezuela de Nicolás Maduro y ante la carta que AMLO hizo llegar al rey de España y al papa Francisco. Nos referimos sólo a los más importantes que han tenido el efecto de poner a discusión la política internacional del Presidente de México.

En cuanto a la cuestión venezolana, que muchos creyeron implicaría un peligroso aislamiento de México, y de varios hechos que mostraron una inesperada fuerza política de Maduro, dentro y fuera de Venezuela, la cuestión se ha dirimido definitivamente con la inhabilitación por 15 años para ejercer todo cargo público a Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela. El dictamen fue pronunciado por el titular de la Contraloría General de la República, y en el se describe una larga investigación de hechos delictivos de los cuales resulta presunto responsable Guaidó. El titular de la Contraloría venezolana precisó, en rueda de prensa, que una investigación que comenzó el 11 de febrero determinó que Guaidó ocultó y falseó datos en su declaración patrimonial, además de que recibió fondos del exterior de los cuales no informó a la autoridad.

El contralor subrayó la inconsistencia de la declaración de bienes de Guaidó en que se precisan sumas muy superiores en los gastos del asambleísta respecto a los ingresos que le ha correspondido percibir como diputado a la Asamblea Nacional. Agregó que Guaidó, desde que fue electo diputado en 2015, no justificó la fuente de ingresos para financiar más de 91 viajes al extranjero, valuados en 94 mil 110 dólares, en los que se trasladó en aeronaves privadas o vuelos charter y se hospedó en hoteles de lujo en más de 248 días.

Por otro lado, quien respondió directamente a Donald Trump acerca del flujo de migrantes centroamericanos que necesariamente pasan por México, fue Marcelo Ebrard, después de escuchar la serie de despropósitos y la retórica majadera que utiliza Trump para dirigirse a nuestro país. Entre otras lindezas, el mandatario estadunidense amenazó nuevamente con cerrar la frontera sur si México no frena el flujo migratorio a Estados Unidos, aunque en esta ocasión estableció una fecha límite: mediados de la próxima semana.

El presidente estadunidense reiteró su demanda de que México actúe y no sólo hable de medidas, y afirmó que cerrará toda o partes de la frontera sur si el país vecino no frenaba de inmediato toda migración indocumentada. En una serie de tuits donde acusó tanto a los demócratas como a México por no cumplir con sus deseos, acusó que el país vecino que gana más de 100 mil millones mensuales sobre Estados Unidos. Por lo tanto, el Congreso debe cambiar nuestras leyes migratorias débiles ahora y México debe frenar a los ilegales de ingresar a Estados Unidos… a través de su país y de nuestra frontera sur.

En relación con las misivas que el presidente López Obrador envió al Rey de España y al papa Francisco, el canciller Marcelo Ebrard reveló que hace unos cuantos días viajó al Vaticano para un encuentro discreto con el pontífice, cuestión que no se publicó en México. Sobre este hecho, cuya respuesta ha sido clara por parte de los dos receptores de las misivas, me atrevería a decir que de una y otra parte se perdió la oportunidad de oro que abrió el mensaje del Presidente de México.

Tanto López Obrador como sus muy distinguidos corresponsales hubieran podido proclamar que la conquista no sólo fue un zafarrancho en que corrieron ríos de sangre, sino también la oportunidad única e irrepetible de un encuentro que dio origen al traslado de un idioma (el español) de un continente a otro. Hoy, del río Bravo a la Patagonia hablamos el español que nos llegó con toda su riqueza, fuerza expresiva y modulación poética. Hoy nos entendemos en esta parte del mundo y entendemos a otras partes del mundo gracias al idioma castellano, que tantas glorias ha tenido empezando por la presencia inmortal de Miguel de Cervantes Saavedra. Nos entendemos entre nosotros o disentimos también entre nosotros gracias al español que llegó al mismo tiempo que los caballos, los escudos y las bombardas. Murieron muchos, sin duda, y florecieron otros como Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral o Pablo Neruda. Sí, en ocasiones con sangre entra la letra, pero en este caso se recibió también un universo lleno de cultura, de formas, de apoyos al alma, de una posibilidad de ser otro. Y esto sin hablar de una de las mayores religiones del mundo, que tanta dicha y esperanza han despertado en sus creyentes.

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