Conflictos armados, Extremismo radical, Fuerzas Armadas, Política

Alta tensión en el golfo Pérsico

May 14 2019

Editorial – La Vanguardia de Barcelona

MALOS vientos recorren el estrecho de Ormuz y se adentran en el golfo Pérsico. La tensión entre Estados Unidos e Irán no ha dejado de aumentar en los últimos meses hasta llegar a la peligrosa situación actual. Si hace un año el presidente Trump decidió retirar a EE.UU. del acuerdo nuclear con Irán y hace unos días enviaba un portaaviones y bombarderos B-52 a la zona, el viernes pasado desplazaba nuevos buques de guerra transportando vehículos anfibios y una batería de misiles Patriot. A tal aluvión de medidas de presión respondió Teherán anunciando que dejaba de cumplir algunos de los compromisos del pacto nuclear.

A todo ello se suma un confuso incidente en forma de ataque que, según Arabia Saudí, sufrieron el domingo dos petroleros de ese país en la zona exclusiva de Emiratos Árabes Unidos (EAU) en su ruta por el Pérsico, y que les causó importantes daños materiales. EAU informó de que en total fueron cuatro los buques de diversas nacionalidades atacados en sus aguas. Riad ha denunciado a quienes “intentan socavar la seguridad del tráfico marítimo”, y aunque ni Arabia ni EAU han mencionado a Irán han dejado entrever que le atribuyen la responsabilidad de estos ataques que no hacen más que aumentar la preocupación del sector petrolero y disparar aún más el precio del crudo.

En este conflicto que, por ahora, se está librando a escala política, diplomática y económica en el Pérsico, tanto Arabia Saudí como EAU son aliados incondicionales de Washington y respaldan las sanciones americanas contra Irán, cuyo Gobierno –en el punto de mira de la comunidad internacional– se ha desmarcado de estos ataques a buques, los ha calificado de “alarmantes” y ha pedido una investigación mientras alertaba de “complots para perturbar la seguridad regional”. Cabe recordar que Teherán ha amenazado con bloquear el estrecho de Ormuz para impedir la exportación de petróleo de sus vecinos si se le impide exportar el suyo o en caso de un enfrentamiento militar con Estados Unidos.

Irán atraviesa una gravísima crisis económica fruto de las sanciones impuestas por Washington. El propio pre­sidente, Hasan Rohani, ha admitido que la situación del país es peor que durante los años de la guerra con Irak (1980-1988) pues entonces podían exportar petróleo y sólo tenían prohibida la compra de armas en el exterior. Pero Teherán no dará su brazo a torcer y, como decíamos, mantiene como última baza el cierre del estrecho de Ormuz, por el que pasa el 20% del petróleo mundial. Si finalmente Irán diera ese paso se produciría seguramente una reacción rápida de EE.UU. aunque la intención de Trump –pese al despliegue de efectivos militares en la zona– no es embarcar a su país en un conflicto armado sino hacer caer el régimen de los ayatolás mediante su estrangulamiento económico a base de sanciones y de impedirle exportar crudo.

En un intento de buscar apoyos a esta política el secretario de Estado, Mike Pompeo, hizo ayer una escala no prevista en Bruselas de camino al balneario ruso de Sochi, donde hoy hablará de Irán con el presidente Putin. Los colegas europeos de Pompeo no le compraron su discurso, expresaron su preocupación por esta escalada de tensión y reiteraron la determinación de la UE de preservar el acuerdo nuclear con Irán. Europa ha adoptado una serie de medidas para contrarrestar las sanciones que EE.UU. impuso a Irán pero aún no han sido eficaces.

Es difícil aventurar qué puede ocurrir en los próximos días o semanas. Todos dicen no querer una guerra pero los pasos que unos y otros están dado hacen cada día más peligrosa la situación en el golfo Pérsico. 14/05/2019

 

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