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Brasil: La amnistía que se hizo amnesia

Ago 30 2019

Por Eric Nepomuceno – Página12, Argentina

Ayer se cumplieron 40 años de la Ley de Amnistía en Brasil. Promulgada el martes 28 de agosto de 1979 luego de intensas negociaciones entre la sociedad civil, políticos y los militares, fue una amnistía injusta, pero la única posible cuando apenas empezaba el derretimiento de una dictadura perversa.

¿Por qué injusta? Por asegurar la impunidad para los agentes del Estado – tanto militares como civiles – que practicaron crímenes que, acorde a la jurisprudencia surgida en los tribunales de Nühremberg que juzgaron las barbaridades nazistas, serían imprescriptibles: torturas, secuestros, violaciones, asesinatos, desapariciones.

Firmada por el último dictador del régimen que duró de 1964 a 1985, un general llamado João Batista Figueiredo que amaba más a los caballos que a las personas (seguro se sentía mejor identificado con las cabalgaduras), permitió el regreso a Brasil de miles de exiliados y libertó a varios centenares de presos políticos. Gracias a la amnistía volvieron a la escena importantes dirigentes, como Leonel Brizola, Miguel Arraes, Luis Carlos Prestes y Darcy Ribeiro, que hacen más falta que nunca.

Pasados cuarenta años Brasil vive una experiencia perversa.

Por la omisión cobarde y cómplice de las más altas instancias judiciales de esta pobre y desgarrada tierra mía, somos el único país de América – ¡el único! – que trae la vergüenza de no haber punido un solo y miserable torturador.

Un país en que, a raíz de esa misma omisión, tenemos a Lula preso y un presidente ultraderechista que defiende la dictadura y la tortura.

Los jueces son otros, pero la omisión indigna e indignante es la misma.

Nos preside una aberración ambulante llamada Jair Bolsonaro, que reitera a cada día que uno de los más miserables e inmundos símbolos de aquellos tiempos, el coronel torturador Carlos Brilhante Ustra, es su ídolo.

Vivimos días y noches de asco, de impotencia, de indignación y miedo en una tierra cada vez más náufraga.

Vivimos en un país que no tiene memoria. Que prefirió la amnesia por el puro y asqueroso miedo a enfrentarse en el espejo y ver proyectada la imagen no solo de la derrocada de la esperanza y del futuro, pero del más absoluto retroceso en todos los aspectos de la vida.

La imagen de quienes eligieron a un psicópata que nos lleva al derrumbe moral y ético.

Pobre y perdido país, pero mío.

¿Lograremos alguna vez levantarnos de ese mar de fango?

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Anexo:

«Sesión de victimización» y «novela en el entierro», los chistes entre los fiscales del Lava Jato cuando Lula lloraba a sus familiares

Por Latinoamérica piensa

Nuevas filtraciones revelaron que los fiscales del Lava Jato se burlaron del dolor que padeció el expresidente Lula da Silva cuando fallecieron su esposa, su hermano y su nieto. A partir de las publicaciones, los abogados del expresidente Lula da Silva reclamaron nuevamente su liberación a la Corte Suprema a través de un hábeas corpus, en el que denunciaron que los fiscales “actuaron motivados por el odio”. Solicitaron también la suspensión de los integrantes del Ministerio Público involucrados en las conversaciones.

“Le pido a Dios que ilumine a estas personas, que evite sus almas de tanto odio, resentimiento y orgullo. En cuanto a los crímenes que han cometido contra mi familia y el pueblo brasileño, tengo fe en que algún día la justicia se encargará de ellos”, les respondió el exmandatario ante la terrible falta de respeto de los fiscales hacia su dolor.

Las revelaciones de The Intercept demostraron que los miembros del grupo de trabajo del Lava Jato en Curitiba hicieron chistes sobre la muerte de la ex primera dama Marisa Letícia y del duelo del líder del PT.

«Un amigo de un amigo de un primo dijo que Marisa llegó al servicio sin respuesta, como vegetal», dijo el jefe de equipo de iscales, Deltan Dallagnol en el grupo de Telegram de los fiscales. «Están eliminando a los testigos», respondió Januario Paludo y la fiscal Laura Tessler bromeó con aún más crudeza: «Quien vaya a asistir a la próxima audiencia de Lula, es bueno ir con una dosis extra de paciencia para la sesión de victimización«.

Los diálogos también muestran que los fiscales no estuvieron de acuerdo con la solicitud de Lula de ir al funeral de su hermano Genival Inácio da Silva, Vavá, en enero, cuando el ex presidente ya estaba en prisión. Finalmente, Lula no pudo estar presente en el entierro porque aquel permiso fue concedido por el tribunal cuando el cuerpo de su hermano ya había sido sepultado.

Un mensaje indica que el fiscal Paludo aseguró en ese momento que «el descarado sólo quiere pasear» y le reclamó a un colega “que no sea compasivo” cuando este intentaba defender el derecho del expresidente de participar en la ceremonia.

Hasta de la muerte de su nieto de 7 años se rieron. Otro intercambio muestra que la fiscal Jerusa Viecili había pedido a sus compañeros que se prepararan «para una nueva novela de ida al entierro» ante el fallecimiento de Arthur Araújo Lula da Silva.

Los nuevos mensajes divulgados, según los principales dirigentes del PT, muestran que los fiscales solamente querían perseguir y humillar al exgobernante. La presentación judicial de la defensa de Lula denuncia que  “los fiscales no pudieron tener el más mínimo respeto por el duelo familiar del paciente”, lo que prueba que “existe una enemistad patente” por lo que estos miembros del Ministerio Público “demuestran ser absolutamente incapaces para cumplir con sus deberes de imparcialidad, impersonalidad y exención garantizados por el derecho nacional e internacional”.

«Con cada revelación, Brasil más descubre, con sorpresa, la bajeza y la indignidad con que los fiscales actuaron para condenar a Lula a cualquier costo. Los motivó el odio y el prejuicio para acusarlo sin crimen, condenarlo sin pruebas e impedirle disputar la elección presidencial sin pudor», afirmó por su parte la expresidenta Dilma Rousseff, su sucesora en la jefatura del Estado.

La presidenta del partido, Gleisi Hoffmann, también condenó los intercambios, al destacar que fue tal el ataque de los fiscales que “hasta se dieron el lujo de tildar de lloriqueo el dolor del luto de Lula».

“Se mantuvieron por encima del bien y del mal, investigaron cómo y a quién querían, cometieron ilegalidades desvergonzadas. Los diálogos muestran la peor cara del ser humano, la falta de compasión con el dolor del otro. Caminar penosamente sobre la muerte de D. Marisa denota desviación de carácter”, subrayó Hoffmann.

 

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