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Historia del secuestro de la democracia en Brasil

Ago 7 2019

Por Oscar Ranzani – Página12, Argentina

El documental de Petra Costa traza un recorrido por el impeachment a Dilma Rousseff, la premeditada alianza entre la derecha y el “Partido” Judicial; la causa Lava Jato y cómo se evitó el retorno al poder de Lula

En Netflix el film «Al filo de la democracia» indaga sobre el contexto político del vecino país

Cuando Petra Costa nació, en Brasil no se podía votar: había una férrea dictadura que gobernó el país carioca entre 1964 y 1985; es decir, por más de dos décadas. Costa sabe bien lo que significó ese gobierno de facto y los militares en las calles: sus padres fueron militantes del Partido Comunista en aquellos años oscuros y tuvieron que sobrevivir mucho tiempo en la clandestinidad. Como si se tratara de una grieta –que tan bien conoce la Argentina-, pero familiar, la mitad de su familia es de derecha y parte de la élite económica brasileña. Sus padres, en cambio, fueron perseguidos por quienes Charly García denominó los “botas locas”. No es casual que con esa historia familiar, Costa quisiera contar la etapa más gloriosa de su país, cuando el ex obrero metalúrgico y líder sindical, Luis Inácio Lula Da Silva, fue electo presidente dos veces y en ocho años de gobierno logró que 20 millones de brasileños dejaran de ser pobres, entre otras grandes hazañas. Pero así como quiso narrar el ascenso, también cuenta la caída a través del impeachment a la sucesora de Lula, Dilma Rouseff, y los posteriores efectos del Lava Jato, producto de una premeditada alianza entre la derecha brasileña y el “Partido” Judicial, que contaron con un quirófano mediático para poder voltear a la presidenta democrática. Y también así se evitó el retorno al poder del líder más carismático que tuvo Brasil. Todo eso, Costa lo narra en su documental Al filo de la democracia, que se puede ver actualmente en Netflix.

Narrado en primera persona, el film tiene como estructura sonora la voz en off de la directora, quien al estilo de una investigadora meticulosa, va relatando la campaña contra el Partido de los Trabajadores (PT), la operación Lava Jato, el panquequismo del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la ausencia llamativa de partidos del centro, las protestas callejeras de 2013, el proceso judicial contra Lula, el juicio político contra Dilma, para desembocar en el crecimiento del ultraderechista Jair Bolsonaro, actual presidente del país. Vale recordar que al momento de la competencia con Lula libre, Bolsonaro sólo contaba con el 15% intención de voto. Algo muy rescatable del documental de Costa es que no ahorra críticas con respecto al PT, al que le cuestiona cierta tibieza para no caer en los infiernos de la corrupción en que se vieron hundidos la mayoría de los partidos políticos del Brasil. Sin embargo, la directora no es ingenua y no confunde vacas con chanchos: deja claro que lo sucedido con Lula y Dilma tuvo ribetes de golpe de Estado judicial y legislativo.

En el momento de mayor conflicto, cuando Dilma era presidenta y Lula iba a transformarse en su jefe de gabinete, una conversación privada entre ellos fue el puntapié de una operación feroz que terminó quitando al fundador del PT del tablero político. Llamativamente, esa grabación estuvo en manos de las corporaciones mediáticas que ayudaron a encarcelar a Lula y, en parte, antes a voltear a Dilma. A las seis horas de haberse producido el diálogo telefónico entre los dos políticos ya estaba siendo difundido públicamente. Luego vino el proceso contra Lula -que en el documental es narrado por Costa con ritmo de thriller-, quien fue acusado de haber recibido un departamento en la Operación Lava Jato. A pesar de que nunca pudo comprobarse, el juez federal Sérgio Moro, logró ponerlo tras las rejas y de esta manera se evitó que el hombre que puso de pie al Brasil pudiera competir nuevamente por la presidencia. Hay que entender el contexto: era el favorito en las encuestas. El terreno quedó allanado para que un xenófobo y misógino asumiera el poder. Actualmente, Moro cobró el favor: es el ministro de Justicia de Bolsonaro. “Hoy, al sentir la tierra abrirse, temo porque nuestra democracia no haya sido más que un sueño efímero”, señala Costa, casi al principio del documental, pero que bien podría funcionar como cierre. Cómo se pasó del sueño a la pesadilla es parte del recorrido que realiza el documental. Y las imágenes de Lula alzado en una verdadera marea humana que le pide que no se entregue, mientras en otro sector de la ciudad están los que gritan por su encarcelamiento, permite entender que la Argentina no pagó derechos de autor por la grieta: Brasil es también un espejo en ese sentido. De algún modo, en el terreno político, la injusticia no es sólo brasileña.

Costa parece preguntarse a sí misma qué pasó para que a un hombre que terminó la presidencia con el 87% de imagen positiva le coartaran su carrera política de esa manera. Y brinda los argumentos de las traiciones políticas de los aliados del PT que lo dejaron en una encerrona sin destino político. Pero fue una caída que tuvo mucho de complot para que pudiera concretarse.

Ese entrecruzamiento constante entre lo público y lo íntimo es el tono que Costa les propone a los espectadores para contar los episodios en los que, a pesar de que no hubo muertos, sí tuvieron mucho de tragedia, y que hicieron sacudir al Brasil contemporáneo, como si se tratara de un sismo violento. “¿De dónde sacar fuerzas para caminar entre las ruinas y comenzar de nuevo?”, dice, a modo de interrogante, la voz en off de la directora. Eso sólo lo sabe Lula. A juzgar por los hechos, la batalla interior continúa. Como dice el dicho: no está muerto quien pelea.

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Anexos, Página12:

  1. Tras más de un año en Curitiba, Lula será trasladado a una cárcel de San Pablo

Lo decidió la jueza federal Carolina Lebbos. La defensa de Lula insistió en que la Corte Suprema Federal «continúe el juicio de hábeas corpus para revertir este arresto injusto»

La Justicia brasileña ordenó este miércoles el traslado del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva desde Curitiba, donde está preso desde abril de 2018 , a una cárcel de San Pablo. Según trascendió, Lula será trasladado a una cárcel común de Tremembé, donde se encuentran alojados homicidas, tras negarle una sede militar lo que correspondería por haber sido jefe de Estado.

El traslado fue ordenado por la jueza federal Carolina Lebbos a pedido del superintendente de la Policía Federal brasileña, Luciano Flores, quien alegó que el arresto de Lula en la sede de Curitiba afectó la rutina de esa repartición.

La Penitenciaria 2 de la ciudad de Tremembé, en el interior de San Pablo, alberga a presos comunes y reconocidos homicidas. El Partido de los Trabajadores consideró el traslado una persecución y pidió su inmediata liberación.

El abogado del expresidente, Cristiano Zanin, pidió que «la Corte Suprema Federal continúe el juicio de hábeas corpus para revertir este arresto injusto y la vergüenza ilegal que se impone al ex presidente Lula».

El tribunal condenó a Lula por recibir supuestos sobornos de la empresa constructora OAS, más precisamente por la renovación de un triplex en Guarujá. La defensa de Lula alegó que el expresidente nunca tuvo posesión de la propiedad y que los denunciantes mintieron para obtener beneficios.

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2- Política de mano dura en Brasil : Bolsonaro quiere matar delincuentes «como cucarachas»

Presentará un proyecto de ley para que policías y militares cuenten con garantías jurídicas de que no serán juzgados luego de matar a un sospechoso

Bolsonaro busca seguir empoderando a las fuerzas policiales y militares de Brasil para llevar adelante su política de mano dura. En esa línea dijo que los delincuentes deberán «morir en la calle como cucarachas» si prospera un proyecto de ley sobre seguridad pública que enviará al Congreso. El texto tiene como objetivo que policías y militares cuenten con garantías jurídicas de que no serán juzgados luego de matar a un sospechoso en un tiroteo.

«Los tipos morirán en la calle como cucarachas, y tiene que ser así», dijo Bolsonaro, en una entrevista publicada en You Tube con la periodista Leda Nagle. «Está todo desequilibrado, el delincuente tiene más derecho que el ciudadano de bien y por eso mando un proyecto difícil de aprobar para dar una retaguardia jurídica a la policía; ellos tienen una máquina en la cintura y la tienen que usar y al día siguiente ser condecorados y no procesados», agregó.

También admitió que esa falta de garantías jurídicas es lo que lo detiene para poner a los militares a combatir el delito en las calles de Río de Janeiro. “Si el Congreso me da esta libertad, para que los militares actúen, pondré a la tropa en la calle. No visitaré a mi sargento, mi cabo, mi coronel, en la cárcel”, afirmó.

Para Bolsonaro los índices de violencia caerían en forma estrepitosa si los policías pueden disparar a matar sabiendo que después no serán llevados a la Justicia. De hecho, sostuvo que su llegada al poder, junto con la del Ministro de Justicia, Sergio Moro, “dando ejemplo” ya disminuyeron los índices de criminalidad.

 

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