Extremismo radical, Migraciones y refugiados, Populismo, Racismo&discriminación, Violencia, Xenofobia

Vox marca el paso de la derecha española

Ago 16 2019

Marcos Roitman Rosenmann*

Con 24 diputados y una exigua representación en las comunidades autónomas y ayuntamientos, Vox decide los destinos, por el momento, de la derecha española. Marca la agenda y cohesiona el ideario de conservadores, liberales, democristianos, franquistas, nacional católicos y falangistas. La fuerza de Vox es suma de factores que va de la sucesión de Aznar por Mariano Rajoy en la cúpula del PP, la crisis catalana, pasando por la emergencia de Ciudadanos y Podemos, hasta la crisis económica de las hipotecas basura.

El triunfo electoral de los Populares en 2011 trajo tormenta. Mariano Rajoy llegaba al gobierno. Un electorado desafecto le dio su voto. El argumento era uno. En tiempos de crisis la derecha produce orden. El cuestionamiento de la monarquía, un parlamento desacreditado, los indignados con su: no nos representan, una juventud sin futuro, el aumento del desempleo y la corrupción, hizo estallar la entente entre derecha, socialdemocracia, nacionalistas e izquierda institucional. En medio de la crisis, los partidos hegemónicos creyeron capear el temporal. El PSOE retornaba a la oposición y el PP recuperaba el gobierno. Las voces de protesta deberían ceder. Pocos vaticinaban la ruptura de la derecha que tanto costó unir a Manuel Fraga Iribarne.

En 1989, con los restos de UCD, formación creada ex post para gobernar en la transición, liderada por Adolfo Suarez, Fraga tejió junto a conservadores, neoliberales, democristianos, nacional católicos, padres, hijos y nietos del franquismo, un partido sin fisuras bajo el rótulo de centro reformista. Nacía el Partido Popular, heredero legítimo de la España imperial. La derecha se reinventaba sin renunciar al pasado, ni renegar del caudillo. Habían ganado una guerra. Ni memoria histórica, ni justicia reparadora. Serían los nuevos arquitectos de un orden cuyos cimientos se remontaban a los reyes católicos, la conquista y colonización de América Latina. Había que continuar la obra. Este pasado es reivindicado vehementemente por Pablo Casado, presidente del PP, en un intento de arrebatar a Vox su relato.

Ni la designación a dedo de Mariano Rajoy, los sobresueldos, el cohecho, la malversación de caudales públicos, la financiación ilegal, los pagos en negro, causaba malestar al interior de sus filas. La política antiterrorista y la lucha contra ETA marcaba su línea roja. Sin embargo, a fines de 2013 el edificio sufre las primeras grietas. Nace Vox. Sus fundadores se muestran decepcionados con Rajoy. Ligados a la Fundación Villacisneros, a la institución para la Defensa de la Nación española Denaes, aznaristas todos, toman la iniciativa convencidos de la necesidad de refundar la derecha.

Alejo Vidal Quadra, ex vicepresidente del Parlamento Europeo; Ignacio Camuñas, ex ministro de UCD; José Luis González Quirós ligado a la fundación FAES y director de la revista Cuadernos; José Antonio Ortega Lara, ex funcionario de prisiones secuestrado por ETA; Ana Velasco, periodista de Libertad Digital y destacada de la Fundación Villacisneros, cuyos principios responden a los valores civilizatorios del catolicismo más reaccionario; Cristina Segui, periodista próvida, tertuliana en los plató de televisión; María Jesús Prieto, defensora de Aznar y ex directora del Instituto de Meteorología, eran junto a Iván Espinosa de los Monteros, miembro de la Fundación para la Defensa de la Nación española Denaes, Santiago Abascal ex diputado del PP en el País Vasco, miembro de Denaes, y Enrique Álvarez ligado al círculo de empresarios, los nueve magníficos. Todos compartían un discurso: la cobardía política de Rajoy para defender los valores patrios, las víctimas de ETA y favorecer el independentismo.

La deriva xenófoba, patriarcal y acercamiento a la ultraderecha europea, supuso la renuncia de tres de sus fundadores: Ignacio Camuñas, Alejo Vidal Quadra y Cristina Segui. A partir de ese instante, el poder recae en Santiago Abascal. Vox se reinventa. La ultraderecha se reagrupa fuera del PP. Todos son parte de las redes de poder tejidas durante la tiranía o provenientes de la rancia aristocracia. Hijos y nietos de embajadores de Franco, amigos de Hitler, confidentes de las SS, generales golpistas, gobernadores civiles, procuradores en Cortes, jueces y académicos ultraconservadores. A ellos se unen jueces, militares retirados, toreros y personajes de la farándula. Son cabeza de cartel en sus listas electorales. Participan en sus mítines y arropan a sus dirigentes, muchos reniegan abiertamente del PP. Cobra fuerza el eslogan de Santiago Abascal al tildar al PP como la derechita cobarde y a Ciudadanos: la veleta naranja por sus continuos giros políticos. Entre bambalinas, Rafael Bardají, ex mano derecha de Aznar en política exterior y antiguo militante troskista, consultor de la Fundación Elcano.

Las elecciones autonómicas en Andalucía, diciembre de 2018, marcan el punto de inflexión, Vox se proyecta en las instituciones. Con 12 diputados facilita a la derecha el gobierno de la Junta de Andalucía. En 2019, tras las elecciones generales, municipales y autonómicas, hará lo mismo en la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento. Allí donde PP y Ciudadanos no pueden formar gobierno, los votos de Vox son indispensables. Ambos partidos se convierten en sus rehenes, teniendo que asumir, bajo el sello de un patriotismo rancio, las propuestas xenófobas, racistas, próvida y control educativo de la ultraderecha. El resultado, un proceso de involución democrática, donde cantar el Cara al Sol se hará sin remilgos, todo sea por el poder. En la batalla de ideas, Vox restablece el orden ideológico de la derecha. No requieren formar parte de los gobiernos, pero marcan el ritmo de quienes tararean sus letras. Han sabido desplegar la moraleja del Traje del Emperador. El PP y Ciudadanos creen estar vestidos pero se han desnudado sin pudor cayendo en manos de la ultraderecha y mostrando sus vergüenzas

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*Académico, sociólogo, analista político y ensayista chileno-español. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Profesor titular de Estructura Social de América Latina, Estructura Social Contemporánea y Estructura Social de España en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. En La Jornada de México, 16.08.19

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Sílvia Orriols, la cara visible de la xenofobia

Pol Pareja – eldiario.es

Ripoll, con un 11,2% de extranjeros, es uno de los tres municipios de Catalunya donde penetró la extrema derecha en las últimas municipales. Las otras dos localidades en las que consiguió representación, no obstante, tienen una tasa de inmigración mucho mayor. Es el caso de Salt (Girona), con el 61% de extranjeros y donde Vox consiguió un concejal. En Manlleu (Barcelona), donde los extranjeros son el 27,3% de los residentes, obtuvo representación el partido Som Identitaris, heredero de la formación xenófoba Plataforma per Catalunya.

Liderados por Sílvia Orriols, una vecina de Ripoll sin experiencia en política, el FNC logró atizar el miedo de los vecinos con un mensaje en el que alertaban de la «desnaturalización» y la «difuminación» de la catalanidad. El partido también criticaba la «política tradicional» y el hecho de que se pagara con fondos públicos la asistencia psicológica a los familiares de los terroristas. En los primeros plenos de la nueva legislatura, Orriols ha pedido que los funcionarios solo atiendan en catalán, que se prohíba el velo en edificios públicos y ha cargado duramente contra los menores tutelados. «Al final habrá más menores tutelados en Catalunya que ripolleses», espetó el pasado 30 de julio.

«Me sorprendió ver a Orriols con un mensaje tan duro contra la inmigración», dice de ella el alcalde del pueblo, Jordi Munell. En Ripoll explican que la nueva concejal siempre había formado parte del independentismo más duro, pero en ningún momento había tenido un discurso abiertamente xenófobo.

«Es del pueblo de toda la vida, participaba en la agrupación de gigantes y cabezudos», explica una vecina que pasaba la mañana del martes en el parque cerca de la estación y que prefiere no ser citada. «Nadie esperaba verla diciendo este tipo de cosas», remacha.

Otros vecinos de la localidad recuerdan que, ya después de los atentados, tuvo sus primeros rifirrafes con miembros de los CDR por su discurso en un acto de protesta contra la detención de activistas. Tanto la comunidad musulmana como varios vecinos del pueblo expresaron su rechazo a Orriols durante el pleno de investidura, en el que se levantaron y mostraron pancartas en las que se podía leer: Totes som ripolleses [Todas somos ripollesas].

A pesar del mensaje contra los partidos tradicionales y su «pugna por el poder y los salarios», la número dos de la candidatura del FNC era Fina Guix, la concejal de Barrios y Medio Ambiente en el anterior equipo municipal de JxCat. El viraje de Guix –cesada por el alcalde en abril– hacia posiciones xenófobas tras el 17A representa el mismo que ha realizado una parte de los vecinos de Ripoll. «Después de los atentados ya vimos ciertas manifestaciones de ella que nos fueron alejando», dice el alcalde de su antigua concejal. Este periódico ha intentado recabar sin éxito la versión del FNC y de Sílvia Orriols, que no han respondido a las peticiones.

Ripoll se esfuerza en pasar página y recuperar la normalidad, a pesar de que cada agosto el municipio se convierte en el centro de todas las miradas. Los periodistas vuelven a merodear por el pueblo, las informaciones que abonan teorías conspirativas aparecen en algunos medios y los vecinos ven cómo su rutina se altera de nuevo. «La rutina se rompe cuando aparecen nuevas noticias o cuando empiezan a venir periodistas al pueblo», explica Munell. «El resto del tiempo es todo muy normal».

No es sencillo comentar con los habitantes de Ripoll lo que ocurrió hace dos años. La mayoría rechaza hablar y los que lo hacen piden anonimato –»aquí nos conocemos todos» suele ser la respuesta más habitual– y no ofrecen mucha información sobre el sentir de los vecinos.

Algunos cuentan que está todo bien, otros describen un municipio roto en dos mitades en el que cada comunidad va a lo suyo. En el bar Esperanza, frecuentado por la comunidad musulmana, también prefieren no comentar la situación y los parroquianos solo responden que «está todo bien en el pueblo».

«El comportamiento de los vecinos ha sido ejemplar», señala Elisabeth Ortega, la directora del Consorcio de Bienestar Social del Ripollès, que reconoce que en el municipio hubo «cierta brecha social» tras el atentado.

Solo cinco días después del 17-A, Ortega recibió el encargo de estudiar qué falló en el municipio para que ocho chavales que todo el mundo consideraba integrados acabaran perpetrando una matanza de ese tipo. Una «tarea de hormiguita», según sus palabras, en la que trabaja a diario con jóvenes del pueblo, miembros de la comunidad musulmana, personas del ámbito de la salud, la política, la cultura… «Todos los indicadores que teníamos relacionados con la integración fallaron en 2017», resume esta pedagoga. «Teníamos un concepto erróneo de lo que significaba la integración y lo estamos redefiniendo».

En un gesto por recuperar la normalidad, el Ayuntamiento y los representantes de la comunidad musulmana han decidido hacer vacaciones este verano y no realizar ningún acto especial para el 17 de agosto. Tanto el portavoz de la mezquita, Alí Yassine, como el alcalde se encuentran de vacaciones. «Pasar página también significa no celebrar cada mes que pasa tras los atentados», resume el alcalde en conversación telefónica.

Mohammed El Oncre, el imán de la mezquita, cuenta que la comunidad musulmana también ha intentado abrirse y huir de un hermetismo que tal vez abonaba las sospechas de algunos vecinos. «Nosotros también somos parte de la comunidad y podíamos mejorar», resumía el imán el pasado martes.

La pedagoga Ortega confirma este giro: «Se dieron cuenta de que ellos también tenían que hacer un esfuerzo de apertura a la ciudadanía», explica la directora del Consorcio de Bienestar Social. «Ellos son los que están más impactados: al fin y al cabo son sus jóvenes los que cayeron en las garras del terrorismo».

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