Conflictos armados, Extremismo radical, Fuerzas Armadas, Política, Populismo, Violencia

Afganistán: el pantano de Estados Unidos

Sep 9 2019

Editorial – La Jornada

Tras la suspensión de las negociaciones entre el gobierno de Washing-ton y la facción armada afgana del talibán, el portavoz de la segunda, Zabihulá Mujahid, afirmó que Estados Unidos sufrirá más que nadie, su credibilidad se verá lastrada, sus pérdidas humanas y financieras aumentarán, en tanto no tenga lugar un final completo de la ocupación del país centroasiático por fuerzas estadunidenses. Hace 20 años pedimos una comprensión mutua, seguimos en esta posición y creemos que la parte estadunidense debe regresar a la mesa de negociaciones, concluyó Mujahid.

Como se recordará, el sábado pasado el presidente Donald Trump decidió abruptamente suspender las conversaciones de paz, orientadas a permitir un retiro paulatino de las tropas ocupantes, poniendo de pretexto la muerte de uno de sus efectivos en un atentado perpetrado el jueves en Kabul, la capital afgana. Tales conversaciones se iniciaron el año pasado, cuando Washington hubo de rendirse a la evidencia de que le resulta imposible conseguir una victoria militar decisiva sobre el grupo fundamentalista que entre 1996 y 2001 estableció un emirato islámico en Afganistán y que fue acusado por George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos, de complicidad en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.

A raíz de la invasión de octubre de 2001 por fuerzas estadunidenses y británicas, en lo que fue denominado Operación libertad duradera, los talibanes fueron desalojados de Kabul y los invasores, apoyados por una coalición internacional, causaron una enorme destrucción humana y material en la infortunada nación ocupada pero no fueron capaces de infligir a las fuerzas del talibán una derrota total.

Por el contrario, a pesar de actuar con una violencia que llegó a la comisión de crímenes de lesa humanidad, Estados Unidos quedó empantanado en una guerra de desgaste ante un enemigo elusivo que no ha permitido la consolidación de los gobiernos locales protegidos por Washington. Se calcula que a la fecha los talibanes controlan más de la mitad del territorio afgano.

Aunque los presidentes Bush y Barack Obama se juraron no negociar con el grupo integrista, Trump ha debido admitir tácitamente que tras 18 años de guerra la presencia militar de su país en Afganistán no va a ningún lado y que el despliegue de 14 mil efectivos estadunidenses en ese país –más una importante cantidad de material bélico que incluye artillería, aeronaves, transportes y artefactos de guerra electrónica– es un dispendio monumental.

La paradoja de la interminable batalla estadunidense en tierras afganas es que se libra contra enemigos que los propios gobernantes estadunidenses ayudaron a organizarse y armarse: cuando los muyahidines fundamentalistas locales resistieron la intervención de la extinta Unión Soviética, entre 1978 y 1992, Washington emprendió la llamada Operación ciclón para enviar grandes cantidades de equipo bélico y dinero a quienes después habrían de conformar la organización Al Qaeda y las fuerzas del talibán.

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El sorpresivo anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, referido a la cancelación de las conversaciones de paz con los talibanes pone en duda el plan de retiro de tropas de Washington en Afganistán, y eleva el riesgo de un recrudecimiento de la violencia en el país asiático. El detonante de la suspensión de las negociaciones fue la muerte de 12 personas, entre ellas un soldado estadounidense, tras un atentado en Kabul. Los talibanes se vieron sorprendidos por la decisión de Trump y afirmaron que Estados Unidos «sufrirá más que nadie» las consecuencias.

«Cuando los talibanes trataron de ganar ventaja en la negociación realizando ataques terroristas dentro del país, el presidente Trump tomó la decisión adecuada. No tenía sentido recompensarlos por este mal comportamiento», dijo el secretario de Estado Mike Pompeo, en una entrevista con la cadena CNN. No obstante, aseguró que Washington sigue abierto a alcanzar un acuerdo de paz con «condiciones» tras el atentado mortal de Kabul, capital afgana, del jueves pasado, en el que murieron una docena de personas, entre ellas un soldado estadounidense.

Entre los temas que los talibanes habían aceptado dialogar, indicó Pompeo, se encontraban sentarse a negociar con el gobierno de Afganistán, alcanzar una «cierta reducción en los niveles de violencia» y romper con el grupo terrorista Al Qaeda. No obstante, remarcó que «si no se cumplen esas condiciones, no vamos a entrar en ningún acuerdo».

Las declaraciones de Pompeo surgen un día después de que Trump anunciara la suspensión de un encuentro «secreto» con los talibanes y el gobierno de Afganistán a realizarse en territorio estadounidense, y la cancelación de las conversaciones de paz. Trump justificó la decisión a través de una serie de mensajes en Twitter tras el atentado en Kabul.

“Sin ser conocido casi por nadie, los principales líderes talibanes y, de forma separada, el presidente de Afganistán, iban a encontrarse de manera secreta conmigo el domingo en Camp David”, dijo el mandatario, en referencia a la residencia de descanso presidencial en Maryland, a las afueras de Washington.

El mandatario lamentó que, «para intentar conseguir una falsa ventaja» en las negociaciones, los talibanes cometieron un atentado el jueves pasado. Se trataba del segundo ataque de los insurgentes en pocos días en la capital afgana, a pesar del «acuerdo de principio» que el negociador estadounidense, Zalmay Khalilzad, afirmaba haber cerrado a partir de negociaciones en Doha, y que había presentado al presidente afgano, Ashraf Ghani, a principios de la semana pasada.

«¿Qué tipo de personas mata a tanta gente para lograr una aparente mejoría de su posición en las negociaciones? Han fracasado, ¡sólo han conseguido empeorar las cosas!», twitteó Trump. «Si son incapaces de aceptar un alto el fuego durante esas negociaciones de paz tan importantes, y están incluso dispuestos a matar a 12 inocentes, es que probablemente no tienen la capacidad de negociar un acuerdo significativo. ¿Cuántas décadas quieren seguir combatiendo?», agregó el presidente estadounidense.

Desde Doha, el portavoz de la oficina política de los talibanes en la capital de Qatar, Suhail Shaheen, calificó de «sorprendente» el anuncio de Trump y agregó que siembra dudas sobre su «credibilidad». «Hace unos días concluimos un acuerdo con la parte estadounidense, su contenido fue subrayado por los dos equipos y fue entregado al lado qatarí. Todos estaban satisfechos, se acordó que sería anunciado por el gobierno de Qatar», afirmó Shaheen en su cuenta de Twitter.

Los talibanes en Afganistán fueron más allá al afirmar que Estados Unidos «sufrirá más que nadie», aunque dejaron la puerta abierta a futuras negociaciones. «Todavía creemos que el lado estadounidense se retractará de esta posición. Nuestra lucha durante los últimos 18 años tendría que haber demostrado a los estadounidenses que no estaremos satisfechos hasta que asistamos a un final completo de la ocupación», señalaron los talibanes a través de su portavoz, Zabihulá Mujahid. Afirmaron además que a causa de esta suspensión Estados Unidos «sufrirá más que nadie, toda su credibilidad se verá lastrada. Las pérdidas humanas y financieras aumentarán».

Estados Unidos y Afganistán mantuvieron nueve rondas de negociación en Qatar, y recientemente se hizo público un borrador de acuerdo que preveía la retirada en 135 días de 5 mil soldados estadounidenses desplegados en territorio afgano. Esta retirada parcial iba a dejar al contingente estadounidense en Afganistán en un nivel muy similar al que tenía cuando Trump llegó al poder en enero de 2017, cuando había unos 8.400 soldados instalados en el país. La guerra de Afganistán es el conflicto bélico más largo en el que ha estado inmerso Estados Unidos. Este año se cumplen 18 años de ocupación, en los cuales más de 2.300 soldados estadounidenses perdieron la vida.

 

 

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