Extremismo radical, Neoliberalismo, Política, Populismo

Johnson derrotado

Sep 6 2019

Editorial – El País

El Parlamento británico desbarata los planes de un Brexit duro

Boris Johnson ha comprobado en carne propia la verdadera talla del Parlamento en activo más antiguo del mundo. Han bastado literalmente dos tardes para que la Cámara de los Comunes haya desbaratado sus planes para llevar al Reino Unido a un Brexit sin acuerdo, es decir, a un abismo de consecuencias imprevisibles tanto para su país como para la Unión Europea.

El primer ministro británico, que llegó al 10 de Downing Street gracias a la dimisión de Theresa May, a una crisis de identidad todavía sin resolver en el Partido Conservador y a lomos de un incendiario discurso populista de una agresividad inédita contra el proyecto europeo, apostó su jugada a una escandalosa utilización del reglamento parlamentario con una suspensión del periodo de sesiones que no tenía otro objetivo que amordazar a la sede de la soberanía nacional británica. Trataba de tener las manos libres sin rendir cuentas ante nadie en unas fechas cruciales, antes de la finalización de la prórroga concedida por Bruselas para alcanzar un acuerdo y que expira el 31 de octubre.

Pero al igual que en esas situaciones donde quien ya da por descontada la victoria asiste atónito a una recuperación del rival, Johnson ha asistido a una verdadera resurrección de una institución a la que ha demostrado considerar apenas un obstáculo sorteable con apenas retorcer un poco el espíritu de sus normas de funcionamiento. De nada le han servido incluso los insultos personales que dirigió a un impertérrito líder de la oposición, Jeremy Corbyn, sentado a apenas pocos metros frente a él. En pocas horas Westminster, siguiendo al pie de la letra los procedimientos, ha tumbado su intención de proceder al Brexit sin acuerdo y de convocar elecciones inmediatas apenas 15 días antes de que expire el plazo acordado con la UE.

Se trata de un verdadero baño de realidad en el que además participaron con particular intensidad algunos veteranos diputados conservadores —entre todos ellos suman nada menos que 350 años de servicio en la Cámara de los Comunes—, quienes han reafirmado una vez más la fama del Parlamento británico en lo referente a la libertad de voto que ejercen quienes ocupan sus escaños. En su política de tierra quemada, Johnson ya ha conseguido fracturar gravemente a uno de los partidos democráticos más antiguos del mundo. Una situación claramente explicada por el secretario de Estado de Universidades, Jo Johnson, hermano del primer ministro, quien ayer abandonó el Gobierno por la gestión sobre el Brexit: “En las últimas semanas he estado dividido entre la lealtad familiar y el interés nacional”. En su caso, como en el de los diputados rebeldes, ha ganado el segundo.

Lo vivido en Westminster demuestra que, con Brexit, o sin él, el parlamentarismo es una verdadera salvaguardia de los intereses de los ciudadanos y el mejor dique de contención contra la marea antisistema que se autoproclama capaz de hablar “directamente al pueblo” y utiliza el hecho democrático por excelencia —unas elecciones— apenas como una herramienta para afianzar su poder.

Es obvio que la derrota de Johnson no resuelve ni mucho menos el gravísimo problema que supone el Brexit y el cómo se va a producir. Pero al menos tranquiliza saber que Westminster ha podido decir una última palabra antes de callar a la fuerza. Y ha sido alta y clara.

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Hasta el hermano le soltó la mano a Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido. Jo Johnson, hermano menor del líder conservador, decidió renunciar como secretario de Estado para la Ciencia y las Universidades y diputado alegando un conflicto entre su «lealtad familiar» y «el interés nacional». Una forma elegante de decir que está en contra del Brexit sin acuerdo. Su renuncia no podría llegar en un peor momento para el primer ministro que ayer sufrió dos duras derrotas en el Parlamento : la Cámara de los Comunes votó una ley para bloquear la salida de Unión Europea (UE) sin acuerdo, y rechazó convocar elecciones el 15 de octubre, como pidió Boris Johnson. Ambas leyes contaron el apoyo de conservadores disidentes.

«En las últimas semanas he estado dividido entre la lealtad familiar y el interés nacional – es una tensión irresoluble y el momento para que otros asuman mis funciones», anunció en Twitter Jo Johnson. Es que el hermano menor del primer ministro se opone a la salida de la Unión Europea (UE). “Teníamos todas las ventajas de pertenecer a la UE y ninguna de las desventajas. ¿Cómo podía no gustarnos esa situación?», dijo Jo Johnson en 2016, luego del referéndum donde los británicos dieron el sí al Brexit.  Jo Johnson, de 47 años, ya había renunciado al gobierno de Theresa May en noviembre de 2018. En ese momento aseguró que el acuerdo que entonces se estaba ultimando «sería un terrible error» para el país y pidió organizar un segundo referéndum con la esperanza de revocar el Brexit.

La gota que colmó el vaso para Jo fue la decisión de su hermano de expulsar del Partido Conservador a los 21 parlamentarios moderados que votaron en contra de un Brexit sin acuerdo en la sesión parlamentaria del miércoles, según informó el diario británico The Independent. David Gauke, uno de estos 21 diputados, aseguró que la renuncia del hermano de Johnson es una gran pérdida para el Parlamento, el Gobierno y el partido. «Muchos parlamentarios han tenido que luchar con lealtades encontradas en las últimas semanas, pero nadie más que Jo», escribió en su cuenta de Twitter.

No es la primera vez que las tensiones sobre la salida británica de la UE se hacen sentir en el seno de la familia Johnson. La hermana del primer ministro, la periodista Rachel Johnson, se presentó como candidata del partido pro-europeo Change UK en las elecciones a la Eurocámara de mayo pasado, aunque no llegó a ser elegida. Rachel Johnson, de 54 años, había militado en el Partido Conservador como sus hermanos hasta 2011. Pero en las elecciones generales de 2017 apoyó a los centristas Liberal-demócratas para defender con ellos la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Ayer escribió en su cuenta de Twitter: «la familia evita el asunto del ‘Brexit’ sobre todo en las comidas, porque no queremos acorralar al primer ministro».

En al campo contrario, Boris Johnson, de 55 años, fue una de las grandes figuras de la campaña pro Brexit antes del referéndum de 2016. Y en julio sucedió a la entonces primera ministra Theresa May, de quien se convirtió en gran rival por considerar que la líder negociaba un divorcio demasiado suave con Bruselas. (Página12, 06.09.19)

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