Economía y Finanzas, Extremismo radical, Neoliberalismo, Política

La derecha latinoamericana en decadencia

Oct 11 2019

Emir Sader*

El retorno eufórico de la derecha a gobiernos latinoamericanos ha producido la derrota espectacular de Mauricio Macri, el estado de excepción de Lenín Moreno en Ecuador para intentar contener la ira popular en contra de su paquete neoliberal, la proyección de Bolsonaro como el más ridículo, y grotesco jefe de Estado del mundo. Esos eran los personajes que recolocarían las economías de nuestros países en la línea, sanear las finanzas públicas, recuperar el prestigio internacional de nuestras naciones, terminar con la corrupción, superar a gobiernos populistas y hacer llegar a nuestros países la estabilidad, el desarrollo y el bienestar social.

Han pasado pocos años, no muchos meses, para que los heroicos personajes de la restauración neoliberal sean ridiculizados –Macri, Lenín Moreno, Bolsonaro. ¿Quién da algo por ellos? ¿Quién cree que Macri va a dar la vuelta a las elecciones argentinas? ¿Quién cree que Moreno logrará salir indemne de la crisis ecuatoriana? ¿Quién cree que Bolsonaro es el futuro de Brasil?

La derecha ha tomado el gobierno de naciones que habían recuperado los países, haciendo que volvieran a crecer, que disminuyera la desigualdad, a tener buenas relaciones de cooperación con sus vecinos, estabilidad política, convivencia pacífica y democrática entre las fuerzas políticas, sociales y culturales, a hacer respetar al Estado por sus políticas de gobernar para todos y garantizar los derechos de todos. Basta mirar cuál es la situación de naciones como Argentina, Brasil y Ecuador, entregadas a la recesión, al desempleo, a la miseria, a la pérdida de apoyo y de legitimidad de sus gobiernos, a pocos años de que presidentes de derecha han vuelto al gobierno de esos países, para darnos cuenta de que la derecha ha hecho todos sus esfuerzos, legales e ilegales, para frenar a los gobiernos de izquierda y volver a la presidencia.

Lo que era Ecuador con Rafael Correa y lo que se ha vuelto a ser en manos de alguien erigido con base en el éxito del gobierno de Correa, para traicionar a todo con lo que se había elegido, hacer lo que la derecha planteaba y tirar al país al borde del caos, con ocupación militar de las calles de Ecuador.

Lo que era Brasil con Lula da Silva, país respetado a escala mundial, con un presidente que ha dejado su mandato con 80 por ciento de referencias negativas en los medios, pero con 87 por ciento de apoyo de la población. Brasil crecía y distribuía renta, saliendo del mapa del hambre. Y lo que es peor en manos de un presidente que nadie respeta, que ha tirado al país a la miseria y a la violencia desenfrenada.

Cómo Néstor y Cristina han rescatado a Argentina de la peor crisis de su historia, han hecho al país volver a desarrollarse y a generar empleos. Cómo han logrado superar el endeudamiento con el FMI y volver a ser una nación respetada en el mundo. En comparación con el país que Macri no tiene vergüenza de entregar de vuelta a las fuerzas democráticas, una nación que cumple tres años de estanflación, y con el pueblo entregue a la miseria y al hambre.

Pero hay una lógica en la locura de lo que la derecha hace en esos países y quiere hacer en otros. Su rol es, antes que todo, buscar quitar legitimidad y apoyo a los liderazgos populares más importantes que esos países han tenido. Esos líderes han sido transformados en los principales enemigos de las oligarquías locales y de la política estadunidense, porque con sus políticas han conquistado la confianza de sus pueblos y el prestigio internacional, con políticas que privilegian los procesos de integracion regional y no los tratados de libre comercio con Estados Unidos.

En segundo lugar, para substituir políticas económicas que han privilegiado el desarrollo del mercado interno de consumo de masas, por el regreso de las políticas de ajuste fiscal, que promueven los intereses del capital financiero. Retoman el modelo neoliberal, vigente en el capitalismo mundial, a pesar de que ha llevado a las grandes potencias a una profunda y prolongada recesión. Sacar al modelo antineoliberal es terminar con un ejemplo de política económica alternativa, que prueba que no hay un sólo camino, como el consenso de Washington y el pensamiento único que tratan de imponer.

La derecha latinoamericana ha retomado los gobiernos de países como Argentina, Brasil, Ecuador, y ha demostrado que no han aprendido nada de su fracaso anterior y del éxito de los gobiernos progresistas. Fracasan de nuevo, fracasan mejor, fracasan más, son y serán derrotados de nuevo.

——————————

*Sociólogo y científico político brasileño,  coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ). Publica con regularidad artículos en ALAI (América Latina) Página12 (Argentina), La Jornada (México) y Público.es (España). Artículo en La Jornada 11.10.19

————

Anexo de Página12, Argentina:

Desaire del mandatario brasileño al papa Francisco

Bolsonaro no va al homenaje a la primera santa de Brasil

En lugar de participar en la misa de canonización de la Hermana Dulce, Bolsonaro va a la «entronización del rey de Japón», el emperador Naruhito

Bolsonaro no viajara a Italia para la canonización de la Hermana Dulce  

Jair Bolsonaro anunció que estará ausente de la misa en homenaje a la primera santa nacida en Brasil, la Hermana Dulce, porque va a participar en la «entronización del rey de Japón». En rigor se refería al emperador Naruhito cuyo nombre posiblemente desnozca porque Japón es un país de una importancia relativa – sin ser irrelevante – en la agenda brasileña.

El pretexto de viajar a Tokio es insuficiente para disimular una decisión que responde a otros motivos, uno de ellos es la política de hostilidad hacia el papa Francisco, quien canonizará a la religiosa bahiana el próximo domingo en el Vaticano donde desde hace cuatro días se lleva adelante el Sínodo de la Amazonia. Un cónclave al que viajaron varios indígenas y curas con trabajo en las comunidades, y al cual Bolsonaro consideró lesivo para la «soberanía nacional».

En la percepción del excapitán (inducida por su cosejero de ultraderecha Olavo de Carvalho y lobbystas del cristianismo sionista) el Papa movería los hilos de una conjura mundial de la que serían parte los pueblos originarios, los medios y el presidente francés neoliberal Emmanuel Macron, a quien llamó «izquierdista».

El vicepresidente, general Hamilton Mourao, estará en la ceremonia vaticana representando al gobierno de Brasil.

También viajará a Roma una delegación de senadores y diputados demostrando la importancia de la canonización, incluso desde la perspectiva política , para el país católico más populoso del mundo. De alguna manera ese nutrido número de personalidades expresa el vacío político que acecha al gobernante de quien se están distanciando varios de los aliados con los que llegó al Palacio del Planalto en enero pasado.

Bolsonaro ni siquiera participará en la misa campal en el estadio Fonte Nova de Salvador, donde se esperan miles de fieles de todo el país.

«Espero que la prensa no me critique por esto (ausencia) en la gran fiesta de Salvador, soy católico (…) pero tenemos compromisos asumidos».que tornan imposible viajar a Salvador, la capital más importante del nordeste.

Faltó a la verdad porque hace tres meses prometió estar en la misa durante una audiencia oficial con el arzobispo bahiano, Murilo Krieger.

Bolsonaro tampoco volará a Italia, como había sido anunciado hace dos meses, debido a la caída del gobierno de su cófrade Matteo Salvini. Con la salida del jefe de la Liga Norte ya no tiene prácticamente interlocutores en Europa, salvo el húngaro, neofascista, Víctor Orban.

Convertido en una suerte de ogro de la opinión pública mundial el jefe de Estado camina, aparentemente a tientas, hacia un aislamiento suicida, que se agravó después del discurso pronunciado en la Asamblea de ONU sobre la Amazonia.

Hoy repitió las mismas tesis presentadas en Nueva York , esto es: no hay incendios de grandes proporciones en la floresta que es un «patrimonio» exclusivo de Brasil, no de la humanidad, y se impulsará la minería a pesar del reclamo de los pueblos originarios. Nuevamente atacó al cacique caiapó Raoni Matuktire, a quien los diarios brasileños dieron hoy como un candidato con posibilidades, sin ser el favorito, de obtener este viernes el Premio Nobel de la Paz.

Frente a decenas de empresarios extranjeros, con varios norteamericanos, reunida en San Pablo Bolsonaro les dijo , con un sentido del humor dudoso, que viajen a la Amazonia porque no se van a «quemar». La platea permaneció muda.

admin