Democracia, Historia, Política

“Catalunya en su historia ha sido dominadora y dominante”

Nov 6 2019

Por LLUÍS AMIGUET – La Vanguardia

Entrevista José Varela Ortea. Historiador. Nieto de Ortega y Gasset

De ‘Carmen’ a Barcelona’92

España tiene algo de lo que carece la mayoría de los países: una imagen universal potente y centenaria. Se crea sobre el cliché de la pasión española y el libro de d’Ornoi para los ilustrados franceses, que la denigraron por reaccionaria; y sobre el estereotipo romántico de la Carmen de Merimée. Antes, la hispanofobia había surgido en Italia frente al dominio catalán de las dos Sicilias y Nápoles. Después, los catalanes, explica Varela Ortega, se distinguieron por su patriotismo español en la lucha contra Napoleón y en su oposición al independentismo cubano. Los clichés que lastraban la imagen de España se fortalecieron con el franquismo y se diluyeron con la transición y los JJ.OO. de Barcelona. Hoy es el segundo país más visitado del mundo, lo que hace más difícil deformar su realidad.

Qué recuerda de su abuelo filósofo?

Íbamos a verle a su exilio en Lisboa. Y le encantaba jugar conmigo. Con él conocí a gente de las dos Españas desde el ejercicio del diálogo y la convivencia y, gracias a él, mi abuela me llevaba a ver a la viuda de Besteiro, mujer de gran dignidad.

¿Julián Besteiro: el socialista que presidió las Cortes hasta la victoria franquista?

Y mi abuela me decía: “Tu abuelo lo pasó muy mal con lo que le hizo Franco a don Julián”. También recuerdo discusiones de la época, como la de en qué bando se había matado más.

Me temo que sigue abierta.

Mi abuelo la zanjó una vez con un “si la respuesta está en la aritmética, me parece que no me va a interesar ninguna de las dos”. Hoy me dedico a su fundación. Y a mi obra, tributaria de mi maes­tro en Oxford, Raymond Carr, a quien siempre le impresionó la dignidad española en medio de la desgracia.

¿España no era el país de la picaresca?

Carr la recorrió en lo peor de la posguerra y siempre decía que, aun en el hambre y la miseria, ningún español intentó engañarle. Y es que la honestidad siempre ha sido el blasón de nuestros pobres.

Más que el de nuestros ricos, me temo.

Y además el orgullo de que sus hijos estudiaran.

¿Qué imagen de España se ha impuesto?

He estudiado dos estereotipos principales.

¿Quiere empezar por el bueno o el malo?

Uno es el del español apasionado y proactivo. Y es que, mire, Hernán Cortés podría ser lo que fuera, pero vago, no. En cambio, en el XVII madame d’Aulnoy, en un libro divertido, describe España para los philosophes como decadente y reaccionaria sin haberla visitado, acusándola de cuanto no se atrevía a acusar a Francia.

¿Y el cliché de la España de Carmen ?

Es el romántico, pero los españoles de hoy con los de Carmen sólo podemos identificarnos con el peluquero, el único que trabajaba ordenadamente. Los demás son toreros, bandoleros y guerrilleros de carácter recio y apasionado.

¿Y la historia no les ha dado la razón?

He aprendido mucho descubriendo que no. Ricardo García Cárcel y Luis Ribot me han enseñado, por ejemplo, que los tercios de Flandes los pagaba la corona, pero la mayoría eran mercenarios alemanes y italianos.

¿Mandados por españoles?

Los comandaban españoles y los armeros de mayor pericia también lo eran. Lo explica Howard: tras la conquista de Granada, la vanguardia de la ingeniería militar de artillería era ­española. En cambio, los caballeros heroicos, como en Pavía, fueron los franceses.

¿Cómo aprenden los españoles artillería?

Por influencia italiana. Recuerde las posesiones de la Corona de Aragón en Italia, donde odiaban a los catalanes. De hecho, la hispanofobia comienza contra los catalanes. Un ejemplo es la llegada de Alejandro VI, el valenciano papa Borja, al que los romanos desprecian con el apodo de “il catalano circunciso”.

¿Por qué lo odiaban?

Porque los catalanes los dominaron durante siglos. Lo apunta Benedetto Croce. Y es que Catalunya fue dominadora y dominante: primero en el Mediterráneo y, desde el XVIII, en el Atlántico. Y no olvide que hasta 1970 los catalanes introducen aranceles, en connivencia con los agricultores castellanos y los industriales vascos, como demuestra con autoridad Vicens Vives. Los catalanes en la historia a menudo han sido más españoles que los demás.

¿Cuándo y dónde lo fueron?

Los catalanes resistieron con patriotismo español la invasión napoleónica: en Girona y, sobre todo, Tarragona, diezmada por los franceses. La soberanía nacional española se forja tras esa invasión. Y los catalanes la preconizan, porque temían que Francia negociara trocear España y extender sus territorios hasta el Ebro.

Marfany demuestra que muchos catalanes empiezan a usar el español entonces.

Y, poco después, los catalanes en Cuba son de una españolidad muy conservadora que pedía mano dura contra el independentismo cubano.

Por la cuenta que les traía.

El Casal Catalán de la Habana protesta enérgico en 1898 contra las concesiones de autonomía que hace España a los cubanos, porque, dice, muy patriota, el liberal Víctor Balaguer: “Eso es ir a la independencia en ferrocarril”.

¿Qué queda de los clichés de lo español?

Mire, lo primero es existir. Sólo los grandes países con larga historia los tienen: Francia, EE.UU., Japón, China, India, Alemania, Italia… Y España tiene esa imagen universal desde hace siglos, aunque no sea en todo buena.

¿La mejor época de lo español?

Los clichés más negativos de España, reforzados por la dictadura de Franco, dejan de ser dominantes con la transición democrática y acaban definitivamente rebatidos por el éxito de las Olimpiadas del 92. Entonces yo estaba en Buenos Aires y, cuando la flecha encendió el pebetero olímpico, el comentarista de la televisión argentina dijo: “Me parece que tendremos que cambiar los chistes de gallegos”.

¿La afectarán la última crisis catalana?

España tiene una imagen propia consolidada y es el segundo país más visitado del mundo y uno de los más conocidos en todos los ámbitos. No es fácil desprestigiarla.

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