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Decisión errada

Nov 20 2019

Editorial – El País

La decisión estadounidense de no considerar ilegales las colonias israelíes en Cisjordania es un golpe demoledor al proceso de paz

El anuncio realizado por el secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, de que Washington ya no considera que las colonias israelíes en Cisjordania sean “per se inconsistentes con el derecho internacional” supone un golpe demoledor para la consecución de una paz justa entre israelíes y palestinos, para que los palestinos puedan ejercer su legítimo derecho a tener un Estado independiente y para el consenso internacional alcanzado tras la ocupación israelí de Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán acaecida a raíz de la guerra de los Seis Días librada en 1967.

La decisión del presidente, Donald Trump, supone además un giro de 180 grados respecto a la posición mantenida por Estados Unidos durante los últimos 40 años, que consideraba los asentamientos israelíes en territorio ocupado palestino como “inconsistentes con el derecho internacional”. Una posición que ha sido mantenida desde entonces por todas las sucesivas Administraciones estadounidenses, ya fueran estas demócratas o republicanas. Incluso durante la presidencia de Barack Obama, EE UU se abstuvo en el Consejo de Seguridad de la ONU para permitir la aprobación de una resolución que calificaba a las colonias como una “flagrante violación” del derecho internacional. Es decir, exactamente lo opuesto a lo que acaba de aprobar Trump.

Y así, de nuevo, EE UU, bajo la dirección del empresario neoyorquino, vuelve a dar muestras de imprevisibilidad en decisiones cruciales de política internacional. La inestabilidad en Oriente Próximo es un riesgo para la paz que trasciende su ámbito geográfico y uno de los factores permanentes en esta inestabilidad durante el último medio siglo han sido precisamente las consecuencias derivadas de la ocupación israelí. Lo que Trump acaba de hacer es consagrar ese factor de enfrentamiento y a la vez arruinar el papel de EE UU como mediador cualificado entre israelíes y palestinos. Un papel que, sin embargo, sí que jugaron sus predecesores en la Casa Blanca. Por el contrario, Trump ha pasado de anunciar a comienzos de su mandato la existencia de un plan de paz a reconocer sucesivamente la anexión unilateral por parte de Israel del territorio sirio de los Altos del Golán, la capitalidad israelí de Jerusalén y ahora la legalidad de unas colonias que la comunidad internacional, mediante sus órganos oficiales, ha calificado explícitamente como ilegales de acuerdo con el derecho internacional.

Si el actual presidente estadounidense lo ha hecho por simpatía hacia el primer ministro en funciones israelí, Benjamín Netanyahu, o por cálculo electoralista con vistas a las presidenciales en EE UU el año próximo, puede ser materia de especulación. Pero lo que queda fuera de duda es que, con su decisión, Trump ha hecho más lejana la posibilidad de una paz justa entre israelíes y palestinos.

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Anexo (Página12, Argentina):

Cambio en la política exterior de Estados Unidos

Para Trump, las colonias israelíes no violan el derecho internacional

Estados Unidos ya no considera que las colonias israelíes en territorios palestinos sean «incompatibles con el derecho internacional», anunció este lunes el secretario de Estado, Mike Pompeo, en un cambio en la política exterior estadounidense.

La declaración coloca a Washington en desacuerdo con prácticamente todos los países y con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, y se produce justo cuando el centrista Benny Gantz intenta formar un gobierno para reemplazar al primer ministro Benjamin Netanyahu, un aliado cercano del presidente Donald Trump.

«Después de estudiar cuidadosamente todos los aspectos del debate legal, este gobierno está de acuerdo (…) [en que el] establecimiento de asentamientos civiles israelíes en Cisjordania no es, en sí mismo, incompatible con el derecho internacional», dijo Pompeo.

«Afirmar que el establecimiento de asentamientos civiles es incompatible con el derecho internacional no ha funcionado. No ha avanzado la causa de la paz», dijo Pompeo.

Hasta ahora la política estadounidense se basaba, al menos en teoría, en una opinión legal emitida por el Departamento de Estado en 1978 que decía que el establecimiento de asentamientos en los territorios palestinos capturados una década antes por Israel iba en contra del derecho internacional.

El cuarto convenio de Ginebra sobre las leyes de la guerra prohíbe explícitamente el traslado de civiles a los territorios ocupados.

Si bien Washington siempre ha solido vetar las medidas del Consejo de Seguridad contra Israel, el anterior presidente Barack Obama, exasperado con Netanyahu, permitió en sus últimas semanas en el cargo la aprobación de la Resolución 2334 que calificó los asentamientos israelíes como una «violación flagrante» del derecho internacional.

Pompeo dijo que Estados Unidos rechaza actualmente el enfoque de la administración Obama, aunque negó que se estuviera dando luz verde a Israel para construir más asentamientos.

La medida seguramente se interpretará como un impulso para Netanyahu, que está luchando por mantenerse en el poder tras no poder formar un gobierno de coalición.

Pompeo negó tal motivación. La presente resolución, dijo, «no está relacionada con nada que tenga que ver con la política interna en ningún lugar de Israel».

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