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Segunda victoria del Brexit

Dic 13 2019

David Bollero+ Público.es

Catástrofe. Debacle. Hundimiento. Todas esas palabras describen a la perfección el sentimiento reinante en el Partido Laborista después de que Boris Johnson le haya pasado por encima como una apisonadora. Un partido conservador con mayoría absoluta -liderado por David Cameron- abrió la puerta al pueblo británico para salir de la Unión Europea (UE) y un partido conservador con mayoría absoluta -con el trumpiano Johnson a la cabeza- lo sacará.

La mayor derrota electoral desde 1935. Ese será el ‘regalo’ de despedida para Jeremy Corbyn, incapaz de reconectar al Partido Laborista con la clase obrera. Una desconexión que se perdió hace décadas en Reino Unido. Hoy es día de nostalgias, recordando las victorias laboristas de 1929 o, muy especialmente, la de 1945, cuando Clement Attleele reconstruyó el país tras la II Guerra Mundial y creó el Estado de Bienestar. Huelga decir que el periodo de Tony Blair, criminal de guerra confeso, no está en el salón de la fama laborista.

Hoy es día de apretar los dientes y aferrarse al «nos levantaremos», cuya entonación no pasa de un susurro sordo, gritarlo resultaría caricaturesco. Y es día para no aferrarse a respuestas fáciles, que las hay a miles, porque es en las complejas -que no llegarán hoy- en donde se puede encontrar la llave de la reconexión.

Lo cierto es que quien sí ha conectado es Johnson, que ha conseguido traspasar las líneas enemigas en circunscripciones históricas de la izquierda, en Gales, incluso en cuencas mineras tan castigadas por el thatcherismo. Corbyn y el resto de laboristas habrán de preguntarse por qué el partido agoniza, por qué a pesar de que existe ese sentimiento generalizado de que los Tories son una extensión en Westminster de los lobbies con intereses oscuros, terminan alzándose victoriosos en las urnas.

Quizás es que el Partido Laborista ha vivido desde hace años con la respiración asistida que procura un electorado que lo votaba más por hábito que por convicción y, perdido ese hábito, llega la mayor debacle electoral en ocho décadas, con una abstención añadida de más del 32%.  Quizás, todo es más sencillo y, en realidad, la explicación se reduce a que el pueblo británico mayoritariamente quiere salir de UE y eso pasaba por Johnson, toda vez que los laboristas cambiaron de opinión y pidieron un segundo referéndum -limpio de las mentiras probadas que hubo en la campaña de 2016.

Sea como fuere, el próximo 31 de enero vence el plazo de la tercera prórroga para salir de Europa y, a partir de entonces, veremos cuán grande es el porcentaje de la clase trabajadora que se arrepiente de haber votado a Johnson.  A partir de febrero, se acabaron los efectos de las mentiras de aquel referéndum de 2016 y la apatía británica a la hora de buscar la verdad, y comenzarán las alfombras rojas para las exenciones fiscales a las grandes corporaciones, los recortes en Sanidad, más precariedad en el trabajo y la venta de los servicios públicos al mejor postor. ¿Será capaz entonces el Partido Laborista de reconectar con la clase obrera? ¿Será demasiado tarde para demasiada gente?

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*Columnista de Público.es. Artículo publicado el 13.12.19

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Anexo:

La UE pide a Londres la ratificación y aplicación del Brexit para negociar «una relación futura lo más estrecha posible»

Andrés Gil – el.diario.es

«Esperamos una votación lo antes posible en el Parlamento británico para ratificar el acuerdo del Brexit», ha dicho el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel

La mayoría absoluta garantiza a Johnson el apoyo necesario para ratificar el Brexit en Westminster y cumplir los plazos de salida de la UE, cuyo límite es el 31 de enero

El Brexit acabó con el Gobierno de Theresa May, alumbró el liderazgo de Boris Johnson y ha mostrado la puerta de salida a Jeremy Corbyn. Las elecciones de este jueves eran sobre el Brexit, se convocaron por el Brexit y han arrojado un veredicto en torno al Brexit: los británicos han votado a favor del acuerdo del primer ministro con Bruselas para la salida de la UE, cuyo límite está fijado para el 31 de enero.

Partido Conservador ha logrado 363 escaños, muy por encima de los 326 que marcan la mayoría absoluta –45 más que en las últimas elecciones–; mientras que los laboristas han caído 60 escaños y se quedan con 202.

Parece, esta vez, que no habrá una nueva –cuarta– prórroga, en tanto que el triunfo arrollador de Johnson tiene como primera consecuencia desbloquear el principal asunto político de Reino Unido en los últimos tres años y de la UE desde que en noviembre de 2018 se pactó con May un acuerdo que nunca prosperó en Westminster.

Y ese ha sido el problema que resuelven estas elecciones: ahora Boris Johnson tendrá una mayoría absoluta que ratificará el acuerdo del Brexit firmado con Bruselas y Reino Unido.

«Estamos preparados para los siguientes pasos y esperamos una votación lo antes posible en el Parlamento británico para ratificar el acuerdo del Brexit», ha dicho el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Bruselas: «Estamos preparados para los siguientes pasos y lograr una cooperación futura estrecha con Reino Unido».

«Lo primero es felicitar al ganador», ha afirmado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, «y hablar con el primer ministro [Boris Johnson] para reconfirmar los pasos a seguir».

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también ha felicitado a Boris Johnson por su victoria y ha mostrado su apuesta por «una relación futura lo más estrecha posible entre la UE y Reino Unido». 

Así, la cumbre de líderes de la UE ha aprobado unas conclusiones en las que pide a Londres la ratificación y aplicación del Brexit ordenado para negociar «una relación futura lo más estrecha posible».

«El Consejo Europeo reitera su compromiso con la salida ordenada sobre la base del acuerdo de retirada y pide su ratificación de acuerdo con los plazos y su implementación efectiva. El Consejo Europeo confirma su deseo de establecer una relación futura lo más estrecha posible con el Reino Unido en línea con la Declaración Política».

La Unión Europea vuelve a designar a Michel Barnier como negociador para el acuerdo de relación futura.

El acuerdo alcanza un compromiso con el problema arrastrado desde el principio: la frontera blanda entre la República de Irlanda y el Ulster. Según el acuerdo, la Asamblea de Irlanda del Norte podrá votar si se mantiene la salvaguarda para evitar una frontera física en la isla de Irlanda cuatro años después de que haya entrado en vigor, lo cual debería suceder una vez que concluya el periodo de transición posterior al Brexit. Este periodo, entre el 31 de enero y el 31 de diciembre de 2020 es el destinado a cerrar un acuerdo de relación futura, comercial, entre la UE y Reino Unido. Y no es descartable que se prolongue en algún momento, en tanto que cuando se estableció se arrancaba en la primera fecha de salida, el 29 de marzo de 2019.

El acuerdo prevé que Irlanda del Norte siga alineada con ciertas normas del mercado único europeo pero forme parte del territorio aduanero del Reino Unido, con lo que los controles a los bienes se efectuarán en el punto de entrada a este territorio británico y no en la República de Irlanda.

Las autoridades del Reino Unido se encargarán de aplicar las normas aduaneras de la Unión Europea en Irlanda del Norte.

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