Economía y Finanzas, Extremismo radical, Neoliberalismo, Populismo, Salud

Coronavirus: jaque al modelo económico

Mar 25 2020

Ana María Aragonés – La Jornada

El coronavirus está afectando prácticamente a todos los países, lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a decretar la pandemia. No sólo resultan trágicas las muertes por este mal, sino que al multiplicarse están poniendo en entredicho la infraestructura hospitalaria de los países al verse rebasados y con enormes dificultades para atender a todos los enfermos que lo requieren. Los efectos económicos son y serán enormes ante la necesidad del confinamiento para detener el contagio, con efectos graves sobre la producción mundial y las diferentes empresas. Se esperaría de éstas que ejercieran conciencia social para evitar que la separación temporal de los trabajadores tuviera compensaciones que les permitiera seguir sosteniendo a sus familias, al mismo tiempo evitaría una total parálisis. No debe repetirse la decisión de empresas mexicanas como Alsea, que obliga voluntariamente a sus trabajadores que se retiren por 30 días, ¡pero sin salario! Una ruindad que las autoridades correspondientes deben impedir.

La pandemia se produce en un momento de profunda desigualdad económica y social. Habría que recordar que la crisis de 2008 fue una llamada de atención sobre un modelo económico que después de casi tres décadas claramente se volvía insostenible. Afectaba a la mayor parte de la población al incrementar su pobreza y enriqueciendo a los muy pocos. A todo ello contribuyeron las muy cuestionables privatizaciones del sector salud, de la educación, de los transportes, además de flexibilizar y desregularse las relaciones laborales, una de cuyas consecuencias fue la enorme desprotección laboral, empleos precarios y un peligroso incremento del llamado trabajo informal. Ello se convirtió en el caldo de cultivo de los enormes flujos migratorios que caracterizaron esta etapa del capitalismo y que resultaron muy funcionales para los países destino por su enorme vulnerabilidad.

Es importante recordar que la globalización instrumentada a partir de los años 80 liberaba los flujos de mercancías y capitales, pero los movimientos de personas se obstaculizaron; tuvieron que enfrentar refuerzos policiales y en ocasiones la militarización de muchas fronteras. Por la vía de los hechos esos trabajadores se incorporaron a las economías de los países de destino bajo figuras, tales como ilegales, clandestinos, irregulares, sin papeles, indocumentados, cuya característica fue su vulnerabilidad, perfecta estrategia que permitió hacer grandes fortunas a costa de una enorme desprotección laboral.

Los trabajadores han sufrido las mayores ofensivas del sistema y entre ellos los migrantes son los más desprotegidos; en este sentido, no es extraño que los organismos internacionales estén manifestando enorme preocupación y urgen a los países a tratarlos con dignidad y respeto y evitar su hacinamiento, ofrecer condiciones de higiene mínimas, con especial atención a los niños y jóvenes, así como a embarazadas y personas mayores. En Estados Unidos vive un importante número de mexicanos indocumentados cuyas condiciones son ahora muy complicadas, debido a las políticas antinmigrantes de Washington. No hay que olvidar que desde la crisis de 2008 vivieron las inhumanas deportaciones con Barack Obama, reforzadas con la puesta en marcha de un discurso racista, xenófobo, de Donald Trump. Por ello tienen temor de salir de sus casas aun cuando necesiten ver a un doctor. Lamentablemente su vida en ese país ha transcurrido sin derecho a la asistencia social ni al seguro de desempleo. En México los migrantes enfrentan problemas, como el hacinamiento en los albergues, la higiene es muy cuestionable y hay una enorme lentitud para avanzar en su situación legal. Por ello la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha hecho una importante recomendación a las instancias correspondientes de que la protección de la salud es un derecho humano indispensable para el ejercicio de otros derechos y debe ser entendido como la posibilidad de las personas de disfrutar de facilidades, bienes, servicios así como condiciones necesarias para alcanzar su bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Es una obviedad decir que el mundo enfrenta momentos de graves dificultades, pero la superación del grave problema no pasa por el cierre de fronteras, ni por el proteccionismo que, como pasó en 1929 fueron estrategias que profundizaron la crisis, pasa por la colaboración y la solidaridad entre los países y por avanzar de la cultura de los privilegios a la cultura de la igualdad y la inclusión social, como señala la directora de la Cepal, Alicia Bárcena.

Esto es, construir un modelo que ponga la equidad en el centro de una nueva agenda de desarrollo, cuyas políticas públicas estén en línea directa con el bienestar de la población para que los trabajadores estén en posibilidad de enfrentar y superar las restricciones del propio sistema capitalista y abatir así la migración por necesidad.

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Anexo:

Diferentes opciones que tiene el Banco Central Europeo de ayudar a los Estados en la crisis del Coronavirus

Por Eduardo Garzón* – Público.es

Para financiar las ayudas públicas que están llevando a cabo los Estados para combatir las consecuencias económicas y sociales de la pandemia de Coronavirus se están proponiendo diferentes medidas que involucran al Banco Central Europeo (BCE), el organismo europeo encargado de crear y regular el dinero en la Eurozona. Se está hablando de Coronabonos, de expansión cuantitativa, de helicóptero monetario, de financiación monetaria, de donaciones… En este artículo explicamos en qué consiste cada una de ellas y cuáles son sus ventajas y desventajas.

  1. Expansión cuantitativa (Quantitative Easing en inglés). Ésta es la medida que lleva aplicándose desde el año 2015 y que se va a intensificar a partir de ahora (el pasado 19 de marzo se anunció un nuevo plan por 750.000 millones de euros). Consiste en que el BCE crea dinero y lo utiliza para comprar activos financieros públicos (y privados). Puesto que tiene prohibido comprar bonos públicos directamente a los Estados, lo que hace es comprárselos a las instituciones financieras privadas (que tienen esos bonos en su poder porque anteriormente se los compraron a los Estados). Es decir, cuando un Estado quiere endeudarse, vende bonos públicos a inversores privados y luego estos se los pueden vender al BCE. La idea es que el BCE compre los bonos de los Estados en función del peso de cada uno de ellos en la Eurozona para beneficiar a todos los países por igual (aunque en el último anuncio han asegurado que serán flexibles en este asunto). El objetivo que se persigue con esta medida es tranquilizar a los inversores privados haciéndoles saber que siempre que quieran podrán deshacerse de los bonos públicos, de forma que la prima de riesgo se mantiene bajo control. De esta forma, los Estados pueden seguir endeudándose sin muchos problemas al mismo tiempo que se asegura el negocio de los inversores privados.
  2. Coronabonos. Esta fórmula se pensó también durante la crisis del euro desarrollada a partir de 2010, sólo que entonces se hablaba de «Eurobonos». Se trataría de bonos públicos emitidos conjuntamente por todos los Estados (y no sólo por uno de ellos, como ocurre en la actualidad), de forma que se diluiría el riesgo de impago que pudiera tener algún país (en la crisis del euro pensaban claramente en los países del sur). Tiene varias posibilidades de diseño, pero si esos Coronabonos se vendiesen a los inversores privados en vez de hacerlo directamente al BCE, las consecuencias serían las mismas que en el caso de la Expansión Cuantitativa: la prima de riesgo se controlaría, los Estados podrían endeudarse sin dificultades, y los intermediarios financieros seguirían obteniendo su parte. Si esos Coronabonos se vendiesen directamente al BCE tendríamos una opción equiparable a la «financiación monetaria» o «monetización de la deuda», explicada a continuación.
  3. Financiación monetaria o monetización de la deuda. Esto es exactamente lo que se hacía antes de los años 90 del siglo XX cuando todavía no existía la Unión Monetaria Europea (y lo que se sigue haciendo en otros países en la actualidad): los Estados emitían bonos públicos y éstos eran comprados directamente por sus bancos centrales. Es decir, el banco central creaba dinero para financiar algunos de los gastos que realizaban los Estados. Esto se prohibió porque se pensaba que era más adecuado que fuesen los bancos privados quienes inyectaran el dinero en la economía a partir de consideraciones de rentabilidad económica a que lo hicieran los Estados a partir de consideraciones políticas, y porque se pensaba que la primera fórmula no generaba inflación y la segunda sí. Sería una vuelta a los orígenes. La consecuencia de aplicar esta fórmula es evidentemente que los Estados no tendrían problemas de financiación y que los bancos privados no harían negocio.
  4. Helicóptero de dinero. Esta medida también fue discutida en el año 2012, pero estuvo incluso más lejos de ser aplicada que la de los Eurobonos. Consiste básicamente en que el BCE cree dinero para dárselo directamente a las familias y empresas, sin ningún tipo de contraprestación, por lo que puede ser entendido como un regalo o donación. En realidad es una fórmula muy parecida a la anterior en términos monetarios, porque el coste del Estado es nulo y los bancos privados no hacen negocio, pero hay una diferencia colosal en términos políticos y económicos. En este caso el Estado no juega ningún papel central diseñando las políticas a través de las cuales el dinero llegará a familias y empresas, sino que directamente éstas ven incrementar el saldo de su cuenta bancaria en la cantidad correspondiente. Por ejemplo, con el helicóptero del dinero el Estado no puede contratar personal sanitario o crear nuevos hospitales, algo que sí puede hacer con la financiación monetaria. El helicóptero del dinero sería la versión liberal o individualista de las ayudas a la gente, mientras que la financiación monetaria sería la versión pública y colectiva.

Evidentemente cada una de estas opciones puede tener distintas configuraciones y eso conlleva que el abanico de posibilidades pueda ser más amplio, llegando incluso a confundir algunas opciones con otras. Sin embargo, esta clasificación simple resulta muy útil para saber cuáles son las principales medidas heterodoxas que se están barajando hoy día en Europa para hacer frente a una crisis económica sin parangón por sus peculiares características. Todas estas medidas son heterodoxas y sorprende que las estén poniendo encima de la mesa muchos economistas acostumbrados a la ortodoxia económica. Veremos si esto es sólo fruto de un día (como respuesta a una crisis extraordinaria) o si estas medidas llegan para quedarse.

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