Derechos Humanos, Extremismo radical, Neoliberalismo, Política, Populismo, Violencia

El programa del miedo

Abr 16 2020

Por Lluís Bassets * – El País

La demolición trumpista del orden internacional amenaza ahora a la salud pública

Donald Trump tiene muy pocas ideas. Una, o dos como máximo, si acaso pueden recibir tal nombre. La más importante se la regaló a Bob Woodward en 2016 cuando todavía era candidato presidencial: “El poder efectivo es el miedo”, le dijo. El periodista la utilizó como título de su libro Miedo cuando apenas había transcurrido un año y medio de su presidencia. Woodward incluyó unas declaraciones del secretario presidencial de entonces, Rob Porter, útiles todavía hoy para explicar las decisiones de estos últimos días, cuando Estados Unidos se ha situado, ahora sí, en el liderazgo mundial, tal como rezaba el programa electoral, pero en cifras de infectados y de fallecidos por el coronavirus: “Me siento como si estuviéramos paseando constantemente por el borde de un acantilado”.

La última y la más grave ha sido la congelación de la aportación financiera a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Trump también ha reivindicado, en desafío de la Constitución, su “autoridad total” para decretar el fin de los confinamientos organizados por los poderes locales. Ha amenazado con echar a su asesor personal para la pandemia, el epidemiólogo Anthony Fauci, la única persona con autoridad para explicarle la verdad y dar seguridad a los ciudadanos. Y ha conseguido, en contra de todas las normas del Tesoro, que su nombre figure en los cheques de 1.200 dólares de ayuda directa que recibirán millones de ciudadanos como parte del paquete de tres billones aprobado por el Congreso.

Es difícil encontrar a alguien que no se haya equivocado en su diagnóstico de la epidemia, como es difícil encontrar a alguien a quien la epidemia no haya subvertido sus planes. Trump no admite lo primero: el presidente de las 13 mentiras diarias de promedio jamás se equivoca. Y no está dispuesto a aceptar lo segundo: ni el balance trágico del coronavirus ni la catástrofe económica que se avecina servirán para doblegar su ambición de renovar el mandato presidencial. Tiene el estímulo del cierre de filas de los demócratas alrededor de su candidato, Joe Biden, que ha recibido el apoyo explícito de Bernie Sanders, después de que este se retirara de la campaña. También se lo ha dado el expresidente Barack Obama. Trump ha recibido el aviso adicional de la severa derrota sufrida por los republicanos en Wisconsin, donde se celebraron primarias y elecciones para jueces locales y del Estado en las peores condiciones posibles para los votantes demócratas, obligados a salir de su confinamiento para votar aun a riesgo de su salud.

La demolición trumpista del orden internacional amenaza ahora a la salud pública. Seguro que la OMS también se ha equivocado y necesita reformas, pero sin ella todo sería peor, también para Estados Unidos. Después de superar la pandemia, el mejor regalo que Xi Jinping podría recibir de Trump sería la oportunidad de construir instituciones internacionales a su gusto y medida.

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*Director adjunto de El País. Licenciado en Filosofía y Letras y en Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. 

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Anexo:

Trump cosecha rechazos por desfinanciar a la OMS

PÁGINA12,  ARGENTINA

La decisión norteamericana de suspender los aportes a la Organización Mundial de la Salud provocó el rechazo de los líderes del mundo, que alertaron de los peligros de desfinanciar al organismo en plena pandemia del coronavirus. 

Ayer, Donald Trump anunció que ordenó cortar los fondos a la OMS (EE.UU. aportó 400 millones de dólares el último año) mientras se investiga la «desastrosa» gestión del organismo de las Naciones Unidas. Según Trump, la OMS ayudó a «encubrir» la responsabilidad de China en el origen de la Covid-19. Desde que se originó la pandemia, la OMS ha elogiado la gestión china de la crisis destacando la transparencia con la que actuó y ha aconsejado a otros países seguir su ejemplo.

No obstante, el gobierno chino recién aceptó una misión de la OMS para investigar la pandemia después de que el jefe del organismo, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, se reuniera con el presidente Xi Jinping el 28 de enero pasado en Beijing.

Adhanom lamentó la decisión de Trump y dijo que espera que la falta del aporte estadounidense, el más importante que recibe el organismo, no impida la lucha global contra el virus. «Revisaremos el impacto de esta retirada en nuestra financiación y trabajaremos con otros para intentar llenar ese vacío con el fin de garantizar que el trabajo continúe sin interrupciones», afirmó el médico etíope en una conferencia de prensa.

La Unión Africana (UA) lamentó que Estados Unidos, el país que más aporta a la OMS, decida dejar de hacerlo en este momento. «Hoy más que nunca, el mundo depende del liderazgo de la OMS para dirigir la respuesta mundial a la pandemia de Covid-19», escribió en Twitter el secretario general de la UA, Moussa Faki Mahamat, quien una semana antes había dicho que ya «habrá tiempo para pedir responsabilidades».

Asimismo, otros líderes africanos salieron en defensa de la OMS, entre ellos, los presidentes de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; Ruanda, Paul Kagame; Namibia, Hage Geingob, y Nigeria, Muhammadu Buhari, entre otros.

La presidenta de Etiopía, Sahle-Work Zewde, compatriota de Tedros, subrayó que la OMS, bajo el liderazgo de su actual director general, «está cumpliendo con su mandato en el momento en que más los necesitamos», informó la agencia de noticias EFE.

China, a su vez, expresó su «seria preocupación» por la decisión del gobierno estadounidense de cortar los fondos.

En Europa, en tanto, los miembros de la Unión Europea advirtieron que no hay razón para congelar los fondos de la OMS en esta etapa crítica. El alto representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, dijo que la OMS se necesita ahora más que nunca y destacó que «solo uniendo fuerzas se podrá superar esta crisis que no conoce fronteras».

Por su parte, el Reino Unido ratificó su intención de seguir aportando a la OMS, debido a que el organismo tiene un rol importante que desempeñar. «El coronavirus es un desafío global y es esencial que los países trabajen juntos para enfrentar esta amenaza compartida», subrayó un vocero del gobierno británico.

Mientras, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, aseguró en Twitter que «Culpar no ayuda. El virus no conoce fronteras. Debemos trabajar estrechamente contra la Covid-19. Fortalecer a la ONU, en particular a la OMS, es una mejor inversión, por ejemplo, para desarrollar y distribuir pruebas y vacunas”.

El único líder que respaldó a Trump fue el primer ministro de Australia, Scott Morrison, quien, sin embargo, aseguró que seguirá aportando fondos a la agencia de salud de la ONU. En declaraciones a Perth Radio 6PR, Morrison dijo que tiene algunas criticas contra la OMS y China pero que no le parece momento para «arrojar al bebé agua».

Desde Estados Unidos, la presidenta de la Cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, calificó de ilegal la suspensión de fondos a la OMS y prometió «desafiar» esa decisión presidencial, según la agencia DPA. «La decisión es peligrosa, es ilegal y será desafiada rápidamente», detalló Pelosi.

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