Derechos Humanos, Historia, Racismo&discriminación, Violencia

Los negros

Jun 16 2020

Por José Blanco – La Jornada

El 25 de mayo fue asesinado George Floyd por la policía. El 3 de junio Barack Obama, desde su fundación, habló sobre la reforma policial y sobre elecciones. Las manifestaciones multirraciales, dijo, habían comunicado un sentido de urgencia que es tan poderoso y tan transformador como cualquier cosa que haya visto en los últimos años; al menos desde la guerra de Vietnam. Buscó contrastar su posición con el reclamo de ley y orden de Trump. Llamó a votar, señalando que la mayoría de las reformas necesarias tienen que llevarse a cabo en las 18 mil jurisdicciones locales. El cambio debe venir de los alcaldes electos, los ejecutivos del condado y los fiscales de distrito que supervisan a la policía.

Desde la intervención de Obama, el debate público en EU está centrado en la reforma policial. Unos a favor y otros en contra, como Trump, opuesto a reducir los presupuestos policiacos mientras defiende, con su sevicia habitual, la técnica del estrangulamiento en determinadas condiciones.

Obama olvidó el racismo profundo que pervive en EU y el debate público lo relegó de la agenda. Una reforma policial parece más conveniente que agitar olas sistémicas y enfrentar la tarea de arrancar de raíz ese odio tan parte de la cultura estadunidense, esa insignia viva del supremacismo blanco.

En 1619, unos portugueses secuestraron a 20 angoleños que fueron llevados a Virginia y comprados por colonos ingleses. Así comenzó la historia dura de la esclavitud en EU y 400 años de un racismo nauseabundo que no cesa. En 1808 el Congreso dictó una ley prohibiendo no la esclavitud, sino la importación de negros; como resultado los precios de los esclavos aumentaron, afectando a las plantaciones sureñas; ese hecho abrió un nuevo mercado: empresarios algodoneros y criadores de caballos, se dedicaron también a criar esclavos para la venta. En 1861 el economista inglés J. E. Cairnes escribió: La dificultad de enseñar algo al esclavo es tan enorme que la única posibilidad de tornar provechosa su labor estriba, cuando ha aprendido una lección, en aplicarlo a esa lección toda su vida. Como todos los dueños de esclavos, creía que los negros eran inferiores y carentes de toda luz; no había caso en darles escuela alguna.

En 1860 fue elegido presidente Abraham Lincoln, una figura del norte industrial. No pudo convencer a los sureños que respetaría a los dueños de esclavos. En 1861 estalló la guerra entre el norte y el sur, que se prolongaría cuatro años. Después de dos años de guerra Lincoln expidió su Proclama de Emancipación.

El resultado profundo de la liberación fue cubrir la necesidad de contar con mano de obra libre en el mercado de trabajo de los empresarios del norte industrial en expansión. La jornada de trabajo duraba 14 horas. La idea sobre la inferioridad de los negros sobrevivió con creces a la liberación de los esclavos.

El 4 de junio el profesor Orlando Pa­tterson (negro), estudioso de la negritud, dijo: la esclavitud no fue abolida en 1865, “persistió la cultura de la esclavitud; lo central de esta cultura fue el sentido de la población blanca de que era su deber controlar y suprimir la libertad de los negros… a través de la turba de linchamiento, pero también por el uso del encarcelamiento, durante el sistema de neoesclavitud de Jim Crow”.

Las leyes Jim Crow fueron promulgadas por legislaturas del sur, y estuvieron vigentes entre 1876 y 1965. Estas leyes instituían la segregación racial en múltiples formas, de iure en los estados del sur, y de facto en los del norte. Esas leyes fijaron, además, las barreras necesarias para cancelar el derecho de los negros al sufragio, y profundizaron la conformación de los guetos negros. Después de su abrogación, la guetización continuó hasta hoy en día. En 2014 nació el movimiento Black Lives Matter en Ferguson; fue la reacción ante el asesinato a tiros de Michael Brown, de 18 años. Hoy encabeza con frecuencia los ríos de manisfestantes en decenas de ciudades.

Alex M. Johnson escribe su vivencia (resumo): Tenía nueve años cuando me llamaron negro; 10, cuando la paliza a Rodney King por la policía de LA; 11, cuando la ciudad ardió en llamas porque declararon no culpables a los cuatro policías culpables; tenía 17 años cuando sodomizaron a Abner Louima con un palo de escoba; 19, cuando la policía de NY mató con 40 balazos a Amadou Diallo que aún no cumplía 23; los policías fueron declarados no culpables; tenía 26 cuando la policía mató a Sean Bell con 50 balazos; cuando cumplí 30 podía anotar a Michael Brown, Eric Garner, Sandra Bland, Philando Castilla, Atatiana Jefferson, Alton Sterling, Botham Jean, Aiyana Jones, Tamir Rice, Freddie Gray, Walter Scott, asesinados por la policía. En 2020, Ahmaud Arbery, Breonna Taylor, George Floyd, Rayshard Brooks…, asesinados.

Obama y el establishment a toda prisa reducen el asunto a un problema policiaco. El racismo de toda la historia se vuelve cháchara en los medios. Mucho más hundido está el sísmico tema de clase debajo del de raza.

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La alcaldesa Keisha Lance Bottoms ordenó al Departamento de Policía de la ciudad modificar su política de uso de la fuerza tras la muerte a manos de la policía de Rayshard Brooks, un hombre afroestadounidense que se encontraba desarmado y fue muerto a tiros en el estacionamiento de un restaurante de comida rápida Wendy’s.

https://www.democracynow.org/es/2020/6/16/titulares/atlanta_mayor_orders_new_police_rules_after_killing_of_rayshard_brooks

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