Misión

Othernews considera que estamos en una época de cambios profundos. El sistema político está quedando rezagado atrás de los acontecimientos y padece de una creciente crisis de legitimidad. El sistema financiero se ha distanciado de la economía, convirtiéndose en un poder sin precedentes en las democracias.

De un sistema bipolar, se ha pasado a un sistema multipolar, pero que no logra crear una gobernabilidad suficiente, a causa de una arrasadora globalización, de valores opuestos a los que han motivado las constituciones modernas, que está cambiando profundamente el sistema social que ha nacido en el compromiso entre el socialismo y el viejo capitalismo.

El nuevo capitalismo ha logrado marginar el trabajo como elemento fundador de la economía, dar por descontado el aumento de la pobreza y su concentración, que conduce  al progresivo desmantelamiento de los mecanismos establecidos y aceptados de la justicia social, de la equidad, de un trabajo digno, del derecho a la educación y la salud.

Mientras tanto, el cambio climático sigue su curso, ya que los lobbies de la industria energética han logrado paralizar al gobierno estadounidense, pese a que ya está probado científicamente que estamos ante la última oportunidad de una posible corrección. Es indicativo que sobre temas sobre los cuales hay consciencia universal, con declaraciones repetidas de voluntad política, no se avance en nada, del cambio climático al desarme nuclear.

Este profundo cambio va a recibir sacudones importantes, que no están en el debate y en las conciencias. Basta considerar que el mundo va a tener 2.000 millones de nuevos habitantes, en menos de 30 anos. ¿Cuál sistema social y productivo les espera, cuando hoy en los países ricos  25% de los jóvenes (llegando a casi 40% en España), no tienen  trabajo o superviviendo en una precariedad que no le permite tener una casa y un sistema de jubilación?

Basta considerar que la era del petróleo barato –que ha permitido el salto de nivel de vida y a la vez un nuevo estilo de vida– se está terminando de manera irreversible, con un aumento progresivo en las próximas tres décadas.

Basta considerar el agotamiento de los mares, la desaparición de las especies, el deterioro de la naturaleza, la decadencia de los alimentos, el apoderamiento de la bolsa sobre los precios de los recursos naturales, comida incluida, para darse cuenta que existen temas sobre los cuales la conciencia y la participación ciudadana es vital.

Una democracia es real solo con ciudadanos conscientes, que exijan una política con visión y prioridades y no que se  conduzca tan solo en la gestión de lo posible, de lo inmediato y de lo conveniente. No puede ser una democracia abierta y representativa la que se basa en el costo de una campana presidencial norteamericana, en la hasta ahora inédita cifra de 2.000 millones de dólares.

En este momento, en que se asiste al fin de una era, en transición a otra de muy incierto destino, la información tiene una tarea crítica, que como decía Leonardo da Vinci,  es de ensenar a ver.

Pero los ciudadanos, tras años de infoentertainment, se han acostumbrado a escuchar, y no a ver. Basta pensar que en el mundo se está gastando per cápita más en publicidad que en educación, para saber que del concepto del ciudadano hemos pasado al concepto de consumidor, que es una reducción dramática del derecho de ser humano, más allá de lo que compre. Y la información, que una vez fue la ventana del ciudadano sobre su mundo, se ha ido incorporando –también por razones de sobrevivencia– al mundo del mercado. Información ligera, sobre temas y actores conocidos, dedicada a los eventos, y no a los procesos. Hoy es imposible difundir un artículo con más de 850 palabras. Y las entrevistas en televisión son conducidas por profesionales cuyo sueño es que la respuesta sea más corta que la pregunta.

A la vez,  la rápida concentración de los medios (que desemboca en fenómenos como Murdoch y Berlusconi, no ajenos a la política), reduce la calidad del lenguaje y la capacidad de los periodistas para negociar su espacio profesional. Hay pocas profesiones donde un joven que se inicia lleno de esperanzas, en poco tiempo queda totalmente frustrado. Se calcula que hoy en el mundo hay menos de cien diarios de calidad, los que llegan a solo a 1% del total de lectores.

Llevar la información al nivel de responsabilidad objetiva que le compete como instrumento de conciencia del ciudadano, es una empresa gigantesca, que no se puede hacer desde el vértice de la pirámide, encontrando alguien que remplace a Murdoch y a Berlusconi. El problema real está a la base de la pirámide, o sea en los ciudadanos, que ya no desean esforzarse, anestesiados por décadas de declive.
Es aquí que la sociedad civil –que es mas parte de la comunicación que de la información — está jugando un papel importante, ya que está creando una nueva generación de gente informada, consciente y activa. El día en que pase a ser formada por millones de personas, los Murdoch y los Berlusconi van a tener que hacer un diario para ellos, con sus valores, sus ideas y sus temas, porque pasan a ser un mercado. Y no hay duda que este proceso está en marcha.

Othernews se ha creado para esta nueva generación, al creer que los activistas, los simpatizantes y también los críticos de los movimientos sociales, comparten esperanzas y compromisos, que es crucial que entren en el debate político y cultural. Othernews no aboga para que las tesis propuestas en el debate sean aceptadas. Defiende que sean discutidas, y representen un renacimiento de una sociedad que piensa, y que tiene la capacidad de indignarse.

Con este objetivo Othernews se compromete en entregar, cinco días por semanas, puntos de vista críticos  y análisis de nivel, sobre temas globales,  relaciones internacionales, el cambio climático, las finanzas, el proceso de la democracia en el mundo,  problemas sociales,  discriminaciones étnicas y de género y todos los demás temas que son parte importante del proceso de cambio que se vive. Es inevitable que al tocar estos temas, Othernews sea vista como partisana. Es inevitable que cuando alguien se sale de la corriente dominante (mainstream), sea considerado un rebelde.

Pero, ¿es el mainstream la respuesta a la necesidad actual de una mejor información?