General

Desesperanzado reclamo de alivio de la deuda

May 31 2003

por Gustavo Capdevila

ANNEMASSE, Francia, 31 may (IPS) Organizaciones de la sociedad
civil volvieron a reclamar al Grupo de los Ocho (G-8) países más
poderosos del mundo la anulación de la deuda externa contraída por
los 52 países más pobres, pero sin esperanzas en una respuesta
favorable.

Seguramente, los líderes del G-8 alegarán que carecen de
recursos para cancelar la deuda de los países pobres altamente
endeudados, previnieron los grupos reunidos en la «contracumbre»
de Annemasse, a 40 kilómetros de la oriental ciudad francesa de
Evian, donde comenzará este domingo la cumbre del G-8.

Esa sería una mentira total, porque cuando esos países quieren
encontrar dinero siempre son capaces de hacerlo, sostuvo Barry
Coates, del Movimiento de Desarrollo Mundial, con sede en Gran
Bretaña.

El G-8 está integrado por Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña,
Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia.

Paralelamente a la reunión que todos los años esos gobiernos
dedican a examinar el cuadro político y económico internacional,
la sociedad civil debatirá asuntos como la interacción entre
comercio y desarrollo, los efectos de la globalización, el
terrorismo, problemas ambientales y de derechos humanos.

Entre los principales reclamos de las organizaciones no
gubernamentales (ONG) al G-8 figuran, además de la cancelación de
la deuda, la financiación de los programas de lucha contra el
VIH/sida, el acceso al agua, el control de la responsabilidad de
las empresas transnacionales y otros.

Las demandas incluyen también la extensión de los programas de
alivio de la deuda a todos los países en desarrollo obligados por
compromisos financieros en el exterior.

Más de 150 ONG de todo el mundo se sumaron a la iniciativa global
Jubileo 2000, lanzada en 1996 por agencias de desarrollo
británicas para presionar a los gobiernos más poderosos a perdonar
la deuda de los países más pobres antes de la entrada del nuevo
siglo.

Desde ese año, unos 34 millones de personas de todo el mundo
suscribieron una petición del alivio de la deuda dirigida al G-8.

De manera simultánea, se realizaron manifestaciones
multitudinarias en ciudades europeas «porque las campañas para
poner fin a las injusticias de la deuda tienen que efectuarse en
los países del Norte», explicó Coates.

Los mayores actos tuvieron lugar en Birmingham, Gran Bretaña, y
en Génova, Italia. En junio de 1999, unas 35.000 personas formaron
una cadena humana de ocho kilómetros en la ciudad alemana de
Colonia para reclamar la cancelación total de la deuda externa de
los países pobres.

Pero todos esas demandas cayeron en saco roto porque en lugar de
aceptarlas, el G-8 redujo sus promesas, efectuadas en 1996, de
reducir el peso de la deuda sobre las naciones más pobres del
mundo.

El monto total de la deuda de los 52 países pobres más endeudados
asciende a unos 350.000 millones de dólares, calculó Coates en
Annemasse, donde se realizan los actos de la «Cumbre por otro
mundo» que organiza la sociedad civil para protestar por la cumbre
gubernamental de Evián.

Al pedido de cancelación total de esos 350.000 millones de
dólares, el G-8 respondió con la promesa de reducir ese monto en
110.000 millones, refirió Coates.

Más tarde se anunció que el recorte de la deuda ascendería a sólo
unos 60.000 millones, y en definitiva las sumas aprobadas apenas
llegan a 36.000 millones, o el 10 por ciento de lo reclamado,
resumió el activista británico.

Los planes de alivio para la categoría de los países pobres
altamente endeudados responden a criterios establecidos por el
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que
incluyen la posibilidad de desembolsos.

Pero la entrega de esos recursos ha dado lugar a casos de
«verdaderos saqueos» en algunos países de Africa subsahariana,
aseguró Solange Koné, de la Asociación de Apoyo a la Autopromoción
Sanitaria Urbana, de Costa de Marfil.

La sociedad civil ha quedado decepcionada por el empleo de esos
primeros fondos, dijo.

En Níger, por ejemplo, con esos recursos se construyeron escuelas
en lugares donde no hay agua potable. «Ningún niño va a esas
escuelas, sólo las gamuzas merodean allí», ironizó Koné.

En el mismo país africano, se construyeron hospitales a sólo dos
o tres kilometros de centros de salud ya existentes para atender
una población que en cambio necesitaba más de asistencia agrícola,
insistió.

Las ONG africanas cuestionan los documentos estratégicos para la
lucha contra la pobreza, instrumentos ideados por las
instituciones financieras internacionales para identificar las
áreas más necesitadas de recursos para la reducción de la pobreza.

La sociedad civil de los países francófonos de Africa comenzó a
reunirse en Bamako, Mali, para elaborar posiciones comunes ante
esos documentos, mientras los países anglófonos se congregan en
Kampala, Uganda.

Koné anunció que en diciembre se realizará una reunión conjunta
de la sociedad civil africana, incluidos representantes de países
lusófonos, para convenir una posición común frente a los
requisitos del Banco Mundial y del FMI.

Pero los montos adelantados por las instituciones financieras a
los países más endeudados resultan insuficientes inclusive para
atender los criterios establecidos por las mismas organizaciones,
criticó Coates.

Además, el derrumbe constante de los precios de los productos
básicos en los mercados internacionales convierte en impagable la
deuda de esos países, argumentó.

El activista insistió en que el G-8 podría perfectamente
cancelar la deuda si tuviera voluntad política.

La parte correspondiente a Gran Bretaña en el plan de cancelación
total de la deuda para esos países altamente endeudados costaría
unos 48 dólares a cada contribuyente británico.

Esa suma equivaldría a la mitad de lo que ha gastado el
gobierno británico en la «guerra ilegal a inmoral» contra Iraq,
arguyó Coates.

En resumen, si los países industrializados deciden que se trata
de una prioridad, seguramente encontrarán el dinero, concluyó.

El mensaje que la sociedad civil reunida en Annemasse dirige al G-
8 aclara que su cuestionamiento no se refiere al monto a
amortizar, sino al criterio de utilizar la deuda como un
instrumento en beneficio del mundo de los ricos.

Enrique Arceo, del Instituto de estudios sobre estado y
participación, de Argentina, coincidió con la justicia del reclamo
por la cancelación total de la deuda de los países pobres
altamente endeudados.

El activista refirió que Argentina ha pasado de país emergente a
país sumergido, al borde de la quiebra financiera, con una deuda
externa que supera al producto nacional.
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+Movimiento de Desarrollo Mundial (http://www.wdm.org.uk)
+Cumbre por otro mundo (http://www.g8-evian2003.org)

(FIN/IPS)

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