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DESARROLLO: Globalizar lucha civil para ampliar la democracia

Jun 17 2003

por María Isabel García

CARTAGENAS DE INDIAS, Colombia, jun (IPS) Con un llamado a
globalizar la resistencia civil para poner límite a la «hegemonía
del fascismo social», el catedrático portugués Boaventura de Sousa
Santos inauguró en Colombia el tercer Foro Social Mundial
Temático.

Esta edición del Foro Social Mundial Temático (FSMT), que reúne
a 3.500 delegados hasta este viernes en la septentrional ciudad
colombiana de Cartagena de Indias, gira en torno a cuatro asuntos
de los que Colombia es un laboratorio social, como son democracia,
derechos humanos, guerra y narcotráfico.

«No podríamos encontrar un país mejor para tratar estos temas.
Es importante proyectar internacionalmente a Colombia como una
nación con una sociedad civil activa y, al mismo tiempo, violenta,
que está atravesada por conflictos no institucionales tremendos»,
dijo De Sousa Santos a IPS.

En la conferencia inaugural del FSMT, el profesor comentó, al
explicar el surgimiento de lo que llama fascismo social, que tras
finalizar «la tensión creativa» entre capitalismo y socialismo, a
fines de los años 80, crecieron las desigualdades y «la capacidad
de los poderosos para decidir sobre la vida de los débiles».

Ante ese nuevo régimen, «que no es político sino social», los
más pobres no tienen opción, ante lo cual deben organizarse y
resistir con creatividad, apuntó.

«Necesitamos un pensamiento alternativo de alternativas», para
que «el mundo sea menos confortable para el capitalismo» y en el
que «la vida humana recupere la dignidad», reclamó De Sousa
Santos, profesor de las universidades de Coimbra, de Portugal, y
de Wisconsin, de Estados Unidos.

El catedrático portugués habló el lunes ante un atento
auditorio de juristas, maestros, alcaldes, líderes campesinos,
indígenas, sindicalistas, de organizaciones de mujeres, de
jóvenes, y de desplazados de la guerra civil, todos los cuales
parecían resumir su demanda de «mayor trasculturalidad y
demodiversidad».

Por eso los invitó a reinventar la democracia, combinando
formas representativas y participativas, tal como lo han hecho
comunidades y autoridades de la meridional ciudad brasileña de
Porto Alegre, donde los presupuestos de inversión local son
consultados y sujetos a un plan de desarrollo concertado.

También citó experiencias de Mozambique y de India, además de
poner como ejemplo a comunidades de paz de San José de Apartadó,
en el noroeste de Colombia, donde sus habitantes optaron por la
neutralidad ante ataques de guerrilleros izquierdistas y
paramilitares de derecha que se disputan esa zona fronteriza con
Panamá.

«En los últimos años se confirmó la advertencia hecha en los
comienzos del Foro Social Mundial (FSM) en el sentido de que el
neoliberalismo no era un pensamiento único, que había resistencias
y que éstas se podían globalizar también», sostuvo este experto
que durante la última década ha sido un punto de referencia
recurrente sobre la globalización.

«En todo el mundo las organizaciones sociales y no
gubernamentales estamos resistiendo», y prueba de ello es que se
han realizado tres FSM, más de 20 foros nacionales y regionales y
tres foros temáticos, como este que se lleva a cabo en Cartagena
de Indias.

Esta reunión de Colombia es en preparación del cuarto FSM, a
celebrarse en enero de 2004 en la ciudad india de Mumbay (ex
Bombay).

Sin embargo, De Sousa Santos advirtió que la profundización de
una lucha radical y global por la democracia sólo será posible en
la medida en que las organizaciones que confluyen en el movimiento
del FSM apliquen la democracia a su interior y con sus pares.

«Si la participación es la llave para desarrollar la
globalización de la solidaridad, la democracia de alta intensidad
es un prerrequisito», comentó el experto portugués a IPS.

También coincidió con Pedro Santana, presidente de la
Corporación Viva la Ciudadanía, a cargo de la secretaría técnica
del evento, y miembro del Consejo Internacional del FSM, en la
necesidad de «refundar la Organización de las Naciones Unidas para
que sean de los pueblos y no sólo de los Estados».

En ese sentido, indicó que la invasión lanzada el 20 de marzo
por Estados Unidos y Gran Bretaña contra Iraq fue un ataque «muy
directo a la única organización que, de alguna manera, intenta
crear una multilateralidad relativamente democrática».

La invasión y posterior ocupación «confirmó la voluntad de los
Estados Unidos de llegar al grado cero del derecho internacional,
del respeto por las convenciones y tratados y de imponerse como el
país hegemónico, unipolar, sin posibilidades de competencia
internacional», puntualizó.

De Souza Santos agregó que ese antecedente es «muy peligroso»
para el mundo en general, y para el continente americano en
particular «porque no se sabe si lo que está pasando en el Medio
Oriente puede pasar también en Latinoamérica».

Advirtió señales de una creciente militarización, que «vemos
muy claramente aquí en Colombia», donde «en este momento el
gobierno (de Alvaro Uribe) parece seguir una estrategia política o
un proyecto político que tiene semejanzas muy grandes con el
proyecto de (George W) Bush», presidente de Estados Unidos.

En Washington y en Bogotá, el proyecto político apunta a «hacer
de la lucha contra el terrorismo la lucha principal» con lo que se
soslaya la erosión de los derechos sociales, del contrato social,
que tiene que ser incluyente y no excluyente, comentó.

El colombiano «es un proyecto político que tiene algunas
afinidades electivas con el proyecto de Bush: autoritario,
represivo y de ninguna manera un proyecto de contrato social»,
reiteró.

El tema de la democracia con el que se abrió el FSMT es
transversal a los otros que conforman la agenda, pues «este es un
movimiento político» que cuestiona una democracia en la que «los
ciudadanos están distanciados de los ejes económicos y no tienen
garantizados los derechos mínimos», explicó Santana.

Entre el martes y el viernes el Foro se desarrolla a partir de
conferencias centrales sobre los cuatro temas de la agenda y se
denominan «Guerras, terrorismo, resistencia y paz», «Derechos
Humanos», y «Narcotráfico, Política Antidrogas, Cultivos de usos
Ilícito e Iniciativas alternativas».

Paralelamente se llevarán a cabo paneles de expertos y mesas de
controversia, para ofrecer un amplio espectro de opiniones recoger
aportes a la búsqueda de salidas y soluciones.

Además, se organizan talleres en los que se confronta la teoría
y la practica para avanzar en la transición «de la tecnoburocracia
a tecnodemocracia», en una suerte de «ecología de saberes», como
dijo De Sousa Santos al invitar a las alianzas estratégicas y a la
búsqueda de oportunidades políticas.

«El Estado puede ser un enemigo o un aliado», todo depende de
la capacidad de marcar los límites y manejar las contradicciones.
«Hay que ser prácticos», recomendó.

El FSMT también es motivo de encuentros sectoriales
internacionales: ambientalistas, sindicalistas, educadores,
campesinos, indígenas, y mujeres se dieron cita en Cartagena.

La programación incluye un campamento infantil y juvenil que
congrega a 600 delegados provenientes de diversas regiones del
país, algunos de cuyos participantes ya dieron muestras del
espíritu contestatario que los anima.

«Pedimos a los adultos que no se refieran al forito sino al
foro de los niños y niñas», expresaron esos jóvenes en el acto de
instalación. (FIN/IPS)

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