General

Para Ledeen, sólo las balas hacen historia

Jun 26 2003

por Jim Lobe

WASHINGTON, jun (IPS) Una de las figuras con más influencia sobre
el gobierno de Estados Unidos, Michael Ledeen, cree que los
siguientes objetivos en la guerra del presidente George W. Bush
contra el terrorismo tras la invasión a Iraq deben ser Irán,
Siria, Arabia Saudita y Libia.

Cuando el periódico The Washington Post divulgó la lista de
personas a las que Karl Rove –el más cercano asesor de Bush–
consulta con regularidad, muchos se azoraron al ver que entre
ellos figuraba nada menos que Ledeen, adalid de una feroz campaña
para invadir Irán.

Este ex funcionario del gobierno de Ronald Reagan (1981-1989)
trabaja para el derechista Instituto Estadounidense de la Empresa
(American Enterprise Institute) e integra el sector del gobernante
Partido Republicano denominado «neoconservadores» hace más de 20
años.

También pertenece hace 25 años al Instituto Judío de Asuntos de
Seguridad Nacional, que promueve vínculos políticos estratégicos
entre Estados Unidos e Israel, y colabora con el Comité de Estados
Unidos para un Líbano Libre.

Rove conoció a Ledeen en persona luego de que Bush ganara las
elecciones en 2000, y le pidió que se comunicara con él si tenía
alguna «buena idea». A partir de entonces, «Leeden vio más de una
vez que las propuestas que le pasaba a Rove por fax se convertían
en política oficial», indicó The Washington Post.

Ledeen encabeza una campaña para que Estados Unidos lance una
ofensiva militar contra el régimen islámico de Irán, porque,
afirma, Teherán causará problemas a las fuerzas de ocupación en
Afganistán y en Iraq, y porque los «mulá (clérigos religiosos
musulmanes) iraníes están decididos a destruir Israel».

«Estamos involucrados ahora en una guerra regional en Medio
Oriente, y los tiranos iraníes son la piedra fundamental de la red
del terror. Más que derrocar a Saddam Hussein, la derrota de los
mulá en Teherán sería un verdadero hecho histórico y un gran golpe
a los terroristas», escribió Ledeen en The Washington Post.

Ledeen fundó la llamada Coalición para la Democracia en Irán
(CDI) con la colaboración de Morris Amitay, uno de los máximos
dirigentes del Comité Estadounidense Israelí de Asuntos Públicos.

El CDI presiona al Congreso legislativo para que apruebe un
proyecto de ley pendiente que, entre otras cosas, destinaría 50
millones de dólares a colaborar con grupos iraníes en el exilio
que se oponen a Teherán.

El terrorismo es el principal interés de Ladeen desde los años
70, cuando asesoraba al servicio de inteligencia italiano Sismi,
que, a cambio, le concedió información sobre los contactos de
Billy Carter, hermano del presidente Jimmy Carter (1977-1981),
con el líder libio Mohammar Gaddafi.

La divulgación de esta información contribuyó a la campaña de
desprestigio que realizaba el Partido Republicano en contra del
gobierno de Carter, del Partido Demócrata.

Los contactos de Ledeen con la extrema derecha italiana —
incluidos sus supuestos vínculos con la Logia Masónica P-2, que
realizó una serie actividades delictivas en los años 80– fueron
fuente de muchas especulaciones. No obstante, volvió a Washington
en 1981 como principal asesor de Reagan en materia de terrorismo.

Leeden utilizó su posición como asesor del entonces secretario
de Estado (canciller), Alexander Haig, del Departamento de Defensa
y del Consejo de Seguridad Nacional para promover la idea de la
existencia de una gran red terrorista tejida desde Moscú y
extendida por todo Medio Oriente.

Ledeen ahora afirma que Teherán es la «madre del terrorismo
moderno», pero muchos recuerdan que él tuvo estrechos contactos
con los mulá iraníes en el caso Irán-Contras hace 15 años.

El caso Irán-Contras fue el mayor escándalo del gobierno de
Reagan, que desconoció una ley que impedía colaborar con la
derechista Resistencia Nicaragüense (o la Contra, que combatió
entre 1981 y 1990 al gobierno izquierdista en Nicaragua) y,
especialmente, la venta de armas a Irán, enemigo declarado de
Estados Unidos.

Ladeen, como asesor del Consejo de Seguridad Nacional, tuvo un
papel clave en las negociaciones para venderle armas a Irán –que
le servirían en su guerra con Iraq– a cambio de la liberación de
seis estadounidenses que estaban secuestrados en Beirut desde
hacía meses por un grupo de libaneses apoyados por Teherán.

La venta también le daría a Washington recursos extra para
financiar a los contras en Nicaragua.

La negociación fue ilegal, pues el Congreso legislativo de
Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas habían
decretado un embargo a Irán y prohibían la ayuda a la Contra
nicaragüense.

Ledeeen, que salió airoso del escándalo, contó sus experiencias
en el libro «El peligroso oficio de gobernar: Declaración de un
protagonista del caso Irán-Contras».

A lo largo de su carrera, Ledeen se ha burlado de varios
procesos de paz y afirmado que la guerra y la violencia son partes
integrales de la naturaleza humana. Fue un gran crítico del
proceso de negociación de Oslo entre israelíes y palestinos.

«No conozco un solo caso en la historia donde la paz sea
alcanzada sin que haya de algún tipo de triunfo bélico de una
parte y de imposición de condiciones a la otra», dijo hace dos
años.

Ledeen también tiene poca fe en los aliados tradicionales de
Estados Unidos, en especial en los europeos, a los que criticó en
los años 80 por su insuficiente oposición a la Unión Soviética.

En los últimos meses, incluso, sugirió que Alemania y Francia,
que se opusieron a la guerra en Iraq, podrían tener vínculos con
el derrocado presidente Saddam Hussein o con la red terrorista Al
Qaeda, del dirigente radical saudita Osama bin Laden.

Para Ledeen, la guerra en Iraq fue sólo el comienzo de una gran
lucha contra los «amos del terrorismo».

«Tan pronto como pongamos nuestros pies en Iraq, vamos a
enfrentarnos con toda la red del terrorismo. Irán, Iraq, Siria y
Arabia Saudita son los cuatro grandes, y luego Libia», dijo a en
marzo a la cadena británica BBC. (FIN/IPS)

———————————————————————————-
‘Other news’ es una inciativa personal, que tiene el fin de proprocionar material que tendria que estar en los medios, y no esta por los criterios comerciales de la informacion. Esta abierta a recibir contribuciones de todos. Su area de trabajo es informar sobre temas globales, relaciones norte-sur, y gobernabilidad de la globalizacion. Su lema es una frase aparecida en el muro de la vieja aduana de Barcelona, a comienzos del 2.003: «Lo que los muros hablan, los medios callan».
Roberto Savio.