General

Rusia se baja del autobús de Kyoto

Jun 16 2003

por Sergei Blagov

MOSCU, jun (IPS) Tras ser uno de los apoyos más firmes del
Protocolo de Kyoto, Rusia evita ahora ratificar el acuerdo
internacional para reducir la emisión de gases invernadero que,
según la mayoría de científicos, causan el recalentamiento
planetario.

Un alto funcionario llegó, incluso, a cuestionar la existencia
del fenómeno. Antes de ratificar el protocolo, firmado en 1997 en
la ciudad japonesa de Kyoto, Rusia debe considerar con cuidado los
pros y contras del acuerdo, dijo Andrei Illarionov, asesor
económico del presidente Vladimir Putin.

«Hay varias preguntas importantes que aún no tienen respuesta.
Por ejemplo, no hay estudios serios que confirmen la existencia
del recalentamiento terrestre», afirmó.

Numerosos estudios científicos confirmaron que el promedio de
la temperatura mundial aumenta cada año. Los años 1998, 2002 y
2001 fueron, en ese orden, los más calurosos desde que se registra
la temperatura promedio mundial hace un siglo y medio. Desde 1900,
la temperatura mundial subió 0,6 grados.

El director del programa climático mundial de la Organización
Meteorológica Mundial, Kenneth Davidson, considera claro que el
recalentamiento se aceleró en el último cuarto de siglo. Esta
agencia de la Organización de las Naciones Unidas considera los
gases invernadero como la causa más probable del fenómeno.

La tercera Conferencia Internacional sobre Cambio Climático se
celebrará en Moscú en septiembre, pero no está clara la posición
que adoptará Rusia. Para eso «debemos determinar qué está pasando
realmente en nuestro planeta, si se está calentando o enfriando»,
dijo el presidente del comité organizador de la reunión, Yury
Izrael.

«Lo más importante es determinar si la ratificación del
Protocolo de Kyoto mejorará el clima, lo estabilizará o lo
empeorará. Eso no está claro», agregó.

Organizaciones ambientalistas quedaron desconcertadas por estas
declaraciones.

«Creemos que la ratificación del protocolo sería beneficiosa
para Rusia, tanto para la protección de su ambiente como para el
desarrollo de su economía», declaró a IPS el activista Yevgeny
Schwartz, jefe de programas de conservación del Fondo Mundial para
la Naturaleza (WWF) en Rusia.

Se prevé que asistan a la conferencia unas 1.200 personas de 52
países. Medio millar de informes científicos han sido elevados a
la reunión.

El Protocolo, adoptado en 1997 en la ciudad japonesa de Kyoto
por los países parte de la Convención Marco sobre Cambio Climático
de la Organización de las Naciones Unidas, compromete a las
naciones industriales a abatir sus emisiones de gases a volúmenes
cinco por ciento inferiores a los de 1990, para 2012.

Pero para entrar en vigor, el tratado debe ser ratificado por
55 países partes que sumen 55 por ciento de las emisiones del
Norte industrial. Hasta el 6 de este mes, los firmantes sumaban
43,9 por ciento de las emisiones.

La ratificación de Rusia, que representa 17 por ciento de las
emisiones, implicaría la entrada en vigor del tratado.

Los 15 países de la Unión Europea (UE) completaron el año
pasado el proceso de ratificación, mientras Estados Unidos —
responsable de 25 por ciento de las emisiones mundiales– se
retiró en 2001 del Protocolo, cuestionando sus fundamentos
científicos.

Los científicos atribuyen a los gases de efecto invernadero —
en particular el dióxido de carbono liberado por la combustión de
petróleo, carbón y gas procedentes de la industria y el transporte–
el recalentamiento de la temperatura planetaria que conduce al
cambio climático.

El derretimiento de los hielos polares, la elevación del nivel
del mar y la modificación del régimen de lluvias son algunos de
los fenómenos del cambio global del clima previstos por la
ciencia.

El gobierno ruso dejó entrever el año pasado su intención de
ratificar el Protocolo. El presidente Vladimir Putin se manifestó
«inclinado» a ello. El primer ministro Mijail Kasyanov dijo ante
la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable en Johannesburgo,
Sudáfrica, que eso «ocurriría en un futuro muy cercano».

Cuando el presidente estadounidense George W. Bush sostuvo que
la implementación del Protocolo de Kyoto sería demasiado gravosa
para la economía de su país y anunció su retiro del tratado, Rusia
acusó a Estados Unidos de socavar el consenso internacional contra
el recalentamiento del planeta.

Tras el retiro de Washington del Protocolo, la posición de
Moscú adquiría cada vez mayor importancia. Pero ahora funcionarios
rusos se acercan a la posición que desde hace dos años sostienen
los estadounidenses.

«No estoy seguro de que Rusia pueda darse el lujo de gastar lo
que Estados Unidos, el país más rico de la tierra, no puede darse
el lujo de gastar», sostuvo Illarionov.

Antes, se preveía que Rusia se beneficiaría por el tratado, en
especial por el mecanismo de comercio de emisiones previsto en el
Protocolo, que permite comprar «cuotas de reducción» a países que
sobrepasen las metas de Kyoto.

Rusia y otras repúblicas que formaron hasta 1991 la Unión
Soviética están en condiciones de vender cuotas, porque redujeron
desde entonces, sin desearlo, su actividad industrial y por lo
tanto sus emisiones.

En el caso de Rusia, la producción industrial cayó a la mitad
respecto de fines de la década del 80 y las emisiones, 30 por
ciento desde 1990. Por lo tanto, esperaba ganar entre 500 y 4.000
millones de dólares por la venta de cuotas de emisión a otros
países, según el Ministerio de Energía.

Pero el retiro de Estados Unidos del tratado dejó esos planes
por el camino, pues se preveía que ese país sería el principal
comprador de cuotas de emisión.

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+ Kyotómetro, en inglés (http://unfccc.int/resource/kpthermo.html)

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