General

Un nuevo héroe para el movimiento antiglobalización

Jun 24 2003

por Julio Godoy

PARIS, jun (IPS) El arresto en Francia del líder agricultor
José Bové, conocido por sus métodos radicales contra la
globalización, hará más daño al gobierno que al propio activista,
advirtieron simpatizantes y grupos de la sociedad civil.

Bové, que lidera movimientos contra los productos transgénicos,
la llamada comida chatarra y los aranceles comerciales de Estados
Unidos, pasará 10 meses en la cárcel por haber ayudado a destruir
campos de cultivos transgénicos.

Su detención provocó una ola de protestas en toda Francia.
Agricultores y sindicalistas se manifestaron en la meridional
ciudad de Montpellier frente al centro de reclusión adonde fue
llevado Bové en helicóptero.

También hubo protestas en París y en otras ciudades, y la
Confederación Campesina, el sindicato izquierdista de pequeños
agricultores fundado por Bové, anunció que en los próximos días
organizará protestas frente a todas las prisiones de Francia y
ante campos de cultivo de productos modificados genéticamente.

«Chirac a prisión, libertad para Bové», reclamaba un grupo de
manifestantes en París. La pancarta hacía referencia a las
acusaciones de corrupción contra el presidente Jacques Chirac, que
tiene inmunidad mientras sea jefe de Estado.

Bové fue detenido en la mañana del domingo en su granja en la
meridional localidad de Millau, por numerosos policías acompañados
de perros que derribaron la puerta de la casa, mientras un
helicóptero sobrevolaba la zona.

La policía actuó para ejecutar una sentencia a 10 meses de
prisión que incluye una condena de seis meses por haber arruinado
un cultivo de arroz transgénico en Montpellier, en 1999, y otra de
cuatro meses por haber destruido una reserva de semillas de maíz
transgénico de la compañía multinacional Novartis en 1998.

Líderes de oposición y grupos de derechos humanos consideraron
que la acción policial fue una señal de autoritarismo del
gobierno. El diario Libération la calificó de «un nuevo golpe del
gobierno contra los sindicatos de Francia».

El analista político Jean-Michel Thenard destacó en Libération
que la oposición de Bové a los organismos manipulados
genéticamente fue decisiva en la política francesa hacia esos
productos.

«Si Francia se opone actualmente a los transgénicos, tanto en
Europa como en la Organización Mundial del Comercio (OMC), es
precisamente porque Bové creó conciencia popular sobre sus
peligros», escribió Thenard este lunes.

La Unión Europea suspendió las importaciones de productos
transgénicos en 1999, tras una serie de protestas de agricultores
y asociaciones de consumidores. Esto causó un enfrentamiento en la
OMC con Estados Unidos, el principal productor de transgénicos.

Actualmente, el bloque europeo considera el levantamiento del
embargo.

Desde mediados de los años 90, Bové se convirtió en un icono
del movimiento globalifóbico y ha estado presente en toda reunión
internacional que atrae a grupos de activistas, como las del FMI y
el Banco Mundial, el Grupo de los Ocho, conferencias ministeriales
de la OMC y el Foro Social Mundial de Porto Alegre.

Bové, cuya consigna es «El mundo no es una mercancía», alegó
que la destrucción de plantaciones de cultivos transgénicos es un
acto de protección a los consumidores y al ambiente.

La justicia le ofreció una sentencia reducida, pero él insistió
en nada menos que el perdón presidencial. Su solicitud fue
respaldada por unas 600.000 cartas de sindicalistas y pequeños
agricultores.

Pocos esperaban que su arresto se produjera de esta forma. «La
fuerza policial fue absolutamente desmedida contra un líder
agricultor conocido por su no violencia. José no es un criminal
peligroso», declaró su abogado, François Roux.

Funcionarios judiciales también consideraron que la acción
policial fue excesiva y motivada políticamente.

«El gobierno usa su aparato represivo contra el movimiento
popular», dijo a IPS Evelyne Sire-Martin, líder de la unión de
magistrados.

Jean-Claude Amara, portavoz del grupo de derechos humanos
Droits Devant!, afirmó que el gobierno «exhumó» una ley de la
década de 1940 para perseguir activistas.

«Esa ley fue inspirada directamente por el gobierno neofascista
que colaboró con los nazis» y «el actual gobierno copió párrafos
enteros de ella», dijo Amara a IPS. Ahora, los nuevos enemigos son
los líderes sindicales, los activistas de los derechos humanos y
los inmigrantes, señaló.

Por otra parte, el ministro de Justicia Dominique Perben
defendió la acción policial contra Bové como una medida
preventiva.

«Bové demostró que no cooperaría con la policía, y nosotros
intentamos evitar la violencia», declaró el ministro en una
conferencia de prensa ofrecida en la tarde del domingo.

Perben dijo que Chirac consideraría si Bové merece una amnistía
presidencial, en una señal de las dificultades que atraviesa el
gobierno por causa del líder agricultor.

«Para Chirac, el caso Bové es un verdadero dolor de cabeza»,
comentó Thenard.

Cientos de agricultores se declararon cómplices de la
destrucción de plantaciones de transgénicos alentada por Bové.
(FIN/IPS)
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