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Entrevista a Hugo Chavez

Abr 27 2004

Por Stella Calloni (La Jornada)

«Aunque EU lo niegue, el Plan Colombia es militar, de guerra.»

«Esta es la hora para que seamos libres de verdad, aunque parezca imposible, ya que el mundo se encuentra bajo la terrible amenaza de un poder que no parece detenerse ante nada»

Caracas, 17 de abril. Para el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien recibió un fuerte apoyo de las delegaciones asistentes al segundo Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana, que culminó ayer aquí, «este es el momento histórico para Venezuela y América Latina, pues a pesar de todas las amenazas y presiones hemos dado pasos que resumen los de otros tiempos para finalmente acceder a nuestra verdadera independencia».

Por esa razón, dijo, la maniobra que intenta realizar un sector ultraconservador del Senado colombiano, que solicita la aplicación de la Carta Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA) a Venezuela, es otro paso más en las acciones de Estados Unidos que no tendrá viabilidad. Sólo muestra «la falta de reflexión del gobierno estadunidense, el cual no advierte la firmeza de este gobierno y el apoyo auténticamente popular, ya que aquí el pueblo está luchando por defender esta revolución pacífica, a pesar de todo lo que falta por hacer y de todos los proyectos que fueron detenidos por el golpe, pero ahora se revierte esa situación».

Chávez lamentó que Estados Unidos siga insistiendo en derrocarlo. «Nosotros lo hemos acusado ante la OEA de intervencionismo, tanto por los golpes como por su presencia militar alrededor de Venezuela, y al conocer ahora con evidencias cómo financian a los grupos de oposición en sus actividades golpistas y desestabilizadoras».

El mandatario se refiere a un dossier de unas 2 mil páginas que tiene su gobierno, gracias a una investigación de la abogada estadunidense Eva Golinger, junto con el periodista James Beguard, basada en documentos solicitados bajo la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos, que revelan ese financiamiento. Es un esquema que indica que cada grupo que recibe dinero envía un informe sobre lo realizado, por lo que «nadie en ese gobierno ignora lo que está sucediendo. No hay excusa para que el gobierno de Bush pueda decir que no sabe que ese dinero está destinado a grupos que intentan derrocar a un gobierno democrático».

Asimismo, recordó que en estos momentos se realizan acciones de presión sobre los organismos constitucionales en cuanto a las acciones del Consejo Nacional Electoral, el cual está haciendo su trabajo con extrema seriedad. El mandatario dijo además que esta es «la hora o nueva hora para que seamos libres de verdad, aunque parezca imposible, cuando el mundo se encuentra bajo la terrible amenaza de un poder que no parece detenerse ante nada».

Sostuvo además que este 2004 será positivo para Venezuela, a pesar de todas las amenazas que se vislumbran, pues su gobierno ha pasado a una etapa de consolidación de una democracia real y participativa, especialmente con acciones que darán seguimiento a los grandes esfuerzos populares que están en marcha y que han permitido brindar servicios de salud por primera vez a 12 millones de venezolanos y alfabetizar a millón y medio de habitantes en sólo un año, gracias a la Misión Robinson, entre otros programas.

«Ellos no pueden creer que ahora tengamos 80 por ciento de apoyo en las bases populares, en comparación con 60 por ciento que tenía en 1998». En momentos en que Washington reconoce que envía millones de dólares a la oposición, agrupada en la Coordinadora Democrática, Chávez considera que «los reiterados fracasos ante un golpe como el del 11 de abril de 2002, que continuó a pesar de que por primera vez en la historia un presidente fue rescatado por el pueblo y militares patrióticos y reinstalado, y luego con lo actuado durante el paro empresarial y de la elite que manejaba la empresa petrolera, que produjo daños millonarios al país, y otra serie de acciones, donde también usan el terror y hasta grupos de acción, deberían alertar al gobierno de Bush de que algo distinto pasa en Venezuela».

En entrevista con La Jornada, el mandatario recordó que su gobierno fue reiteradamente consagrado por la voluntad popular. «Por esta razón todas las acciones se estrellan contra una muralla y nadie entiende cómo resistimos. Por eso decimos que estamos demostrando que no existe poder en el mundo que pueda influir en las decisiones autónomas y soberanas de Venezuela».

-En estas circunstancias, ¿cómo evalúa esta resolución del Senado de Colombia y qué significará para Venezuela?

-Esta es parte de la eterna campaña de Estados Unidos. El Senado de Colombia no es otra cosa que el disparo de un francotirador cuyo amo está en Washington. Estoy absolutamente seguro. La campaña de Washington no cesa, a veces se detiene, parece que hay una tregua, pero evidentemente es sólo para trazar otra nueva.

«No se explica de otra manera esta resolución, algo bufo, sin sentido, increíble. No hay razón ni fundamento. Sólo mentiras. Un grupo de la más rancia y ultraconservadora oligarquía colombiana está cumpliendo una orden que le llegó de Washington. Forma parte de la campaña dirigida por Estados Unidos. Desde hace más de dos años el gobierno de Bush está tratando de derrocar al nuestro, de aplicarnos la Carta Interamericana de la OEA, de sabotear nuestra economía, de golpearnos. Eso es evidente. Nadie lo niega.»

-En este aspecto ustedes señalaron la coincidencia del mensaje de Roger Noriega, subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado, instando a los países a observar a Venezuela y comprometiendo su apoyo a la OEA en este caso. ¿Cómo se evalúa?

-Este es el ejemplo de cómo se actúa, de lo burdo de esto, y reafirma lo que yo denuncio. Que lo actuado por el Senado colombiano responde a una orden, a una ofensiva para intervenir en Venezuela.

«Se intenta bloquear el proceso venezolano, un proyecto alternativo que está en marcha. Y no es sólo la elite estadunidense la que quiere que el gobierno fracase y caiga. Se trata de la elites latinoamericanas, las cuales hicieron fiesta el 11 de abril, especialmente la colombiana, que es una de las más ultrarreaccionarias del continente. Es la oligarquía que mandó matar a Jorge Eliécer Gaitán (1948), es la misma que no quiere paz, que se ha opuesto sistemáticamente a la pacificación de Colombia. Es la misma que mató a Simón Bolívar, antibolivariana, antivenezolana, antilatinoamericana, entregada a los intereses de Washington.

«En realidad es una quinta columna que tenemos. Pero hay otro hecho. Mientras la oligarquía colombiana atropella la dignidad de Venezuela o pretende hacerlo, nosotros estamos aquí dándole, por primera vez, un trato justo y digno a millones de colombianos que viven en nuestro país, sin ningún tipo de diferenciación con los ciudadanos venezolanos. Les damos tierras, créditos. Son 3 millones de colombianos que están recibiendo documentación, especialmente los que hace más de cinco años llegaron aquí por la guerra contra el narcotráfico. Todos esos males que esa oligarquía ha generado en Colombia por mucho tiempo. Son nuestros hermanos y sabemos que 80 por ciento de esos colombianos son bolivarianos.»

-En este mismo esquema también existe otra situación complicada en la frontera de Colombia y Venezuela, que se agita en distintos momentos.

-Esa frontera nunca está tranquila. La dolorosa realidad es que Estados Unidos ha tomado a Colombia como base de operaciones. Es triste decirlo. Hay tropas estadunidenses en Colombia, y sobre todo orientadas hacia Venezuela. Muy cerca de la frontera hay asentamientos y bases militares estadunidenses. Desde que llegaron esas tropas a Colombia se incrementó la guerra, la presencia de paramilitares, el narcotráfico. Como sucedió en Irak. Ellos invadieron, dijeron que iban a asegurar la paz para el pueblo iraquí, con argumentos falsos y manipulados, y también la seguridad para el mundo, y vemos la tragedia que vive ese pueblo, la tragedia humanitaria. Se está produciendo una vietnamización de Irak, aunque de distinto signo. Es una guerra urbana. Esto es una tragedia para la humanidad, que ha visto violar todas las leyes en estas acciones.

«Ahora el gobierno de Bush está pidiendo autorización al Congreso para duplicar las tropas en Colombia. Sobre Venezuela se está ejerciendo presión a lo largo de la frontera, que provoca violencia, que grupos armados incursionen en nuestro territorio, que se incrementen los secuestros y asesinatos de dirigentes revolucionarios. Acciones de distinto tipo. Nosotros hemos tenido que llevar dos brigadas de tropas especiales para ocuparse del área, ya que es una frontera extensa. Nosotros, en ésta, tenemos un gran peligro: que el gobierno de Bush siga presionando a Venezuela y no sabemos hasta dónde quiera llegar.»

-¿Estas acciones tienen que ver con el proyecto estratégico estadunidense del Plan Colombia y otros para la región?

-Ellos siempre niegan que el Plan Colombia sea un programa de guerra. Tratan de mostrarlo como de lucha contra el narcotráfico o de ayuda social. Pero esto es sólo una máscara, porque es de guerra, militar. Lo otro es una máscara detrás de la cual se esconde la pretensión de Estados Unidos de utilizar los conflictos internos de Colombia, en los que ningún país debería intervenir, como excusa para incrementar su acción contra América Latina. Utilizar ese pretexto y el territorio como base para aumentar su presencia en América del Sur y especialmente en Venezuela es uno de sus ejes.

-Frente a esta situación, ¿cuál es la relación de Venezuela con el resto del mundo y en especial con América Latina?

-Creo que han fracasado todas las acciones para aislarnos del resto de América Latina, del corazón de los pueblos. La presencia de cientos de delegaciones en Caracas, para el encuentro de solidaridad, de personas que representan a millones, nos muestra que han fracasado. Nosotros registramos que en los pasados dos años la solidaridad se incrementó notablemente. Con los gobiernos hemos tenido avances extraordinarios.

«Queremos tener relaciones con todos los países del mundo, buenas y responsables. Nos han querido mostrar como un gobierno que viola los derechos humanos, que arremete contra su pueblo, y no han podido lograrlo. El golpe de abril de 2002 demostró mucho a los pueblos del mundo. En el caso de América Latina, tenemos una gran relación con muchas naciones, un apoyo notable en el Caribe, más allá de la Cuba siempre solidaria. Con el presidente Lula, de Brasil, continuamos el esquema sostenido durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso. En un año hemos tenido cinco reuniones políticas, económicas y culturales, y las inversiones mutuas se incrementaron. Hay proyectos conjuntos muy importantes.

«Con el gobierno argentino del presidente Kirchner apoyamos todo su esfuerzo, que compartimos profundamente, por enfrentar la crisis, la situación que encontró y su proyecto nacional. Tenemos relaciones muy buenas con el actual gobierno de Bolivia y con Paraguay. Hemos avanzado en muchos otros rumbos. El Caribe dio muestra enérgica cuando se trató de imponernos la Carta Interamericana y la Comunidad de Naciones del Caribe tomó una posición muy clara contra eso. Es decir, hay algo muy importante.

«Pero también yo digo a todos los progresistas, a las izquierdas, a la gente honesta, que tiene que tomar conciencia de los pasos que se están dando en el continente. Porque sólo asistiendo a las reuniones y cumbres podemos advertir cuánto se avanzó, cuáles son las posiciones que han herido en el corazón al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Esto está sucediendo y sabemos que hay que responder a la tragedia de la pobreza en nuestro continente. Lo sabemos todos. Pero tenemos que tener cuidado de que algunos sectores no hagan el juego a las ultraderechas, a los proyectos del imperio, el cual está dividiendo o intentando hacerlo. Sabemos que hay desesperación por una situación social y de pobreza nunca vista, pero se van a dar los pasos. Es un momento único que no podemos dejar escapar. Estamos viendo cómo vamos unos países en ayuda de otros, y eso es un paso muy grande en las condiciones del mundo. Nosotros sólo queremos ser ejemplo de un modelo alternativo, que se hizo con nuestras propias fuerzas, y lo vamos a lograr.»

-Usted dice que los presidentes deben hablar constantemente para dar a conocer a la población todo lo que se realiza, especialmente cuando hay tantas paradojas.

-Sí, es lo que pienso. Nosotros hablamos mucho con nuestro pueblo, en forma directa, y le hacemos saber de cada paso que damos. Por ejemplo, hemos advertido del intento de recolonización que significa el ALCA. Antes éramos una voz solitaria en América. Ahora todo eso ha cambiado. Sabemos de las grandes demandas que existen después del huracán del neoliberalismo, que dejó a millones de personas en la indigencia. Sabemos que es muy difícil pedir paciencia y más espera.

«En Venezuela, al finalizar el siglo pasado, había 80 por ciento de pobres. Hemos logrado que esto no siguiera avanzando. Es poco, pero, por otra parte, saliendo de formas burocráticas del pasado, hemos implementado otras acciones que son de toma de conciencia para los pueblos, de educación, salud y vivienda. Y ahora de recuperación del empleo, de proyectos nuevos. El dinero que se iba a la elites del poder en (la petrolea estatal) PDVSA, ahora llega para proyectos que estamos realizando muy creativamente.

«Aquí hay una toma de conciencia que es asombrosa. Hay que ir a los barrios y verlo. Esa comunicación directa con nuestro pueblo es lo que nos ha permitido superar todas las manipulaciones, que no sirvieron para detener a los que llegaron desde los cerros aquel 13 de abril de 2002.

«Esta ya es otra Venezuela, donde los condenados de la tierra saben que pueden salir de su pasado, y es otra América Latina. El que no entienda lo que ha sucedido queda mirando de lejos la historia real de los pueblos. Ahora, aquí, esperamos que la oposición tome su lugar como tal. Necesitamos una oposición seria y que deje actuar a nuestras instituciones, porque sólo eso asegurará la democracia en el futuro.»

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