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UE, primera potencia económica mundial

Abr 30 2004

Comentario por Mario de Queiroz*

LISBOA, abr (IPS) Los más optimistas precursores de la unión de Europa difícilmente imaginaron en 1952, cuando seis países constituyeron la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), que este pacto sería el embrión de la que a partir de este sábado será la primera potencia económica del planeta, superando a Estados Unidos.

El 1 de mayo de 2004 será la efeméride de un marco fundamental de la
construcción de la actual Europa, ya no más separada por lo que en una
figura metafórica se dio en llamar la «Cortina de Hierro», que por 45 años
dividió ese continente entre «capitalistas» y «comunistas».

Por primera vez entran al bloque 10 países al mismo tiempo, siete de
ellos provenientes del ex bloque de la disuelta Unión Soviética, uno de la
ex Yugoslavia (Eslovenia), Chipre y la minúscula isla de Malta, cedida en
1530 por el emperador español Carlos V a los Caballeros de San Juan y que
la conservaron hasta 1814, cuando se convierte en colonia del Imperio
Británico hasta 1964.

Para comprender mejor la realidad de hoy del bloque hay que remontarse
a la tónica definitiva de aquel impulso integrador de 1952 que se dio cinco
años después, cuando Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Luxemburgo y la
entonces República Federal de Alemania, los signatarios de la CECA,
firmaron el Tratado de Roma, dando inicio a la Comunidad Económica Europea
(CEE).

A la CEE se unieron Dinamarca, Gran Bretaña e Irlanda en 1973, Grecia
en 1981, España y Portugal en 1986, para derivar entonces en la Unión
Europea (UE), que desde 1995 tras la incorporación de Austria, Finlandia y
Suecia pasó a tener los 15 estados miembros con que llegará a la ampliación
del próximo sábado.

Con el ingreso de Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría,
Letonia, Lituania, Malta, Polonia y República Checa, la UE pasará a ser un
bloque de 15 países habitados por 378 millones de personas a otro de 25
estados y 453 millones de habitantes.

Además, este bloque europeo ampliado tendrá un producto interno bruto
(PIB) de 12,1 billones de dólares, lo cual supera, aunque ligeramente, el
producto de 12,04 billones de dólares de Estados Unidos, que el sábado
entonces perderá su sitial de primera potencia económica mundial.

Entrar en la UE «significa apostar a la paz», sostuvo esta semana en
Lisboa el alemán Gunter Verheugen, comisario para la ampliación del bloque.

Verheugen recordó que «hombres como (el francés) Robert Schuman, (su
coterráneo) Jean Monet o (el alemán) Konrad Adenauer no sólo comprendieron
(en la década del 50) que la urgencia absoluta consistía en restaurar de
una vez por todas la paz en nuestro continente, sino sabían también que la
única manera de alcanzar ese objetivo era a través de la integración de las
economías y el desarrollo de políticas comunes».

El espectro político de la nueva UE de los 25 países ya es dominado por
la derecha desde hace cuatro años, cuando por primera vez participaron en
las elecciones para el Parlamento Europeo los países entonces candidatos.

El grupo conservador formado por el Partido Popular Europeo (Demócrata
Cristiano)/ Demócratas Europeos cuenta con 231 de los 622 escaños del
hemiciclo de Estrasburgo, sede parlamentaria, seguido del Partido de los
Socialistas Europeos, con 173 asientos.

Luego están los centristas del Partido Europeo de Liberales, Demócratas
y Reformistas, con 52 lugares, el Grupo Confederal de Izquierda
Unitaria/Izquierda Nórdica con 49, Grupo Verdes/Alianza Libre Europea con
44, y la extrema derecha de Europa de las Naciones con 23 lugares.

Los 50 parlamentarios restantes representan a pequeños partidos y a los
No Inscritos, que se declaran independientes.

Como se deduce por la entrada de 10 nuevos miembros, la UE continúa
siendo un fuerte polo de atracción.

El economista y analista portugués Luis Sarfield Cabral entiende que,
«pese a todos los defectos de la Europa comunitaria, adherir a ella fue y
es prioritario para muchos países», porque ingresar al bloque «significa
reforzar democracias aun inseguras».

No obstante estas bondades, Sarfiel Cabral precisó que con la
ampliación llegan dudas sobre el futuro de la UE.

La pregunta más común es so «se irá a diluir en una mera área de
comercio libre, objetivo de muchos adversarios de integración, pero que
aplauden la ampliación. ¿Tendremos un directorio de los grandes al mando
(Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia), perdiéndose el sentido
comunitario?», también se interroga el analista.

Especialmente en Grecia y Portugal, los países menos desarrollados de
la UE, pese a que las declaraciones oficiales indican lo contrario, la
ampliación ha suscitado algunos recelos basados en el desvío de fondos
comunitarios de cohesión y de inversiones extranjeras para los nuevos
Estados miembros.

A ello se le suma la competencia de países de mano de obra más barata y
con mayores niveles de productividad, en especial Hungría, Eslovenia y la
República Checa.

En términos de desarrollo global, durante el lapso de preparación para
la gran final de este sábado, los estados ex socialistas candidatos
hicieron un gigantesco esfuerzo en el enorme proceso de transformación.

Así se sucedieron en esos países, que hasta inicios de los años 90
tuvieron planificación socialista, los procesos de privatizaron industrial
y de bancos, liberalizaron sus mercados y precios, crearon nuevas
administraciones para garantizar las reglas de la competencia leal y
reformaron sus sistemas jurídicos.

Estas reformas, afectaron a vastos sectores de la ciudadanía de esas
naciones habituadas durante medio siglo a un mapa social menos drástico en
lo individual, pese a que ahora los indicadores del bienestar, al no medir
la injusticia económica en la distribución del producto, arroja cifras
mucho más favorables al conjunto de los 15 países comunitarios.

En número de automóviles, computadoras, teléfonos móviles, los países
de Europa central y oriental son superados inclusive por Portugal, el de
más modesto desarrollo de la UE. En cambio, cuando se observan las cifras
de lectura, acceso a espectáculos culturales, tales como conciertos, teatro
o ballet, los ex socialistas resultan cómodos vencedores.

La lectura de periódicos es también mucho más difundida en los países
que ingresarán este sábado a la UE. En Hungría, 465 de cada 1.000
habitantes leen un diario todos los días, superando cómodamente a Francia,
con 181 copias por 1.000 personas, España con 120 por 1.000, Portugal con
91 y Grecia con 82 periódicos leídos entre un millar de habitantes.

Otros indicadores importantes para el desarrollo, como lo que se
destina a la investigación, revelan que Eslovenia, con 1,5 por ciento de su
PIB, y República Checa, con 1,4 por ciento, superan a Italia, que gasta
apenas uno por ciento, a Irlanda con 1,2, y duplican a Grecia y a Portugal,
que solo conceden por igual 0,7 por ciento de su producto a esa área,
crucial para el progreso científico y tecnológico de las poblaciones.

En tanto, la mortalidad infantil de los 15 estados miembros actuales de
la UE de 4,5 cada 1.000 nacidos vivos, cifra similar en casi todos los
nuevos Estados, a excepción de Letonia, que es de 9,8 por cada 1.000 niños,
Lituania con 7,9 , Polonia con 7,5 y Hungría con 7,2 por 1.000.

Así, el nuevo promedio de mortalidad infantil de las 25 naciones del
bloque europeo será de 4,8 por cada 1.000 niños nacidos vivos, frente 6,9
por 1.000 en Estados Unidos.

Por su parte, el desempleo promedio de la UE de los 15, de ocho por
ciento de la población activa, pasará a nueve por ciento a partir del
sábado, tres puntos porcentuales más que en Estados Unidos. La inflación,
en cambio, se mantendrá inalterada en dos por ciento, 03, más baja que en
el país norteamericano.

Las diferencias mayores, que hacen a muchos países del occidente de la
UE temer una «invasión del Este» a partir de mayo, se registran en los
salarios mínimos nacionales, un dato que ya se registra desde siempre entre
los 15, con Francia a la cabeza con 1.926 dólares mensuales y Portugal en
el otro extremo con 516 dólares.

Este sueldo mínimo portugués, es solo superado en Malta, donde llega a
664 dólares, es decir idéntico al de España y cercano al de Grecia, de 750
dólares y al de Eslovenia, de 560 dólares al mes.

Desde Lisboa, Budapest y Varsovia, IPS recogió opiniones de quienes que
se encuentra en los preparativos finales para la mayor apuesta de la vida
de su país.

Antón Mifka, un obrero metalúrgico eslovaco, recordó que 70 por ciento
de sus paisanos votaron por el ingreso a la UE «porque piensan que sus
condiciones de vida van a mejorar». Empero, lamenta que el gobierno de
centroderecha de Bratislava, para atraer inversiones extranjeras, cambió la
ley laboral para facilitar los despidos.

El médico estoniano Marko Kalle, dueño de una pequeña empresa de venta
de equipos quirúrgicos, opinó que, pese a no ser un gran entusiasta de la
adhesión, «Bruselas (donde residen las autoridades de la UE) ha de ser
siempre mejor que los soviéticos».

En tanto, la magiar Andrea Czakóné, funcionaria de la firma
Pepsi-Hungría, estima que todo está por verse, «porque si el costo del
trabajo aumenta, las compañías extranjeras van a irse del país».

Mientras, el herrero polaco Henryk Janka ofrece la nota amarga. «Ser
herrero significa practicar un oficio en vías de extinción y Polonia iba
por el mismo camino. No tenemos opciones. La alternativa es una alianza con
Rusia y ante eso, prefiero la UE», expresó.

* Con aportes de Luis Naves (Varsovia), Katalin Muharay (Budapest) y de la
redacción del semanario VISÃO, de Lisboa
*****
+ Unión Europea (http://europa.eu.int/index_es.htm)

(FIN/IPS/mdq/
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