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El gobierno Lula y el destino del Partido de los Trabajadores

Abr 19 2005

Theotonio dos Santos

ALAI-AMLATINA 04/2005, Río de Janeiro.- El llamado «campo
mayoritario» del Partido de los Trabajadores se reunió este fin de
semana para consagrar su apoyo al gobierno Lula y en particular a
su política económica y para asegurar su posición mayoritaria en
el partido. Se calcula que esta mayoría es del 60%. La
preocupación mayor es, sin embargo, contener la tendencia a la
divergencia del otro 40%. Si ella ocurre, el gobierno Lula habría
dado origen a un adversario peligroso a su izquierda. El centro del
debate está en la política económica.

Lo grave para el grupo mayoritario es que los últimos datos indican
una inflexión negativa de la economía del país después de un
modesto repunte de crecimiento en 2004. En el último bimestre
se constata una caída de la producción industrial y un acenso de
la inflación que obligan a revisar la previsión oficial de un modesto
crecimiento del 3% del PBI en 2005.

Este estado de cosas no sería tan grave si el país no viviera ya 20
años de crecimiento casi igual al de la población, es decir cero
crecimiento del PBI per cápita, y si durante la gestión Lula no se
presentara un primero año de recesión del 0% de crecimiento del
PBI y un modesto crecimiento del 5,1% (a ser confirmado).

Al lado de las variables de crecimiento pero relacionado con ellas
está el espectacular comportamiento de las exportaciones del
país. Estas llegaron a doblar su valor en 3 años, elevándose de
cerca de 50 mil millones en 2001, a más de 100 mil millones en
2005. Esto generó inmensos superávits de la balanza de pagos
que permitieron liquidar todos los compromisos cambiarios y
financieros externos en 2003 y 2004, además de contribuir para el
crecimiento del PBI significativamente y permitir generar más de
40 mil millones de dólares de reserva.

A pesar de estos acontecimientos, absolutamente imprevistos e
independientes de la política económica, los datos del crecimiento
económico fueron extremamente modestos y la razón es
solamente una: la alta tasa de interés que mantiene el Banco
Central para saldar el pago de los intereses de una deuda interna
en crecimiento espectacular y permanente en contra de las
tendencias internacionales de bajas tasas de interés.

Lo más grave es que durante el año de 2005, el modesto
crecimiento del 5,1% (abajo de la ya modesta media de
crecimiento de América Latina que llegó a los 5,7% en 2004) fue
presentado al país como el inicio de un crecimiento sostenido a
largo plazo, al ser precedido por medidas financieras presentadas
como ejemplo de responsabilidad fiscal.

Se crearon así falsas expectativas de crecimiento sostenido en
una campaña publicitaria espectacular. Como habrá elecciones
presidenciales en octubre de 2006, será muy difícil sostener la
ventaja actual de la candidatura Lula si este comportamiento de la
economía persiste.

Por esto los «técnicos» del Banco Central empiezan a revisar su
política de metas inflacionarias extremamente rígida que exigirían
una inflación del 5% en 2005 y del 3 y pico por ciento en 2006 para
proponer una revisión de estas metas anuales hacia metas de 18
meses que proporcionarían mayor poder de maniobra a esta
política económica, la cual es muy «científica» pero no acierta con
una sola previsión desde su creación hace unos 6 años. Y no
hablo de previsiones de valores solamente, ellos no aciertan ni
siquiera con las tendencias de las variables básicas de la
economía.

La razón para un fracaso teórico tan grave es sobre todo el
carácter pragmático y subjetivo de la construcción de su modelo
básico. En primer lugar ellos se rehúsan a poner en primer lugar
los stocks para concentrarse en los flujos que son determinados
por estos stocks.

Véase el caso de los valores de la tasa de interés. Aumentar la
tasa de interés puede ser un factor favorable para contener la
inflación. Pero cuando la tasa de interés es superior en muchas
veces a la mundial y a la tasa de crecimiento de la economía ella
no es parte de una política para detener la inflación.

Ella es una simple transferencia de recursos públicos generados
por una receta fiscal cada vez mayor hacia un sector de la
población totalmente inútil y cuya conducta tiene muy poco que
ver con el comportamiento posible de un inversor normal. Cuando
el Estado transfiere 10 a 12% del PBI a esta minoría social en
forma de pago de interés, está reforzando de manera dramática la
concentración del ingreso en el país para su sector más gastador
y menos inversor, está creando un sector social que perjudica
dramáticamente al país en todos los sentidos.

Asimismo, esta tasa de interés influye dramáticamente en la
formación de precios elevándolos a niveles absurdos sin hablar de
la presión inflacionaria que genera el inmenso déficit fiscal
provocado por el pago de estos intereses que consumen cerca del
30% de los gastos públicos, estúpidamente rebajados para
generar un superávit fiscal de cerca del 4,5% del PBI para pagar
solamente parte de estos intereses. Los otros 5 a 6% solo se
puede pagar con nuevas deudas. Es decir más deudas y más
presión inflacionaria hechas para detener la inflación.

Comprometer el Partido de los Trabajadores con esta política
económica puede tener consecuencias dramáticas y aumenta el
peligro de una fuerte oposición por la izquierda que no tiene
ninguna figura nacional de peso electoral y debilitaría el enorme
frente de sindicalistas, movimientos sociales, iglesia, militares y
sobre todo empresarios que se ven profundamente amenazados
por esta política de altos intereses y buscan desesperadamente
alterar esta política económica.

Al lado de la alta tasa de interés, el Banco Central y el Ministerio
de Economía se rehúsan a atender las demandas de los
exportadores a favor de una devaluación del real frente a un dólar
en constante devaluación. Mientras el dólar se desvaloriza,
disminuyendo los ingresos de los exportadores en reales,
inesperadamente la inflación se refuerza disminuyendo todas las
rentas en real. Se produce así una coyuntura extremamente
delicada como consecuencia de un conjunto de equívocos
económicos muy serios orientados a favor de un sector diminuto
de la población.

Cuidado Lula, cuidado Dirceu, cuidado «tendencia mayoritaria».
Los hechos pueden hacerse irreversibles y entonces se hará muy
difícil mantener el poder que el 64% del pueblo brasileño les
entregó

* Theotonio dos Santos. Profesor titular de es profesor titular de la
UFF. Director de la Cátedra y Red de la UNESCO y de la ONU
sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible.D