General

Los tratados bilaterales de libre comercio

Abr 25 2005

Alejandro Teitelbaum

ALAI-AMLATINA 04/2005, Lyon.- El planeta está envuelto en
una densa trama de convenios y tratados económicos y
financieros internacionales, regionales y bilaterales que han
subordinado o suplantado los instrumentos básicos del derecho
internacional y regional de los derechos humanos (incluido el
derecho a un medio ambiente sano), las Constituciones
nacionales, la legislación económica orientada al desarrollo
nacional y las leyes laborales y sociales tendentes a mitigar las
desigualdades y la exclusión.

Esta trama, como consecuencia de la aplicación de las cláusulas
de «trato más favorable», de «trato nacional» y de «nación ,más
favorecida», que figuran en casi todos los tratados, funciona como
un sistema de vasos comunicantes, que permite a las políticas
neoliberales circular libremente a escala planetaria y penetrar en
los Estados, donde desintegran las economías nacionales y
generan graves daños sociales.

Regionalmente existen en el continente americano el Tratado de
libre comercio de América del Norte (TLCAN, NAFTA en inglés), el
CAFTA (Central American Free Trade Agreement) que es el
Acuerdo de libre comercio entre los países de América Central y
Estados Unidos, al que se ha incorporado la República
Dominicana, el TLC Países Andinos – Estados Unidos, que están
negociando Colombia, Perú y Ecuador con Estados Unidos y la
proyectada Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Los tratados bilaterales comprenden tratados de promoción
protección de las inversiones, de libre comercio, de derechos de
propiedad intelectual, de cooperación y de ciencia y tecnología. Y
para la solución de controversias entre las partes se previa la
formación, caso por caso, de tribunales arbitrales internacionales
al margen del sistema judicial de derecho público estatal e
internacional.

Se trata de una «feudalización» del derecho, de un derecho
corporativo opuesto al derecho público nacional e internacional,
que funciona en el interés exclusivo del gran capital transnacional
y de los Estados ricos y en detrimento de los derechos
fundamentales de los Estados llamados periféricos y de sus
pueblos-. Con la agravante de que este derecho corporativo está
acompañado de un fuerte sistema coercitivo para asegurar su
aplicación: multas, sanciones y presiones económicas,
diplomáticas y militares, etc. Este proceso de neocolonización
económica y política no puede desvincularse en el continente
americano de la creciente y amenazadora presencia y actividad
militar estadounidense: bases cuyo número e importancia no
cesan de aumentar, maniobras militares conjuntas, asesores
militares, Plan Colombia, Plan Puebla – Panamá , golpe de estado
franco-estadounidense en Haití con la bendición ex post-facto del
Consejo de Seguridad, etc. Es la consagración de un sistema en
el que las agresiones militares y las agresiones económicas son
las dos vertientes de una misma política de dominación mundial.

Esto está claramente expresado en la Trade Act promulgada por el
Presidente Bush en agosto de 2002, que establecía la Bipartisan
Trade Promotion Authority (Autoridad bipartidaria para la
promoción del comercio), conocida también como la vía rápida
para celebrar tratados comerciales (Fast track) que confería
amplias facultades al Presidente, en nombre de la seguridad
nacional, de la libertad y de los intereses de los Estados Unidos,
para celebrar tratados comerciales que el Congreso puede aprobar
o desechar, pero no modificar. En los puntos 1) y 2) (b –
Recomendaciones) de la Sección 2l01 del Título XXI la ley dice :
«La expansión del comercio internacional es vital para la seguridad
nacional de los Estados Unidos. El comercio exterior es un
elemento crítico para el crecimiento económico, el poderío y el
liderazgo de los Estados Unidos en el mundo. La seguridad
nacional de los Estados Unidos depende de su seguridad
económica que, a su vez, está cimentada en una vibrante y
creciente base industrial. Los acuerdos comerciales deben
maximizar las oportunidades de los sectores más importantes de
la economía. La expansión del comercio ha sido el motor del
crecimiento económico. Los acuerdos comerciales maximizan las
oportunidades para sectores críticos y componentes esenciales de
la económica de los Estados Unidos, tales como la tecnología de
la información, las telecomunicaciones y otras tecnologías de
vanguardia, industrias básicas, bienes de capital, equipos
médicos, servicios, agricultura, tecnología ambiental y propiedad
intelectual. El comercio creará nuevas oportunidades para los
Estados Unidos y preservará la fuerza incomparable de los
Estados Unidos en los asuntos económicos, políticos y militares».

Frente a la agresión económica los gobiernos de la región
capitulan, en algunos casos después de algunas escaramuzas,
pues carecen de una auténtica voluntad política de resistir. Solo la
organización y la movilización de los pueblos del continente
pueden cambiar este estado de cosas.

Sin embargo, es el deber de los juristas comprometidos con los
intereses populares explicar la realidad de los hechos y las
tendencias dominantes y dar algunas pistas en la esfera de su
competencia para salir del atolladero, ayudando así ­ a un proceso
de adquisición de conciencia de las grandes mayorías.

En ese plano, existen diversos recursos que se pueden utilizar a
fin de cortar los lazos de subordinación al poder económico
transnacional en que se hallan muchos Estados, creada por esta
red de tratados:

a) Denunciar los Tratados;

b) Invocar la preeminencia de una norma jerárquicamente superior;

c) Someter los Tratados al control de constitucionalidad;

d) Recuperar la indeclinable competencia territorial de los
tribunales nacionales;

e) Detectar e invocar la existencia de vicios insanables en la
celebración y aprobación de un Tratado que acarrean su nulidad;

f) Invocar la nulidad de un Tratado celebrado por autoridades de un
Estado que, al hacerlo, han excedido su mandato.

g) Promover iniciativas populares legislativas, referendos
revocatorios o aprobatorios contra los tratados ya vigentes o en
trámite de negociación contrarios a la soberanía a y a los intereses
nacionales.

* Alejandro Teitelbaum es representante de la Asociación
Americana de Juristas en Ginebra. Resumen de la ponencia para
el IV Encuentro de Lucha contra el ALCA, La Habana, 26 al 30 de
abril de 2005.

Texto completo: http://alainet.org/active/show_text.php3?key=8022