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CUANDO EL PERIODISMO SIRVE AL PODER

Ene 18 2006

Mumía Abu-Jamal – enero, 2006

Noticias recientes que medios de comunicación mantuvieron silencio sobre las prisiones secretas que los Estados Unidos tiene por muchos años en Europa Este, han estallado en medio del escándalo de espionaje de la Administrración Nacional de Seguridad, NSA.

Esos dos eventos reflejan el poder masivo del Estado; el poder de silenciar los medios de comunicación cuando le conviene; y el poder de violar confortablemente, a su regalado gusto, la Constitución de los Estados Unidos.

Hoy, la Administración Bush ha resucitado una vieja idea de Richard Nixon: el privilegio ejecutivo o la noción de que todo lo que hace el presidente es inherentemente constitucional.

Lo que sorprende, es la sorpresa!

Esta no es la primera que vez que la Casa Blanca ha matado o retardado una noticia, ni será la última vez.

Tampoco es nueva la idea que un presidente busca expandir sus poderes, sin considerar seriamente lo que dice la Constitución.

Los presidentes, tanto republicanos como demócratas, han espiado a los norteamericanos, han invadido su privacidad, han interceptado sus conversaciones telefónicas y allanado sus domicilios. En este sentido, el FBI es como una policía presidencial que intercepta, espía, graba las conversaciones de todo aquel que su patrón en la Casa Blanca quiere.

Quién dude de ésto, sólo tiene que leer mi libro, *Queremos Libertad.* [*We Want Freedom* (South End Press, 2004).], sobre la historia de Las Panteras Negras.

Todos hemos sido criados en el dogma de la Primera Enmienda Constitucional, que «garantiza» (entre otras cosas) la Libertad de Prensa.

Lo que no se sabe muy bién es cuantas veces los medios de comunicación entregan esas libertades a la Casa Blanca, al FBI, a la CIA; o a otras entidades del gobierno.

Recuerdan la tristemente célebre Bahía de Cochinos? Fué la invasión de Cuba que la CIA organizó para los exilados cubanos. La invasión del 17 de abril de 1961 fué derrotada por el ejército cubano y es recordada en la isla como la Batalla de La Playa Girón, una victoria que tiene todo el significado de David y Goliat para el pueblo de Cuba.

El *New York Times* sabía sobre la invasión y planeaba decunciarla editorialmente. Pero el presidente John F. Kennedy persuadió al *Times* a no publicar su denuncia, aduciendo seguridad nacional.

El resto es historia.

La CIA fué dueña (en secreto) de cientos de estaciones de noticias; consecuentemente ha empleado a muchos periodistas que no sabían (o no querían saber) para quién en verdad trabajaban. Ha usado los servicios de por lo menos 50 periodistas tanto en el país como en el extranjero, entre ellos escritores de *Newsweek*, *TIME*, *New York Times*, United Press International, CBS, y otros periódicos publicados en inglés alrededor del mundo. (Howard Zinn, *Declaraciones de Independencia: Reexaminando la Ideología Norteamericana* N.Y.: HarperPerennial, 1990, pp. 215-17.) Como el historiador Howard Zinn documenta en ése libro, son, literalmente, muchísimos los casos en los que el gobierno de los Estados Unidos ha modificado las historias, ha hecho que periodistas sean cambiados de sus puestos, o ha hecho que muchas historias sean eliminadas.

Aún ahora, en este momento, en medio del escándalo del espionaje de *miles* de norteamericanos por la NSA, las élites políticas han concentrado sus ataques en los periodistas, no en aquellos que ilegalmernte han espiado!

Hay una razón porqué la circulación de muchos periódicos importantes está bajando rápidamente; y mientras muchos mencionan la falta de interés entre los jóvenes, ciertamente hay otro elemento para esa baja de interés: la falta de confianza.

Para ver porqué hay tal desconfianza, tan masiva, uno sólo tiene que ver la Guerra en Irak y el papel protector del poder imperial de los medios de comunicación.

La prensa siempre refleja el mundo del poderoso, no el del pueblo. Comienza, por ejemplo, observando las fiestas de los famosos y poderosos; después, por el poder de los medios de comunicación, se convierte en invitado en esas fiestas. Los intereses de los poderosos y de los ricos se convierten en sus intereses, y sus reportajes ciertamente reflejan sólo éso.

Las cadenas de noticias más importantes se enorgullecían de presentadores de noticas y reporteros que llegaron a convertirse en celebridades adineradas, alejados de los mejores reportajes o de los reportajes de las calles donde comenzaron sus carreras. Así que se alejaban de esas calles, sus reportajes también se hacían distantes, se alejaban, se convertían en lo que ahora podrían ser llamados, «reportajes de calidad limitada».

Llamar a *éso* libre expresión es degradar el concepto de la libertad de prensa.

Copyright 2005 Mumía Abu-Jamal

Traducción libre del inglés circulado por Fatirah, en el Freedom Journal de Mumía, , hecha en REFUGIO DEL RIO GRANDE, Tejas