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Todos los ojos sobre Hamas

Ene 24 2006

Por Fawzia Sheikh

JERUSALÉN, ene (IPS) – El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) puede anotarse un resonante triunfo en las elecciones parlamentarias de este miércoles en la convulsionada Palestina. Israel es acusado de pretender torcer el resultado.

Esta es la primera experiencia democrática tras la retirada en agosto de los asentamientos israelíes de la franja de Gaza.

Muchos analistas atribuyen a la retirada el caos actual, dado que convirtió los territorios palestinos en terreno fértil para las pandillas de jóvenes armados que no están sicológicamente preparados para la nueva era.

Las áreas donde se celebrarán las elecciones son Gaza, Cisjordania y Jerusualén oriental. Tanto partidos políticos palestinos como organizaciones no gubernamentales locales criticaron las restricciones que durante varias semanas impuso el gobierno israelí.

Por ejemplo, Israel reconoció sólo la semana pasada el derecho de los palestinos que residen en los barrios árabes de Jerusalén oriental a votar mediante un sistema de votación en ausencia por correo.

«De todos modos, Israel todavía no permite votar a la mayoría de los palestinos que viven en Jerusalén oriental», dijo Sreemati Mitter, portavoz de la Iniciativa Palestina para la Promoción del Diálogo Global y la Democracia en Jerusalén.

Según la Comisión Electoral Central Palestina, en Jerusalén hay 6.300 palestinos habilitados para votar, pero se estima que otros 109.000 palestinos que también viven en esta ciudad deben ir a votar a otros lugares.

En total, unos 1,5 millones de ciudadanos palestinos están habilitados.

La lista del partido Fatah, del presidente Mahmoud Abbas, está encabezada por Marwan Barghouti, preso en Israel, y se mantiene primera en las encuestas.

En segundo lugar en intención de voto le sigue Hamas, cuyo cabeza de lista es Ismail Haniyeh. El FPLP figura en el tercer lugar, y la lista independiente «Palestina Independiente», de Mustafá Barghouti, en el cuarto.

Más atrás se encuentran la lista «Alternativa» (coalición de agrupaciones de izquierda) y «Tercera vía» (del saliente ministro de Economía, Salam Fayyad).

El gobierno israelí dijo que todos los palestinos de Jerusalén que tengan una dirección local, documento de identidad y que estén habilitados a votar según la ley palestina, podrán hacerlo.

Joseph Torfstein, experto del centro de investigaciones políticas del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, dijo a IPS que la cantidad de habilitados para votar en Jerusalén en las elecciones legislativas palestinas se desprende de los votantes por correo en las elecciones municipales de hace nueve años atrás.

Muchos más votaron en los pueblos vecinos.

«Existe un problema para decidir quiénes están habilitados para votar y quiénes no», dijo Torfstein.

Según el experto, el registro de votantes no está al día porque muchos votantes de Jerusalén residen en otra parte y otros que regresaron a la ciudad no tienen todos los derechos de ciudadanía.

Mitter predijo que habrá muchos problemas el día de la elección, aunque las autoridades israelíes aceptaron flexibilizar un poco las restricciones al movimiento de personas a través de los numerosos y muy vigilados pasos de frontera.

Los votantes tendrán que sortear el intrincado y polémico muro perimetral de seguridad –el muro del apartheid– que Israel construyó para separar y aislar a los territorios palestinos.

Los centros de votación en las oficinas de correo, además, estarán supervisados por personal local, no por personal autorizado por la Comisión Electoral.

«Esto da lugar a todo tipo de confusiones», dijo Mitter.

La falta de libertad de movimiento a que están sujetos los candidatos que pretenden viajar de Jerusalén a Gaza es otro motivos de denuncias.

Israel impidó que viajaran y arrestó a varios dirigentes de Hamas y de otros partidos como el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), así como a candidatos independientes, dijo Renad Qubbaj, coordinador de la red de organizaciones no gubernamentales en Ramallah.

Otras organizaciones de la sociedad civil informaron que partidos como el gobernante Fatah no fueron objeto de la misma clase de hostigamientos.

«La política del gobierno de Israel es que, como resultado del Acuerdo de Oslo de 1993, la participación del movimiento Hamas en las elecciones palestinas es ilegal. El Acuerdo de Oslo es la base legal de la Autoridad Palestina», dijo Torfstein.

Sólo Hamas fue blanco de persecuciones. «Ningún partido que aboga por la violencia debería participar en la Autoridad Palestina ni en ninguna elección ni en nada que se le parezca», opinó el funcionario de la Cancillería israelí.

Hace unos meses, dijo Torfstein, israelíes y palestinos firmaron un acuerdo para controlar el movimiento de personas entre la franja de Gaza y Cisjordania. Israel teme, de todos modos, que las organizaciones que reivindican la violencia se aprovechen de este acuerdo e ingresen libremente a Cisjordania. Otros observadores dijeron que el gobierno israelí hasta no hace mucho prohibió que se colocaran afiches y carteles de los distintos partidos porque históricamente el Estado judío siempre prohibió la actividad política en Jerusalén.

Torsftein dijo que los materiales de otras organizaciones seguramente fueron removidos porque la policía israelí no entiende árabe y no se dio cuenta que eran materiales legales.

Las vísperas de las elecciones de este año se han caracterizado por una fuerte y pareja competencia entre Hamas y Fatah, que dejaron en un segundo plano al resto de los partidos.

Esta es la primera contienda electoral en la que participa Hamas.

El resultado de la elección preocupa a Israel, porque la carta fundacional de Hamas propone la destrucción del estado de Israel.

La campaña electoral de Hamas, que contó con el respaldo de académicos y figuras moderadas y respetables, escogió poner el acento en una historia de construcción de redes sociales y humanitarias, explicó Mitter.

Sgún Mitter, Hamas también criticó la corrupción –algo que siempre empañó la gestión de Fatah– y propuso fortalecer el sistema judicial, cuya debilidad es una de las causas del colpaso de las estructuras económicas, sociales y de la seguridad en los territorios ocupados.

Pero Hamas es un partido religioso, lo que hace que muchos palestinos laicos y social, cultural y políticamente liberales se sientan incómodos y preocupados.

«Como persona, como individuo, como mujer, me asustaría», dijo Qubbaj acerca de una posible victoria electoral de Hamas. «Sabemos que Hamas tiene una agenda social conservadora a la que yo me opongo.»

Un triunfo de Hamas puede resultar en un retroceso para las mujeres, porque buscará interferir en la educación, el trabajo, la vida familiar y hasta en la libertad de vestirse.

El gobernante partido Fatah es, en cambio, una organización laica, que no aboga por el uso de la violencia, reconoce y acepta la existencia del estado de Israel y cree en el proceso de paz, dijo Torfstein.

Él dijo que la publicidad electoral de Fatah, que utiliza una foto del histórico líder palestino Yasser Arafat, sutilmente advierte que si triunfara Hamas esto ocasionaría la islamización de los territorios, la interrupción de la ayuda internacional, el colapso de la Autoridad Palestina y el fin de las relaciones con Israel.

Fatah, cuyos líderes quisieran posponer las elecciones, atraviesa una lucha por el poder entre la vieja guardia leal a Arafat y los nuevos cuadros. Su fragilidad interna alimentó el surgimiento de grupos de militantes difíciles de controlar y alinear, dijo Qubbaj.

El gobierno de Israel teme que incluso un triunfo nominal de Hamas significará muchos problemas tanto para Israel como para Palestina.

«Israel no va a negociar con ninguna figura de Hamas», dijo Torfstein.

Las urnas tendrán la última palabra, y todos los ojos están puestos en Hamas