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LA INDUSTRIA BIOTECNOLÓGICA Y SUS SEMILLAS ASESINAS

Mar 23 2006

Por Vandana Shiva (*)

NUEVA DELHI, Mar (IPS) – Cuando la 8ª conferencia de la Convención de la ONU
sobre Diversidad Biológica tenga lugar en Curitiba, Brasil (20-31 marzo)
junto con las reuniones sobre el Protocolo de Bioseguridad, las semillas
homicidas de la industria biotecnológica estarán en el primer lugar de la
agenda. Esas son semillas que matan la biodiversidad, los agricultores y la
libertad de los pueblos.

El algodón Bt de la empresa Monsanto ha ya empujado a miles de agricultores
indios al endeudamiento, la desesperación y la muerte. Los gobiernos
australiano, neocelandés y canadiense, que actúan como instrumentos del
gobierno de Estados Unidos y de la industria biotecnológica, están tratando
de socavar la existente moratoria sobre lo que se ha dado en llamar
Terminator Technology, o sea tecnología especializada en crear plantas
genéticamente modificadas que producen semillas estériles. Y el 7 de febrero
último, en un contencioso entablado por Estados Unidos, Argentina y Canadá
contra Europa, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha dictaminado que
la libertad de los ciudadanos para elegir las plantas que cultivan y los
alimentos que comen no tiene lugar en un mundo en el que las reglas son
creadas para la libertad de las corporaciones para comerciar y lucrar.

El algodón Bt., un algodón genéticamente modificado, ha perjudicado
reiteradamente a los agricultores de la India desde que se permitió la venta
de sus semillas en el 2002. Los anuncios publicitarios de Monsanto prometían
a los agricultores cosechas de 15 quintales de algodón por acre y 226
dólares de ingresos adicionales. Sin embargo, para muchos agricultores el
algodón Bt fracasó totalmente. En la temporada 2005, los agricultores de
Vidharba, Maharashtra, perdieron toda la cosecha. Otros tuvieron cosechas
medias de 3 quintales por acre a un costo promedio de 135 dólares. Nuestras
encuestas sobre anteriores temporadas de cultivos arrojaron cifras de
cosechas de 1,2 quintales por acre en Maharashtra y Andhra Pradesh.

Un estudio realizado por el Centro por Agricultura Sustentable mostró que
los agricultores que plantaron algodón Bt usaron semillas que costaron más
de 36 dólares por acre, mientras que los agricultores orgánicos gastaron
poco más de 10 dólares por acre, o sea una diferencia del 355% a favor de
los agricultores orgánicos.

Los altos costos del cultivo y las bajas ganancias han colocado a los
campesinos indios en la trampa de la deuda, de la cual están escapando con
el suicidio. Más de 40.000 suicidios de pequeños agricultores se han
producido durante la pasada década en India. En realidad no son suicidios
sino un genocidio. Más del 90% de los agricultores que murieron en Andhra
Pradesh y Vidharbha en la temporada de 2005 habían plantado algodón Bt.

Miembros del lobby de la biotecnología como Graham Brookes y Peter Barfoot
manipulan datos. En una reciente visita a la India Brookes afirmó que los
agricultores indios han ganado 113 millones de dólares al ahorrar 45 dólares
por hectárea. En realidad, los agricultores indios han tenido cargas
adicionales de entre 51 y 172 dólares por acre.

Ello implica pérdidas de más de 226 millones de dólares. Por ello los
gobiernos de Andhra Pradesh y Gujarat han llevado a Monsanto ante los
tribunales. El suministro de semillas monopolizado por las grandes
corporaciones es una receta segura para destruir la biodiversidad y la vida
de los agricultores. El estudio de Brookes y Barfoot no se basa en datos
empíricos primarios sino en extrapolaciones de falsas presunciones. Los
miembros del lobby afirman que en Estados Unidos se han obtenidos ganancias
adicionales de 66,59 dólares por hectárea gracias al algodón resistente a
los herbicidas. Sin embargo, 90 agricultores de Texas han entablado demandas
contra Monsanto y afirman que sufrieron amplias pérdidas en sus cosechas
debido a que esa empresa no les advirtió sobre un defecto en su algodón
modificado genéticamente.

Con el intento de introducir la Terminator Technology , se incrementarán la
vulnerabilidad de nuestros agricultores y la amenaza contra la
biodiversidad. Cuando el Grupo de Trabajo sobre el artículo 8 (j) de la
Convención sobre Diversidad Biológica se reunió en Granada en enero pasado
el gobierno de Estados Unidos afirmó falsamente que Terminator
«incrementaría la productividad». Los pueblos indígenas ven a Terminator
como una amenaza a su libertad y soberanía. Como afirmó Mariana Marcos
Tarine, de Brasil, en nombre del Foro Indígena Internacional sobre
Biodiversidad «Terminator representa una amenaza para nuestro bienestar y
soberanía alimentaria y constituye una violación de nuestro derecho humano a
la autodeterminación.»

El dictamen de la OMC sobre la disputa con respecto a los OMG amenaza la
libertad de todos los pueblos en materia de alimentos y de semillas. Cuando
la disputa fue iniciada por el presidente Bush en 2003, iniciamos una
campaña a escala mundial. En la reunión ministerial de la OMC José Bove y yo
presentamos una declaración firmada por 60 millones de personas que afirma
que la libertad de prescindir de los OMG es inherente a nuestra libertad
para elegir las plantas que cultivamos y los alimentos que comemos. No
permitiremos que las semillas homicidas sigan matando a nuestros
agricultores y a nuestras libertades. Continuaremos salvando nuestras
semillas como un deber hacia la creación y nuestras comunidades.
Continuaremos extendiendo las zonas libres de OMG como zonas de
biodiversidad y de la libertad alimentaria. Esparciremos semillas de vida y
detendremos el esparcimiento de semillas de muerte. (FIN/COPYRIGHT IPS).

(*) Vandana Shiva, escritora y promotora de campañas a favor de las mujeres
y del ambiente.