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A LA CONVENCION DE PERIODISTAS DEL PUEBLO

Jul 24 2006

Mumía Abu-Jamal

[A pedido de *The Black Voice*, de la
Universidad de Siracusa, Nueva York]

Hermanos, Hermanas, Futuros periodistas;

Antes de discutir los «medios» de la nación, especialmente los de la Nortemérica urbana, debemos definir nuestros términos, para así estar seguros que entendemos bién lo que aquí se esté diciendo.

Cuando uso el término, «medios», yo hablo no sólo de la radio urbana, si no también de otros medios de comunicación: TV, periódicos, revistas, CDs y todo éso.

Cuando vemos como esos medios presentan a la Norteamérica negra, es imposible encontrar nada positivo, excepto que probablemente los negros norteamericanos parecen ser un grupo increíblemente feliz.

Siempre estamos bailando, moviéndonos con elegancia, mostrando las nalgas, y glorificando toda putería. También nos muestran como gente muy rica, a juzgar por toda esa brillante joyería que lucimos.

Recuerden — No estoy hablando de la verdad, si no de las imágenes que los medios de comunicación norteamericanos projectan de nosotros.

Y es bueno saber que hay millones de personas, quizás billones, que consumen lo que los medios presentan; y como ellos saben muy poco de ésto, terminan creyendo que esas imágenes son la verdad.

Ese es el poder de los medios de comunicación.

Es imposible ver como los medios trabajan en los Estados Unidos y no convencernos que son instrumentos para perpetuar la supremacía de los blancos y un arma en la larga lucha contra el modo de vivir de los negros.

Cuando comprendemos éso, tenemos que preguntarnos, «Cómo pudo nuestro pueblo sobrevivir tales ataques psicológicos a través de nuestra larga historia en este país?» La respuesta corta es que muchos no pudieron sobrevivir. Pero la otra cara de la moneda nos nuestra que muchos negros consumían sus propios medios de comunicación, en la forma de periódicos negros, radios negras, revistas negras y libros negros. En lo que a entretenimiento se refiere, aparecíamos tán raramente en la TV, que por varias décadas compañías negras de cine producían «películas para negros,» que se veían en todo Estados Unidos, y en las que nos mostraban como gente competente, saludable; como seres humanos con sentimientos. El cineasta negro, Oscar Micheaux hizo un importante trabajo y sus imágenes definitivamente salvaron a muchas almas negras apiñadas en la oscuridad de algún balcón en un teatro de cine segregado en el sur de los Estados Unidos.

Eso fué ayer; ésto es hoy.

En los años desde las aparentes victorias del Movimiento de los Derechos Civiles en los Estados Unidos, hemos visto la pérdida de toda clase de instituciones negras, no sólo de los medios, bajo la égida de la integración.

Las películas negras, aún cuando son hechas con mejores efectos técnicos y son más costosas que las de Micheaux, en su mayoría son comedias o pobremente escritas películas de gángsters.

Las estaciones de radio negras han sido compradas por grandes corporaciones, y muchos periódicos negros han dejado de publicarse.

Viéndolos en porcentages demográficos, más negros consumen películas en los cines y ven la televisión que otro grupo étnico en los Estados Unidos.

La televisión azota todos los días con un diluvio de lodo tóxico, de estereotipos y tonterías; mostrando una raza en el más bajo común denominador.

Hay un porcentaje muy pequeño de periodistas negros trabajando hoy en los periódicos que hace 10 años.

El canadiense Marshall McLuhan, investigador de las comunicaciones, acuño en los ’60s la frase, «los medios son el mensaje». Su trabajo hizo pensar a la gente en el poder de los medios de comunicación para moldear las ideas y las formas de ver el mundo. Si ‘los medios son el mensaje’ y corporaciones blancas han comprado (o arrollado) la mayoría de los medios de información negros, cuál es el mensaje que difunden al mundo entero?

Así que, preguntan Ustedes, si ése es el problema, cuál es la solución?

Como dice el dicho, «Como ya sabes donde está el hueco, ojalá no vayas a caer.»

Ni siquiera piensen que su mera presencia (como periodistas negros) va a cambiar una institución predominantemente blanca.

Dada la fluidez de los negocios relacionados con la internet, si les es posible, hagan sus propios negocios independientes; y si los tienen que vender, véndanlos a álguien que comparta su visión, sus ideas.

Cuando entren en los negocios, sea radio o periódicos, no se vendan. Recuerden: el dueño del negocio determina el producto.

Sólo unos medios de comunicación propiedad de grandes corporaciones pudieron haber embaucado a millones de norteamericanos a creer que Osama bin Laden y Saddam de Irak eran íntimos amigos.

Los medios que vendieron las mentiras que condujeron a la guerra, al caos y a la muerte dificilmente van a ser cambiados con la adición de unos cuantos negros a las planas de su personal.

Piénsenlo así: décadas atrás, los medios siempre eran influídos por los intereses de las corporaciones y del gobierno. Ahora, los medios son propiedad de esas grandes corporaciones y es a esos intereses a los que hoy sirven los medios.

Ustedes pueden, o servir a esos intereses consiguiendo un trabajo en una estación de radio sin alma o en algún periódico que no sirve para nada, o Ustedes pueden empezar sus propios periódicos o radios.

En pocas palabras, «conviértanse» Ustedes en los medios!

Den a su gente una alternativa inteligente, viable en lugar de la basura que hoy dan de comer en la boca a las masas.

Díganles la verdad. Inflamen el infierno. En la mejor tradición de sus antepasados, «Digan la verdad a los poderes!»

Hagan la diferencia, siendo diferentes.

Les deseo muchos éxitos!

Ona Move!