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Ángeles en el infierno

Ago 24 2006

Por Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, 24 ago (IPS) – «Anjos do sol» (Ángeles del sol) es un filme sobre la prostitución infantil en Brasil, que no necesita muchos recursos cinematográficos para ganar dramatismo. Por eso el director Rudi Lagemann eligió la simplicidad, la narrativa lineal, directa.

La película cuenta la historia de María, de 12 años e integrante de una familia muy pobre que vive en un rincón remoto del nordeste brasileño. Vendida por su padre a un «cazador» de niñas que abastece una red de prostitución, ella repite el destino de su hermana mayor, cuyo paradero la madre desconoce.

María y otras niñas son transportadas en un camión que las oculta en medio de cajones de supuestas mercancías, para ser vendidas a una mujer que promueve subastas de vírgenes entre hombres poderosos y ricos de un local indefinido.

Uno de esos «coroneles» la viola y luego la dona a un burdel de Socorro, un «garimpo» (comunidad de mineros artesanales e informales) en el interior de la Amazonia.

Junto a su compañera Inés son obligadas a prestar servicios sexuales a una larga cola de «garimpeiros», cada uno pagando tres gramos de oro al dueño del prostíbulo por la «carne fresca». Las dos intentan una fuga frustrada por los bosques y como penalización es asesinada Inés, por ser la más atrevida, con el método de ser arrastrada por tierra con las manos atadas a un jeep.

María logra escapar en un segundo intento, al alcanzar una carretera y obtener transporte por camiones hasta Río de Janeiro, donde busca ayuda con una mujer indicada por una de sus colegas del burdel.

Pero esta mujer es otra explotadora de mujeres y niñas, que las ofrece a turistas extranjeros. Entonces vuelve a huir, pero se rinde al hecho de que depende de su cuerpo de niña para sobrevivir.

«Ángeles del sol» ganó seis premios la semana pasada en el tradicional Festival de Gramado, ciudad del extremo sur brasileño. Además de mejor filme, fueron galardonados el guión del propio director, varios actores y el montaje.

El objetivo del filme es claramente denunciar la explotación sexual de niñas en Brasil, un problema investigado incluso por comisiones parlamentarias y organismos que cuidan de los derechos de la niñez, incluyendo 937 municipios brasileños de los 5.560 en los que actúa la red de prostitución infantil.

Lagemann, experimentado en trabajos documentales y de publicidad, se estrena como director de largometraje de ficción con esta obra. Para escribir su guión investigó el tema y entrevistó a numerosas prostitutas y organizaciones que las apoyan y combaten el tráfico de mujeres y niñas.

La alternativa de un documental fue descartada porque, según él, en ese caso no podría exhibir el rostro de las niñas.

Ocultar el rostro de niños y niñas reales, una norma legal para los noticieros y obras audiovisuales, aleja el problema del espectador, según el director. Por eso eligió la ficción, pero cercana al documental, porque se basa en una realidad ya divulgada por la prensa.

La producción fue elogiada por la Organización Internacional del Trabajo y autoridades encargadas de los derechos infantiles, debido al tratamiento serio, «no sensacionalista», de un grave problema que afecta a muchos países.

El gran trabajo de Lagemann fue preparar a las dos actrices preadolescentes protagonistas, Fernanda Carvalho en la piel de Maria y Bianca Comparato como Inés. Ellas son «el alma del filme», reconocieron críticos, pero en su lugar el Festival de Gramado premió a actores adultos que tuvieron menos participación en la obra.

El guión, haciendo viajar Maria desde su cuna en el nordeste al corazón minero de la Amazonia y al turismo sexual de Río de Janeiro, buscó resumir en 92 minutos y algunos personajes el drama de la prostitución infantil en Brasil.

La senadora Patricia Saboya Gomes, quien presidió una comisión parlamentaria de investigación sobre explotación sexual de niñas y adolescentes, hizo del tema una de sus prioridades y ha divulgado que en áreas muy pobres de Brasil hay niñas que venden su cuerpo por 50 centavos de real (23 centavos de dólar).

Faltan respuestas concretas del gobierno al problema, según la senadora.

«Ángeles del sol» revela a su modo el desamparo de esas niñas pobres, víctimas del tráfico de personas. En ningún momento aparece en el filme una sola autoridad para socorrerla o asistirla, a excepción de un agente de salud preocupado con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida entre las prostitutas.

Las personas que se presentan supuestamente para ayudar a María son solamente las que quieren explotar su cuerpo. (FIN/2006)