General

EL FUTURO DE EUROPA DEPENDE EN PARTE DE LOS INMIGRANTES: SUTHERLAND

Ago 23 2006

Por Thalif Deen

SERVICIO DE COLUMNISTAS DE IPS, AGOSTO 2006

NACIONES UNIDAS, Ago (IPS) – Peter Sutherland, Representante Especial
del Secretario General de las Naciones Unidas para las Migraciones
Internacionales sostiene en esta entrevista que existe un vínculo
estrecho entre pobreza y emigración: «El deseo de trabajar en un país
rico es el motor que pone en movimiento la emigración internacional»,
afirma Sutherland y agrega que más del 70% del total de los emigrados
se instalan en países de ingresos altos o medianos.

Sutherland, de nacionalidad irlandesa, es también presidente de BP, de
Goldman Sachs International y ha sido el primer Director General de la
Organización Mundial del Comercio.

–El Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annan ha propuesto la
creación de un foro permanente para discutir las políticas vinculadas
con las migraciones y el desarrollo. ¿Cree que este es el mejor modo
para encarar estos problemas y no teme que resulte en un incremento de
la ya dilatada burocracia de la ONU?

El Foro apunta a ofrecer a los gobiernos la oportunidad de reunirse
para discutir las relaciones entre migraciones y desarrollo en modo
sistemático y global, a estimularlos a adoptar un enfoque de conjunto
sobre estos temas y a mirarlos no solo a través de los distintos
ministerios que se ocupan de ellos. Se trataría de un foro universal
porque estaría abierto a todos los interesados, de carácter informal y directamente manejado por los gobiernos, y por lo tanto no terminará bajo el control de ninguna burocracia de la ONU. Hemos concebido una estructura de apoyo muy ligera, formada por pocas personas y que se integre con las
funciones que desempeñan los gobiernos y las demás instituciones. No
funcionará como una caja de compensación y será una buena ocasión para
que los gobiernos escuchen ideas innovadoras sobre las diversas
políticas posibles, analizadas por los organismos más específicos y
calificados, dentro y fuera del sistema de las Naciones Unidas.

–¿Existe una relación directa o indirecta entre pobreza y emigración
por una parte, y entre emigración y terrorismo por la otra?

No hay duda de que hay una relación entre pobreza y emigración. El
deseo de trabajar en un país rico es el motor que pone en movimiento
la emigración internacional. Más del 70% del total de los emigrados se
han instalado en países de ingresos altos o medianos. Y cuanto más
grandes son las diferencias de réditos entre los distintos países, más
fuerte es esta atracción. En términos de poder adquisitivo, la renta
nacional bruta de los países de altos ingresos es 14 veces mayor que
la de los países de bajos ingresos y 5 veces mayor que la de los
países de ingresos medios. Los emigrantes llegan a ganar en una hora
lo mismo que en sus países ganarían en un día o más. Pero la
emigración internacional no es sólo una cuestión de dinero. También
cuenta el deseo de vivir una vida mejor, en condiciones de seguridad y
de educar a los hijos.

El terrorismo es un asunto diferente de la emigración, por lo menos en
relación a los enfoques de política pública. Es verdad que los
demagogos pueden invocar los peligros para la seguridad como una
excusa para intervenir con mano dura sobre la inmigración, pero no se
trata de una respuesta realista a la amenaza del terrorismo .

–La creciente oleada migratoria -legal o ilegal- en las naciones
europeas es materia de controversia. ¿Cree que se llegarán a imponer
rígidos controles en nombre de la estabilidad política y la seguridad?

Es indudable que Europa está afrontando una nueva oleada inmigratoria,
proveniente sobre todo de Africa, por diversas razones: la disparidad
de riqueza entre Europa y los países que la circundan, el contraste
entre la fuerza laboral europa que envejece o se jubila rápidamente y
las legiones de jóvenes desocupados en Africa. Hay una demanda de
inmigrantes que hagan las tareas que los europeos no pueden o no
quieren hacer. Pero hasta el momento, muchos países europeos no han
reconocido completamente que su crecimiento futuro dependerá en
parte del trabajo de los inmigrantes. Por otra parte, la Unión Europea
debe aún empeñarse mucho para ofrecer a los inmigrantes el pleno
acceso a las oportunidades sociales, económicas y políticas a las que
tienen derecho los demás ciudadanos. Y al mismo tiempo la UE debe
contribuir en manera más significativa y continuada al desarrollo de
Africa, de modo que pocas personas sientan la necesidad de emigrar.
Para complicar las cosas, está la tragedia humana de numerosos
emigrantes que tratan de entrar clandestinamente en Europa. Muchos
pierden la vida mientras intentar atravesar el mar o el desierto. Todo
esto se ha combinado para crear la sensación de que la corriente
inmigratoria está fuera de control. En este sentido, es esencial que
todas las naciones -no sólo las europeas o del mundo desarrollado-
ejerzan un mayor control de las fronteras para que el movimiento de
personas se desenvuelva en manera segura, ordenada y legal. .

–¿Tiene fundamento la acusación de países en desarrollo a las naciones
ricas, que esconderían un sentimiento racista
detrás de los controles selectivos que aplican a la inmigración?

La Convención de Ginebra obliga a los firmatarios a ofrecer un refugio
permanente a todo aquél que sienta un legítimo temor de persecusión en
su propio país. Aparte del respecto del derecho de asilo en estos
casos, los gobiernos no tienen, en general, la obligación de acoger dentro de sus fronteras a los inmigrantes
económicos. Los gobiernos nacionales aún ejercen la soberanía al
decidir a cuales inmigrantes económicos aceptan en sus países. No me
parece irrazonable que estas decisiones se adopten en función de las necesidades económicas de cada país.
Agrego que si los países fuesen más honestos en este aspecto, y se
crearan instrumentos para hacer encontrar a quien busca un empleo con
quien lo ofrece, el consenso público hacia la inmigracióm podría
aumentar sensiblemente. Gran parte de la reacción popular contra la
inmigración se debe a las caracterísicas de ilegalidad y de falta de
reglas de las actuales corrientes migratorias, hasta el punto de que
en muchos casos son los contrabandistas y los traficantes los que
definen de hecho las políticas migratorias. Esto debe cambiar. En
definitiva, los criterios para seleccionar a los inmigrantes deben adoptarse en razón de las competencias específicas de los individuos
y no ciertamente en consideraciones sobre raza, etnía, religión o
sexo. (FIN/COPYRIGHT IPS)