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JOHN KERRY & LA POLITICA DE TILICOS

Nov 24 2006

Mumía Abu-Jamal

La política es sobre el poder, como obtenerlo, y como usarlo.

La reciente «controversia» creada por los medios de comunicación sobre la fallada broma del Senador Demócrata John Kerry, la reacción de La Casa Blanca y del Partido Republicano; y la subsecuente disculpa de Kerry, fué una lección en el uso del poder; y en su falta.

Los republicanos vieron inmediatamente la forma de usar esa fallida broma y convertirla en un ataque a la clase militar; y Kerry, jamás un maestro en el micrófono (excepto cuando fué joven y habló en el Congreso sobre la Guerra de Vietnam), luchó consigo mismo por un rato antes de someterse a los acosos de la prensa.

«Pido disculpas si he ofendido a alguien,» dijo contrito; un mea culpa tan falso como los que los políticos hacen a cada rato cuando se cansan de tener las luces de las camaras de televisión y a los periodistas en las puertas de sus casas.

Lo increíble de todo es que, aún cuando conscientemente no lo quiso hacer, el Senador Demócrata de Massachusetts en verdad casi la acertó bién.

Vemos el modo descarado como los militares tratan de atraer a negros e hispanos pobres en las escuelas secundarias. Les ofrecen algo que está generalmente mucho más allá del alcance de sus familias: dinero para la universidad. En efecto, la baja de las calificaciones escolares para los nuevos enlistados parece afirmar lo que, sin querer, dijo el Senador Kerry.

Es verdad, «si tú no estudias bién,» si no consigues ganar una beca para la universidad en este tiempo de desindustrialización, la carrera militar puede ser quizás una de las reales opciones de vida para gente con pocos recursos económicos.

Las Academias del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, donde se preparan a los oficiales, son quizás las únicas instituciones en el país que ofrecen el título de bachiller sin cobrar ni por la matrícula ni por la instrucción.

Pero, no importa que sin quererlo Kerry estaba en lo correcto. Los medios explotaron sus palabras sin control, y cuanto más él trató de explicarse, más parecía como un robalo en el anzuelo, cansado de tratar de desprenderse de la línea que giraba hacia el carrete.

Los Demócratas están tan nerviosos de que los llamen cobardes, débiles, tilicos, que un hombre condecorado con muchas medallas por su heroísmo es fácilmente ridiculizado por políticos que durante la guerra calentaron asientos en oficinas, o usaron los contactos de sus familias para quedarse a salvo en las universidades.

El partido que ha traficado con la vida de miles de hombres y mujeres («y de por lo menos medio millón de irakíes!») para beneficiar los ingresos a corporaciones, acusa al Demócrata de Massachussetts de ensuciar el honor de nuestras «heroicas tropas.» Increíble.

La triste verdad es que el Partido Demócrata, compuesto de piezas más disparatadas que el monstruo de Frankenstein, no es un partido que está contra la guerra.

Es un partido de corporaciones, que se está ofreciendo en renta a quien contribuya más a sus campañas electorales.

Hace dos años, Kerry estuvo a punto de destrozar el régimen de Bush; pero entonces vinieron los debates, en los que él se las arregló para quedar muy mal parado frente a un pobre hombre que no podía ni poner juntas dos frases que se pudieran entender. En uno de los debates, Kerry pidió que se manden a Irak más de 40, 000 soldados más, dando así una puñalada en el corazón al movimiento contra la guerra.

Ahora, a pesar de la maquinaria de propaganda más grande de la historia, la mayoría de los norteamericanos ve la Guerra contra Irak como el desastre que es. La retirada ya no es una pregunta seria. Hoy, la pregunta es, «Cuándo?»

A veces, especialmente cuando se está en lo corrrecto, es muy normal pelear.

Kerry, que tiene un muy alto lustre militar, parecería haber olvidado esa lección tan simple.

Entre tanto, Irak parece que se escapa de las garras imperiales, y lo único que los políticos norteamericanos pueden hacer ahora es discutir si Irak está o no está en guerra civil.

Por lo que a la broma que no le salió bién a Kerry sobre lo estúpido que es el presidente Bush se refiere, por un momento, los maestros de la diatriba del partido Republicano pudieron voltear las mesas y convirtieron la broma en palabras de desprecio a la clase militar. Para muchos, la misma torpeza de Bush lo hace más atractivo, porque aparece como cualquier otro hombre común, lo hace más humano.

Indudablemente habrán algunos cambios políticos como resultado de estas elecciones, pero no serán los cambios que quiere el pueblo.

Copyright 2006 Mumía Abu-Jamal