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De dónde saldrá la ayuda comercial

Jul 23 2007

De dónde saldrá la ayuda comercial
Por David Cronin

BRUSELAS, jul (IPS) – Los gobiernos de África temen que los fondos de la Unión Europea (UE) para ayudar a sus países a aumentar su participación en el comercio mundial sean a expensas de otro tipo de asistencia al desarrollo.

La Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, prometió que sería sustancial la asistencia para las naciones del grupo de África, el Caribe y el Pacífico (ACP), que firmarán a fines de este año Acuerdos de Asociación Económica (EPA, por sus siglas en inglés) con el bloque europeo.

Esa asistencia apuntará a la limitada capacidad de comercio de los ACP –países que fueron colonias europeas–, considerada elemento clave para que las naciones más pobres concentren menos de uno por ciento de las exportaciones del mundo.

La ayuda también contribuiría a que los productores de esos países cumplan con los rigurosos estándares de seguridad alimentaria y veterinaria de la UE.

Los gobiernos de la UE y la Comisión Europea se comprometieron en mayo a otorgar 2.000 millones de euros (unos 2.750 millones de dólares) al año en el marco de la ayuda para el comercio a partir de 2010.

Los funcionarios de la UE sostienen que las naciones ACP recibirán el grueso del dinero, pero algunos diplomáticos africanos no están nada convencidos de ello.

Los africanos sostienen que las instituciones financieras más poderosas de la UE no han explicado aún en detalle de dónde saldrán los fondos. Tampoco disiparon sus dudas acerca de que dicha asistencia no se sumará a la destinada a inversiones tan necesarias en materia de salud y educación.

«El problema de la ayuda para el comercio es que no está bien definida», dijo a IPS un diplomático africano que pidió reserva de su identidad. «No sabemos de qué dinero hablan. Podría ser en definitiva una reutilización de los recursos existentes del Fondo Europeo de Desarrollo», arguyó.

El diplomático indicó que la Comisión Europea promete esa asistencia para que las naciones de ACP firmen los EPA, pese a la preocupación de que el grado de apertura de los mercados prevista por esos acuerdos ponga en riesgo a las empresas locales ante la competencia extranjera.

«Uno tiene terminar por asumir que la Comisión utiliza la noción de ayuda para el comercio como un calmante», añadió.

Por su parte, Katrin Jansen, asistente de programa de la organización no gubernamental Women in Development Europe (WIDE, por sus siglas en inglés), con sede en Bruselas, indicó que varios funcionarios de la UE admitieron que pretenden elevar la ayuda comercial sin aumentar el monto total de la asistencia al desarrollo otorgada por el bloque.

«Ese decir que la ayuda para el comercio se otorgará a expensas de otras formas de asistencia al desarrollo», dijo a IPS.

«El asunto nos preocupa mucho y pedimos que la nueva asistencia no se saque de sectores como educación y salud, de vital importancia para impulsar la participación de las mujeres pobres y sus formas de sustento», remarcó.

Otro asunto que preocupa es que la cantidad que se ofrece resulte insuficiente una vez que se distribuya entre los 79 estados de ACP.

Un informe publicado en 2006 por la Secretaría de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth), con sede en Londres, estimó que sólo África austral necesitará más de 1.000 millones de euros (alrededor de 1.400 millones de dólares) para poder ajustarse a los EPA.

Una nueva investigación de la holandesa Organización Intereclesiástica para la Cooperación al Desarrollo (ICCO) concluyó que los costos del ajuste no podrán cubrirse a menos que se desvíen fondos de programas ya concertados entre la UE y África.

El documento también explica por qué la Comisión Europea no quiso hacer una oferta más generosa.

Eso hubiera implicado reconocer que los desafíos de los EPA son mayores para las naciones pobres de lo que hasta ahora se admite y, por eso mismo, se reducen las posibilidades de que concluyan los acuerdos antes del 31 de diciembre, fecha límite prevista por la Comisión, señala el informe.

Activistas contra la pobreza protestan porque una propuesta de ayuda para el comercio, presentada por la Comisión en abril, no contiene ninguna medida que garantice que los pequeños productores reciban precios justos por sus bienes.

Esto se hizo a pesar de que el Acuerdo de Cotonou, firmado en 2000 en la capital de Benín para regir las relaciones entre la UE y 79 países del grupo ACP, comprometió a los europeos a mejorar los míseros precios pagados a los productores de esas naciones.

Hilary Jeune, de la organización Fair Trade Advocay Office (Oficina de Defensa del Comercio Justo), con sede en Bruselas, calificó de «preocupante» una cláusula del acuerdo según la cual las naciones pobres tendrían que crear ciertas estrategias nacionales para integrarse al sistema internacional de comercio.

«Está probado que para salir de la pobreza hay que desarrollar estrategias de desarrollo locales que cubran las necesidades internas», dijo a IPS. «No tiene sentido que la Comisión mencione estrategias que colocarían a esas naciones en un sistema de comercio internacional dominado por los países del Norte desarrollado».

El gobierno de Egipto redactó un documento sobre ayuda para el comercio, que se está discutiendo en la Organización Mundial del Comercio, según el cual uno de los principios cruciales de una asistencia efectiva en este terreno son los mecanismos de evaluación y control, para asegurarse de que el gasto ha tenido resultados.

Un diplomático egipcio dijo que la idea de que la ayuda al comercio es adicional a otras formas de asistencia al desarrollo es un «asunto importante y fundamental».

Un funcionario de la UE que maneja asuntos de desarrollo negó que la Comisión tratara de «reciclar» fondos ya otorgados para otros fines.

La última versión del Fondo Europeo de Desarrollo estará lista en enero de 2008, mientras los recursos de la ayuda para el comercio empezarán a circular antes, explicó.

«Por definición, no puede ser dinero reciclado», señaló, añadiendo que la Comisión y los beneficiarios discuten la forma en que se va utilizar.

«El proceso no se basa en que alguien de Bruselas se baje de un avión con una idea preconcebida y le diga a un país en particular que debe hacer tal cosa. Se trata, más bien, de un diálogo entre los involucrados». (FIN/2007)