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CAMBIO CLIMÁTICO: Hagan sus apuestas

Dic 11 2007

Por Eric Lemus

NUSA DUA, Indonesia, 11 dic (IPS) – Representantes de organizaciones no gubernamentales reclamaron más responsabilidad a los países industriales y mayor firmeza a las naciones pobres para que no acabe en fracaso la conferencia sobre cambio climático que se lleva a cabo en Indonesia.

La frustración ha ganado a las organizaciones ambientalistas cuando falta un día para el encuentro de alto nivel de la XIII Sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra desde el 3 hasta el 14 de este mes en la isla indonesia de Bali.

Los delegados ministeriales deberán ponerse de acuerdo en una agenda y un cronograma de medidas para combatir la contaminación de gases de efecto invernadero causantes de graves alteraciones en el clima.

Pero las posiciones esgrimidas por las delegaciones de Canadá y Japón durante la primera semana son desalentadoras para quienes esperan compromisos de las naciones ricas bajo el principio de responsabilidades compartidas pero diferenciadas.

Los delegados «siguen trabajando como si esto fuera otra reunión cualquiera, y el tema acá podría ser cambio climático, el precio de las bananas en el mercado internacional o lo que sea», dijo a IPS el activista Marcelo Furtado, de la organización ecologista Greenpeace.

Los gobernantes deben actuar con responsabilidad «si quieren que este encuentro sea un éxito», sostuvo un comunicado emitido por Greenpeace.

Debería existir más iniciativa entre los países en desarrollo porque «las naciones industriales no están ni colocando dinero en la mesa, ni comprometiéndose con metas de reducción de dióxido de carbono», el principal gas invernadero, dijo Furtado.

Lo que está en debate es qué pasara a partir de 2012, cuando expire el primer tramo de obligaciones establecidas por el Protocolo de Kyoto para los países industriales partes –todos menos Estados Unidos–, que deben llegar a ese año emitiendo volúmenes de gases invernadero 5,2 por ciento menores a los de 1990.

Este año, los gobiernos aceptaron de modo informal que el rango de reducciones deberá oscilar hacia 2020 entre 25 por ciento y 40 por ciento respecto de las emisiones de 1990.

«Pero esa no es una meta, sino algo que los gobiernos acordaron sirviera de guía para negociar» las metas de reducción de cada país, dijo este martes el secretario de la Convención, Yvo de Boer.

La negativa tradicional del gobierno de Estados Unidos a las reducciones obligatorias se ve reforzada ahora por canadienses y japoneses, que descartan un compromiso, a menos que todos los países emisores de grandes cantidades de dióxido de carbono adopten las mismas cuotas de reducción.

Semejante propuesta afecta directamente a las economías emergentes de India y China, que no están obligadas por el Protocolo de Kyoto, firmado en 1997.

Los científicos reclaman a los gobiernos un compromiso que permita contener el aumento de las emisiones de gases invernadero en 10 ó 15 años. Se debería alcanzar una reducción de al menos 50 por ciento para 2050, para evitar que la temperatura del planeta se eleve más de dos grados, lo que permitiría prevenir las consecuencias más graves del recalentamiento planetario.

«Este acuerdo no puede quedar en nada más que un simple juego de intereses», dijo a IPS la analista en cambio climático Karen Suassana, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en alusión a la negativa de Canadá. «Están boicoteando todas las agendas de interés de los países subdesarrollados», agregó.

Amigos de la Tierra Internacional lamentó en un boletín que los países industriales no quieran adoptar un acuerdo para la reducción de al menos 40 por ciento de las emisiones contaminantes. «Diez años después de Kyoto, la ciencia es incluso más alarmante», afirmó Tony Juniper, uno de los directivos de esa federación de organizaciones ambientalistas de más de 70 países.

Más allá de Canadá y Japón, algunas presencias marcaron el aislamiento de Washington, incluso dentro de Estados Unidos. Por ejemplo, la del senador estadounidense del opositor Partido Demócrata, John Kerry, para respaldar un acuerdo obligatorio.

«Es importante que Estados Unidos, por así decirlo, salga en la foto», dijo Kerry en una conferencia de prensa.

En uno de los encuentros paralelos, una delegación del estado estadounidense de California presentó las políticas del gobernador Arnold Schwarzenegger para combatir el calentamiento global.

En 2006, Schwarzenegger consiguió la aprobación de una ley que prevé una reducción 80 por ciento de los gases invernadero de la rica California respecto de las emisiones de 1990, con plazo en 2050. Dicho plan combina metas obligatorias, controles, mecanismos de flexibilidad y nuevos incentivos.

Algunos ven con más optimismo la discusión internacional.

«Desde que fue publicado el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la comunidad internacional y las personas en general empezaron a entender que el clima es una amenaza por causas específicas», dijo a IPS el activista Paulo Prado, director de política ambiental de la filial brasileña de Conservación Internacional.

«Existe más conciencia de que si consumo más petróleo, provocaré más calor», agregó.

Pero, para otros, el asunto de fondo está lejos de Bali y de sus debates.

«Estoy consciente de que lo que vaya a pasar en esta conferencia no va a servir de nada porque nuestra forma de vida está en contra de la naturaleza», dijo Eugenio del Valle, delegado de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos de México.

«Si analizas nuestras culturas madres, verás que eran sociedades que vivían para servirle a la tierra. Nosotros no le damos nada. Sólo le quitamos y le quitamos. ¿De quién es la culpa?», se interrogó el sindicalista.

En los corredores de la sede de discusiones, la prensa esperaba confirmar la llegada el flamante premio Nobel de la Paz, el político estadounidense Al Gore, como si su presencia pudiera modificar el ánimo de los negociadores más renuentes.

Mientras los ánimos se caldean dentro del centro de convenciones, con unos de 10.000 participantes de más de 180 países, afuera el tráfico se vuelve más y más insoportable con la llegada de las nutridas delegaciones ministeriales.

Se ha roto la pacífica rutina a las que están habituados los turistas de esta isla. No hay hotel ni centro comercial que escape al control policial, ni calles libres de automóviles que llevan delegados de un sitio a otro.

Pero nadie pierde la calma ni parece preocuparse por la contaminación del transporte. De hecho, los taxistas están muy satisfechos con la conferencia, fracase o no.

Con una enorme sonrisa, Ketut Kerta, de 32 años, dice que si bien la temperatura en Bali ha subido en los últimos cinco años, lo importante es que «gracias a la cumbre del clima, también aumento los ingresos». (FIN/2007)