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Otra mirada a la crisis estadounidense del 2008 en adelante

Ene 18 2008

Oscar Ugarteche

ALAI AMLATINA, 18/01/2008, México DF.- Tomás Palley ha escrito
recientemente un artículo titulado “no apuesten contra el dólar”.
http://www.thomaspalley.com/?p=92#more-92 . Fundador del Proyecto de una
Economía para una Sociedad Democrática y Abierta, Palley, hombre de
centro y crítico de la ortodoxia, inicia su artículo con una defensa del
papel del dólar como moneda de reserva internacional y dice que eso no
está por cambiar. Ayer, 17 de enero del año 2008 la bolsa de Nueva York
cayó 306 puntos registrando 12,159 puntos el Dow Jones Industrial
Average. El camino de descenso de la economía estadounidense ha quedado
confirmado con este dato y prosigo a responder al colega Palley desde
una visión latinoamericana.

Tal vez Palley no haya seguido las discusiones en torno a la Unidad
Monetaria Asiática, la reconversión de las reservas de los países árabes
en euros y su comercio de petróleo en una canasta de monedas, la
propuesta rusa de unirse a China para una moneda de reservas en común.
Quizás tampoco se haya fijado que se está expandiendo y fortaleciendo la
zona rand en África y que el comercio dentro del MERCOSUR comienza a
hacerse en las monedas de los países. A Sudamérica le falta la unidad
monetaria sudamericana para completar el cuadro de la regionalización
financiera y esa debería de estar diseñada en el curso del 2008. De
forma que si está habiendo un cambio en las monedas en las que se
guardan las reservas internacionales.

La razón es que el valor del dólar ha caído como fruto del inmenso
déficit estadounidense y la pérdida de confianza en la solidez de la
economía. El mejor indicador es el precio del oro que en enero del año
2003 era de menos de 350 dólares la onza y en enero del 2008 está en más
de 900 dólares la onza. La triplicación del precio del oro es la otra
cara de la medalla de la pérdida de confianza en el dólar
estadounidense. Las proyecciones son que podría llegar a 1,600 dólares
la onza en los próximos años. Nadie cree, por lo tanto, que la debilidad
del dólar sea recuperable en un futuro cercano o menos cercano. Menos
tras la masiva crisis de la bolsa neoyorkina.

El dólar estadounidense es la sangre del sistema internacional que está
atravesando grandes cambios regionales para seguirle el paso a Europa
con el euro. Los más importantes son los asiáticos que detentan el 67%
de las reservas internacionales del mundo y que cada vez son más
renuentes a financiar una guerra que no les parece correcta. En general,
las reservas internacionales los bancos centrales las guardan en dólares
en bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Es decir, son los créditos de
su deuda externa. Los acreedores a todas luces no estamos impresionados
ni por la invasión a Irak ni por la performance sangrienta en el Medio
Oriente. Recordemos que ahora los acreedores de Estados Unidos somos
todo el resto del mundo. Tampoco olvidemos que los exportadores de
petróleo son esencialmente países islámicos y que para ellos financiar
una guerra va en contra de sus creencias. Mucho más si esa guerra es
contra otros musulmanes.

Hay una salida para el dólar y eso en efecto va a tener un impacto
inflacionario sobre la economía estadounidense que acompañará el
estancamiento económico que se está iniciando asemejándose al escenario
de 1973-74. Al fin y al cabo si para el resto del mundo el alza del
precio del petróleo es de 40% o 100% en monedas ajenas al dólar, para
Estados Unidos y los anclados a dicha moneda, es de 178%.

En segundo lugar, Pullay dice correctamente que una declinación en la
demanda por activos en dólares podría llevar a una caída de precios de
activos en dólares y un alza en la tasa de interés. Esto lo estamos
viendo en el mercado hipotecario que viene de bajada hace dos años y con
la bolsa de valores que, tras llegar a un records de 14,000 hace un año,
está ahora frisando los 12,000 rumbo a la baja. La tasa de interés no la
dejan subir porque la Reserva Federal (FED, sigla en inglés) está
intentando tener un política contra cíclica, como Japón en la década del
90, tras el derrumbe de su mercado inmobiliario y de bolsa, aunque no
logró reactivar su economía, como se recordará. El libre mercado no
manda sobre la tasa de interés en Estados Unidos sino que es el FED
quien manda sobre la misma.

Palley afirma de manera bastante sesgada que los analistas ven en la
“depreciación del dólar contra el euro” el final del patrón dólar,
Quizás sería bueno recordar que es el secretario del Tesoro, Henry M.
Paulson, Jr., quien está insistiendo que los asiáticos permitan al dólar
devaluarse frente a las monedas asiáticos y más específicamente de
China. También hay que recordar que todos los demás que no estamos
basados en el euro hemos visto la devaluación del dólar, convirtiéndose
así en un activo barato y que abarata las importaciones de dicho país.
Para Palley esto es saludable. Para el resto del mundo, es decir, para
todos nosotros los no estadounidenses y que no usamos al dólar como
moneda de pago, es un problema. Los medidores internacionales se
establecieron en dólares en la década de los años 40 del siglo pasado,
cuando Estados Unidos era el acreedor del mundo. Hoy es el mayor deudor
del mundo y dicha divisa sigue siendo la unidad de medida internacional.

Las distorsiones que esto crea las voy a poner como ejemplo a continuación:

Entre enero del 2003 y diciembre del 2007, el precio del barril de
petróleo subió 178% en dólares americanos: de 32 a 92; en reales
brasileños varió 40%: de 116 a 162 reales por barril; en soles peruanos
creció en 137%: de 115 soles por barril a 274 soles; en pesos
colombianos 102%, en rands subió 118%. ¿La referencia en dólares es
útil? El precio del dólar en reales bajó de 3.53 a 1.77, en soles bajó
de 3.46 a 2.98, en pesos colombianos bajó de 2778 a 2014 y en rands de
8.69 a 6.93. En euros también bajó el precio del dólar; y en dólares
canadienses, australianos, yenes, etc. Ojalá el problema fuera la
relación dólar -euro. El problema para el resto del mundo es la
inutilidad del dólar estadounidense como medidor de precios
internacionales. Por eso el euro se ha ampliado a más países, incluidos
Malta y Chipre recientemente, se está trabajando hacia una unidad
monetaria asiática y se está elaborando una unidad monetaria
sudamericana así como una zona rand, por nombrar algunos instrumentos
nuevos sustitutivos del dólar como reserva inter nacional y como moneda
de referencia..

Palley no comprende el miedo del resto del mundo. Los miedos nuestros
están bien puestos porque los .problemas económicos estadounidenses
siempre se exportan. En 1971 Nixon terminó con las paridades fijas y con
el sistema de Bretton Woods; en 1981 Reagan con Reaganomics fabricó una
crisis de deuda del resto del mundo al presionar una política expansiva
fiscal al mismo tiempo que se mantenía una política monetaria ajustada.
Sí, tenemos miedo porque la responsabilidad global no ha sido un fuerte
de Washington, al menos no de los gobiernos republicanos. Hace falta
recordar también la década de los años 20. Hoy el problema
estadounidense se parece al de los países en vías de desarrollo: consume
más de lo que produce y lo hace tomando dinero prestado. Lo serio es que
Bush y sus secuaces han logrado convertir a la economía más grande del
mundo en la deudora mayor del mundo sin haber pasado por una guerra que
les haya destruido la base productiva, como antes a los países europeos.

Palley confía, en un acto de seguridad personal, en que el papel de
Estados Unidos como comprador de última instancia será lo que moverá al
resto del mundo a prestarle dinero. Lo que se ve es una reestructuración
de los mercados internacionales. La publicidad de Washington hasta ahora
ha sido que China es el motor del mundo. Todo parece indicar que el
motor del mundo está en la guerra y en el manejo del déficit fiscal
estadounidense por la guerra. ¿Pueden sostener esa guerra y esa lógica
por mucho más tiempo? Se acaba de ir Bush a vender armas a Medio
Oriente. Tendrá que vendérselas a todo el mundo y no solo a Medio
Oriente si quiere tapar el déficit externo.

El resto del texto de Palley invito a leerlo porque se podrá apreciar la
lectura peculiar que tiene de las políticas exportadoras y cómo llegaron
a nuestros países. Es un botón de muestra de la manera peculiar como los
academicos estadounidenses progresistas entienden lo que pasó en América
Latina. La agonía del FMI y la debilidad del Banco Mundial son parte del
problema que Palley ignora: las instituciones multilaterales no hicieron
nada por prevenir este problema y no son parte de la solución tampoco.
Entonces, ¿para qué son? Estas son bajas multilaterales derivadas de la
irresponsabilidad fiscal del gobierno del país del norte y de la
impotencia de las instituciones basadas en Washington para lidiar con
ellas. Solo que el FMI fue creado para que no se repitiera una crisis
global nuevamente, y lo creó conceptualmente el Tesoro en 1935/36.
Quizás le dio alzheimer al gobierno estadounidense y se olvidó lo que
fabricó y para qué era. O los republicanos creen que los inventos
demócratas son demoníacos, en estos tiempos de integrismo.

Mientras tanto, el resto de nosotros seguimos preparándonos para un
mundo post patrón dólar, con unidades monetarias regionales, con
instituciones financieras regionales y con un sistema de comercio que
sea mucho menos dependiente de un solo comprador que suele tener dos
raseros, uno para sí y otro para el resto. No hay la menor duda ni de
que habrá una recesión ni de que tendrán más inflación. La interrogante
es si será como 1974-75 o si será como Japón post 1990. Temamos al dólar
y sigamos trabajando por la autonomización regional.

– Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de
Investigaciones Económicas de la UNAM, México, e integra la Red
Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd). Es
presidente de ALAI.