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CABO VERDE: APERTURA AL VIEJO CONTINENTE

Jun 10 2008

Por Mário Soares (*)

LISBOA, Jun (IPS) La Unión Europea, que se ha constantemente expandido hacia el Este, debería ahora volver la mirada hacia el Oeste y responder positivamente a la voluntad expresada por el gobierno de Cabo Verde de buscar una fórmula de integración con la UE.

Cabo Verde es un país sui generis. Este archipiélago situado en el sur del Atlántico Norte, en el cruce de tres continentes -África, Europa y las Américas- tiene 450.00 habitantes. Las diez islas de Cabo Verde estaban deshabitadas cuando el navegante portugués Diogo Gomes desembarcó en 1460. Por tanto, su población no es originariamente ni exclusivamente africana, sino una mezcla de africanos, portugueses, judíos y de gentes que pasaron en todas las direcciones a través del Atlántico. En consecuencia, nada en los tratados de la UE impide la incorporación de Cabo Verde a la familia europea.

Cabo Verde ganó su independencia después de la Revolución de los Claveles (25 de abril de 1974) junto con la continental Guinea-Bissau, a la que se asoció en una única entidad nacional. Pero poco después percibió, sin dramas, que la unión contra natura con Guinea no tenía sentido ya que el lazo principal entre ambos era la voluntad política de un partido único, el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) creado por el gran líder independentista Amílcar Cabral una vez que el régimen dictatorial portugués de Salazar y Caetano se negó a responder a su propuesta de negociar el retiro de aquellas colonias.

Los tiempos, entretanto, cambiaron. La lucha por la sobrevivencia independiente de Cabo Verde resultó particularmente difícil., ya que era el Estado más pobre en recursos naturales (conocidos) de África, con excepción del genio de su pueblo mestizo, que es extraordinario. De todas las ex colonias portuguesas Cabo Verde es la mejor gobernada, la de mayor establidad política y la más respetada internacionalmente, por ser un verdadero Estado de Derecho.

La evolución del archipiélago está perfectamente resumida en estas recientes declaraciones del ministro de relaciones exteriores de Cabo Verde, Víctor Manuel Barbosa Borges: «En el momento de la independencia, teníamos un índice de analfabetismo de casi 70%, hoy es de 24%. La esperanza de vida era de 50 años, en la actualidad, se sitúa entre 75 y 77 años. La tasa de mortalidad infantil disminuyó drásticamente y hoy es una de las más bajas de África. Por eso, desde enero del 2008, dejamos de formar parte del grupo de países menos avanzados para entrar al grupo de desarrollo medio. Pero, dicho esto, Cabo Verde está lejos de haber resuelto todos sus problemas.»

Cabo Verde es el cuarto archipiélago de la Macaronesia, término de origen griego para designar esa zona biogeográfica en el océano Atlántico a la que se atribuía un carácter mágico o religioso en la antigüedad grecolatina y que también integran las Azores, las Canarias y Madeira. Estas tres regiones autónomas de Portugal y España tienen el estatus de territorios periféricos europeos y gozan en consecuencia de beneficios especiales. Cabo Verde perdió la oportunidad de pertenecer a ese grupo -que tiene una unidad geográfica y un valor geoestratégico incontestables- ya que en el momento de la independencia optó por la identidad africana.

Pero los dirigentes políticos caboverdianos son gente informada, seria y de excelente formación. Hace años que la idea de una mayor vinculación con Europa se está abriendo camino, aunque no se desconocen las dificultades que habrá que superar para alcanzar ese objetivo.

Sobre este tema ya existe un cierto consenso político en el espectro partidario isleño.

El archipiélago se está convirtiendo en un centro privilegiado de turismo con modernas instalaciones hoteleras y ofrece un clima ameno aún en invierno, un pueblo afable y danzas y folclore de alta calidad. No es de extrañar que a los turistas europeos les encante Cabo Verde.

El actual Presidente, comandante Pedro Pires, destacado luchador anticolonialista y reputado político -además de consumado negociador- declaró recientemente: «Deseo que mi país se aproxime gradualmente a la Unión Europea a fin de hallar nuevas formas de garantizar el desarrollo y la seguridad».

Portugal, país hermano de Cabo Verde y consocio en la Comunidad de los Países de Lengua Portuguesa (CPLP), que además integran Angola, Brasil, Guinea-Bissau, Mozambique, Santo Tomé-Príncipe y Timor Oriental, tiene el deber de comprometer sus esfuerzos para que no se eche en saco roto la voluntad de aproximación al Viejo Continente expresada por el Presidente Pires. El gobierno del archipiélago también ha expresado su interés en acercarse al Tratato del Atlántico Norte y aunque la OTAN esté hoy en día tan distante de sus objetivos iniciales, el viraje político que podría imprimirle a la política estadounidense la llegada de un Presidente negro a la Casa Blanca bien podría aportar virtualidades de paz y progreso al Mar Atlántico, como lo llamaba Fernando Pessoa. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Mário Soares, líder socialista, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.