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Crisis mundial sacude al Sur

Jun 11 2008

Por Abid Aslam

WASHINGTON, 11 jun (IPS) – La crisis financiera global desatada desde Estados Unidos, en combinación con el incesante encarecimiento de los alimentos y combustibles, ya se hace sentir en los países en desarrollo, según el Banco Mundial.

El flujo de capitales privados hacia los mercados emergentes alcanzó la cifra récord de un billón de dólares en 2007, pero el Banco Mundial estima que caerá a unos 800.000 millones para 2009.

Asimismo, el crecimiento económico de los países del Sur en su conjunto pasará de 7,8 por ciento en 2007 a 6,5 por ciento este año, según el pronóstico del Banco, incluido en un informe publicado el martes, titulado «Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2008».

La desaceleración será más pronunciada en las naciones con fuerte dependencia del capital extranjero, advirtió el estudio. La razón es que, a raíz de la crisis, las instituciones crediticias están endureciendo sus condiciones para el otorgamiento de préstamos.

El Banco pronosticó que el crecimiento del producto bruto mundial se desacelerará: en 2008 alcanzará un 2,7 por ciento, un punto porcentual menos que el año pasado.

El panorama será aun más sombrío si la inestabilidad financiera causada por el estallido de la «burbuja» inmobiliaria en Estados Unidos se agrava o prolonga en el tiempo.

La evaluación refleja un creciente pesimismo sobre el desempeño futuro de las economías de los países en desarrollo.

«Nunca como en otro momento en los últimos años, la incertidumbre sobre las perspectivas ha sido tan pronunciada y volcada hacia el pesimismo», señaló el Banco.

La desaceleración afectará a la mayoría de las regiones del mundo en desarrollo, con mayor impacto en América Latina, Asia oriental y la zona del Pacífico, agregó.

El crecimiento económico de China se contraerá 2,5 puntos porcentuales, para ubicarse en torno a 9,2 por ciento el año próximo y 9,0 por ciento en 2010.

En cambio, el producto bruto de África subsahariana se expandirá. Este año ese crecimiento será de 6,5 por ciento, el mayor que ha visto la región en casi cuatro décadas. Descenderá levemente a 5,9 por ciento en 2010, pero estará claramente por encima de los resultados de los últimos años, señaló el Banco.

Las economías con abultados déficit de cuenta corriente y gran necesidad de financiamiento externo serán las más vulnerables. Entre ellas figuran las de Europa oriental y Asia central, advirtió el estudio.

También los países más pobres se verán afectados, por su dependencia de la ayuda externa, que continúa contrayéndose.

Los donantes la recortaron en alrededor de 3.400 millones de dólares entre 2005 y 2007, destacó el Banco, que citó cifras de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, con sede en París.

En enero, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional habían señalado que, aunque ninguna región quedaría al margen de los coletazos de la crisis, las consecuencias en los países en desarrollo serían moderadas.

Los pronósticos más pesimistas del estudio se basan principalmente en los temores a la inflación en esas naciones.

El precio de los alimentos básicos se duplicó desde 2005, fundamentalmente a causa de la mayor demanda, el auge de los biocombustibles, las políticas proteccionistas y la especulación financiera, destacó el Banco.

Los combustibles también se dispararon: los analistas ya especulan con un precio del barril de crudo de 140 dólares y no se cree que se interrumpa la tendencia al alza.

«El fuerte crecimiento en el mundo en desarrollo ciertamente ayuda a contrarrestar la aguda desaceleración en Estados Unidos», dijo Uri Dadush, director del departamento del Banco sobre perspectivas de desarrollo y comercio internacional.

«Pero, al mismo tiempo, las crecientes presiones inflacionarias, especialmente por los aumentos en los alimentos y combustibles, están golpeando a un vasto segmento de los pobres alrededor del mundo», advirtió.

Al mismo tiempo, la escalada de precios está «embarrando» las peligrosas aguas en las que ahora se encuentran los bancos centrales y ministros de economía.

«En el mundo en desarrollo, las presiones inflacionarias complicarán el papel que deben jugar las políticas monetarias y fiscales para mantener la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo», señaló el estudio.

Entre otras potenciales amenazas, el Banco citó la debilidad del dólar estadounidense, que puede aumentar las expectativas inflacionarias y empujar al alza aún más los precios de las materias primas.

La evaluación del Banco se conoce en medio de advertencias de economistas, en el sentido de que dos tercios de la población mundial probablemente sufrirán este año tasas de inflación de dos dígitos y cuando Estados Unidos intenta persuadir a los banqueros de que ha evitado caer en una recesión grave.

«Ese riesgo parece haber disminuido durante el último mes», declaró el presidente de la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos, Ben Bernanke.

Al mismo tiempo, restó importancia a los últimos datos estadísticos oficiales sobre desempleo, que han mostrado el mes pasado el mayor aumento en la desocupación en dos décadas. Bernanke reconoció, son embargo, que los precios de la energía pueden provocar un incremento de la inflación o las expectativas de que tal cosa ocurra.

Por lo tanto, Estados Unidos y otros países deberán transitar un estrecho desfiladero, encajonados por un lado por la necesidad de estimular una estancada economía y, por el otro, por la necesidad de controlar la inflación, prioridades a veces contradictorias.

El estudio del Banco Mundial señaló que las dificultades en el mundo rico tendrán una vida relativamente corta: pronosticó una completa recuperación para 2010.)(FIN/2008)