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La hora de la energía renovable

Jun 25 2008

Por Stephen Leahy

KINGSTON, Canadá, 25 jun (IPS) – El cambio climático arrastra a Estados Unidos a «una crisis mucho más seria» que la Segunda Guerra Mundial, advirtió el ambientalista David Suzuki, ante la Conferencia Mundial sobre Energía Eólica.

Hace 20 años, uno de los más destacados científicos estadounidenses, James E. Hansen, advirtió al Congreso legislativo de su país sobre la amenaza del cambio climático y consideró un enorme riesgo dejar pasar el tiempo sin tomar medidas para minimizar el fenómeno.

Hansen, quien trabaja en la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA), acaba de publicar nuevas investigaciones según las cuales la concentración de gases invernadero ha llegado a un punto en el que podría desatar cambios en la atmósfera y los océanos que demandarían milenios para ser revertidos.

Para evitarlo, Hansen reclamó drásticas reducciones en las emisiones de dióxido de carbono, comenzando casi de inmediato, y el abandono de las plantas de energía eléctrica alimentadas con carbón para 2030.

Los expertos consideran que se trata de un gran desafío, pero que lograrlo es posible.

Suzuki recordó a los delegados que asisten a la conferencia que Estados Unidos logró responder al enorme reto que significó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), así como al planteado hace 50 años, cuando la hoy disuelta Unión Soviética colocó el primer satélite en el espacio y luego al primer cosmonauta.

«Estados Unidos estaba muy rezagado, pero la nación no se rindió», afirmó Suzuki.

Ese país se ha beneficiado enormemente por sus inversiones en investigación espacial, a través de nuevas tecnologías como los satélites, los teléfonos móviles, las pilas de combustible y muchas otras, agregó.

También se creó la atmósfera que le deparó a Estados Unidos la supremacía en el campo de la investigación científica.

Responder al desafío del cambio climático no sólo reducirá los riesgos para el planeta, sino también la dependencia de los combustibles fósiles, al tiempo que creará cientos de miles de nuevos empleos y aportará muchos beneficios tecnológicos, dijo Suzuki.

Alemania ya ha avanzado en material de investigación técnica y desarrollo de políticas. Más de 14 por ciento de la energía que consume allí es de fuentes renovables, principalmente solar y eólica.

En cambio, apenas 3,4 por ciento de la electricidad que se utiliza en el mundo se genera en fuentes renovables.

El Ministerio de Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear alemán estima que en una década aproximadamente un tercio de la electricidad producida por el país procederá de fuentes renovables y no nucleares.

«Alemania tiene más de 240.000 puestos de trabajo en ese sector», dijo a IPS Hermann Scheer, presidente del Consejo Mundial para la Energía Renovable, organización de empresas con sede en Bonn.

«Es el único camino para resolver los dos mayores problemas que enfrenta el mundo: la energía y el cambio climático», agregó.

Scheer es reconocido como el impulsor de la revolución alemana de la energía renovable. Fue quien propuso la idea, ampliamente aceptada, de reducir su precio por ley, al igual que la iniciativa de permitir a hogares y empresas que generan energía de fuentes renovables venderla a la red eléctrica a más del triple del precio normal de mercado.

Los precios de la energía aumentarán a medida que se agoten los combustibles fósiles. El uso mundial de energía aumentó 50 por ciento en la última década, lo que obliga a los países en desarrollo a gastar en ella gran parte de sus recursos.

Scheer destacó que la generación de energía es lo que mayor cantidad de agua consume en el mundo. Considera que es una fantasía pensar que la mayoría de las naciones africanas o en vías de desarrollo podrán construir nuevas plantas eléctricas alimentadas con carbón o nucleares, simplemente porque carecen del agua que ellas requieren.

«Sin energía nada funciona, por lo que la humanidad se encamina inevitablemente a una era de conflictos sangrientos», afirmó. Pero eso puede evitarse si los gobiernos se plantean como prioridad el uso de energía renovable, ya que es falso que no se pueda generar la cantidad necesaria, dijo Scheer.

«Es completamente posible que un país como Alemania obtenga la totalidad de su energía de fuentes renovables. Hemos hecho estudios que lo demuestran», aseguró.

Canadá podría terminar con su dependencia de los combustibles fósiles cuadruplicando el número de turbinas de viento que actualmente tiene Alemania, dijo Paul Gipe, un experto en energía radicado en Estados Unidos.

«Como Canadá emplea intensamente la energía hidroeléctrica podría ser el primer país que sólo se abastezca de fuentes renovables», dijo a los delegados.

Pero eso no ocurrirá, porque el actual gobierno canadiense está firmemente comprometido con los combustibles fósiles.

Canadá se negó a auspiciar la conferencia sobre energía eólica y a participar en ella. Fueron otros países e instituciones, como Alemania y la Organización de las Naciones Unidas, quienes aportaron los fondos para que los representantes del Sur pudieran asistir a la reunión.

El poderoso grupo de presión de la industria de los combustibles fósiles quiere continuar obteniendo ganancias de sus inversiones en la infraestructura existente, dijo Scheer.

Por eso, si se deja que las compañías eléctricas tradicionales tomen a su cargo la promoción de la energía renovable habrá pocos cambios, advirtió.

No sólo es posible obtener toda la energía necesaria de fuentes renovables, sino que puede hacerse más rápido y a menos costo que construyendo plantas nucleares o alimentadas con carbón, aseguró Scheer.

«El público y el sector de la energía renovable tendrán que presionar duramente a los gobiernos para que las cosas cambien», concluyó. (FIN/2008)