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El Sur concentra reservas mundiales en divisas

Jul 18 2008

Por Thalif Deen

NACIONES UNIDAS, 18 jul (IPS) – Los países en desarrollo atesoran 4,3 billones de dólares en reservas externas, que equivalen a 75 por ciento del total de las divisas depositadas en las bóvedas de los bancos centrales del mundo, según un estudio de la ONU.

A pesar de la volatilidad de los mercados financieros, la quiebra de bancos, la contracción del crédito y la disparada de los precios de los alimentos y combustibles, el informe de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) indica que las reservas en divisas de China llegaron a 1,7 billones de dólares a fines de marzo.

India figura tercera entre las naciones por sus reservas externas de 300.000 millones de dólares, detrás de dos miembros del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos del mundo: Japón, que acumula en su banco central 993.000 millones de dólares y Rusia, con 493.000 millones.

Ese país de Asia meridional supera, incluso, a Corea del Sur, una nación de alta industrialización cuyas reservas ascienden a 264.000 millones de dólares..

Según datos de septiembre de 2007, los países del G-8 no eran los que tenían los «fondos soberanos» más abultados, sino Emiratos Árabes Unidos, con 875.000 millones de dólares, Noruega (341.000 millones), Singapur (330.000 millones), Arabia Saudita (300.000 millones), Kuwait (250.000 millones) y China, con 200.000 millones de dólares.

La revista financiera estadounidense Forbes define los fondos soberanos como «sumas derivadas de las reservas nacionales, que se destinan a inversiones que benefician a la economía del país y a sus ciudadanos».

Las reservas en los bancos centrales y los fondos soberanos tienen algo en común: están en poder del Estado, a diferencia de las inversiones extranjeras directas, que pueden ser tanto públicas como privadas.

Se estima que las naciones en desarrollo acumulan tres billones de dólares en fondos soberanos.

«Esto ha dado a los países en desarrollo un reaseguro para hacer frente a los impactos externos», según el Informe Económico y Social Mundial 2008, elaborado por la ONU y difundido esta semana.

Según ese estudio, un nivel de reservas que cubra tres meses de importaciones es adecuado.

Pero una de las lecciones aprendidas de la crisis financiera de 1997, que estalló en Asia sudoriental y afectó a todo el mundo, es que las naciones en desarrollo deben tener reservas que les permitan cumplir con sus pagos de deuda externa en el corto plazo.

Esos países cuentan ahora con «fondos que superan largamente ese requisito», puntualizó el estudio.

Asimismo, señaló que los países de bajos y medianos ingresos han atesorado el doble de las reservas necesarias para pagar tres meses de importaciones y los servicios de la deuda externa a corto plazo.

Las reservas de China triplican los fondos necesarios para eso, y las de los 50 países menos desarrollados se ubican cerca de ese nivel, según el estudio.

Esas naciones están invirtiendo sus reservas, aseguró Rob Vos, director de la División de Análisis de Políticas de Desarrollo del Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la ONU.

«Pueden tener efectivo u oro en los cofres de sus bancos centrales que se destinan a inversiones ‘seguras’ en el extranjero, fundamentalmente en bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que ayuda a financiar el déficit de ese país», agregó.

Vos definió una inversión «segura» como la que ofrece una tasa de ganancia menor al promedio usual del mercado internacional o la que se obtendría colocando el dinero en el sistema financiero doméstico, más alta pero al mismo tiempo más insegura a mediano o largo plazo.

Acumular reservas externas es sensato, como resguardo frente a inesperados impactos externos, como un aumento en el precio del petróleo, pero también lo es invertir parte de ellas en títulos y activos líquidos en el exterior.

«Sin embargo, los países en desarrollo han acumulado reservas cuyos niveles van mucho más allá de lo que puede ser visto como una medida de precaución», dijo Vos a IPS, lo que a su juicio no es tan sensato.

«Además, como indicamos en el informe, muchas naciones en desarrollo con grandes reservas de divisas están recibiendo al mismo tiempo voluminosos flujos de capitales privados extranjeros», agregó.

Según Vos, «en la medida en que esos fondos contribuyen a la acumulación de reservas, los llamamos reservas prestadas».

Es preciso pagar una tasa de retorno por ese dinero: intereses si se trata de préstamos, giro de ganancias en el caso de inversiones extranjeras directas. Y esa tasa es habitualmente superior a la ganancia financiera que se obtiene de las letras del Tesoro de otros países.

Se estima que este costo, para el conjunto de los países en desarrollo, se ubica en torno de los 100.000 millones de dólares anuales.

Vos agregó que muchas naciones en desarrollo, concientes de ese costo pero en algunos casos «endulzadas» por los ingresos de exportaciones de petróleo o alimentos que aumentan por el encarecimiento de esos productos, crearon fondos soberanos que responden más al deseo de acumular fondos que a movimientos preventivos.

El dinero de los fondos soberanos se invierte habitualmente en activos con altas tasas de retorno, como acciones en empresas de Occidente o proyectos de desarrollo en otras naciones del Sur.

Algunos ven un costado político en el fenómeno. Un informe del Instituto McKinsey, citado la semana pasada por el diario neoyorquino The Wall Street Jounal, dice que la «montaña de petrodólares» es siendo utilizada para promover una «agenda política antiestadounidense».

Según ese estudio, «el surgimiento de una gran cantidad de países con fondos soberanos aumenta las preocupaciones sobre las razones no económicas y ramificaciones políticas de sus inversiones».

Esa consultora acusa al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de «financiar con petrodólares su cruzada hemisférica (americana) contra la influencia de Estados Unidos en la región».

Según Vos, estas abultadas reservas de naciones en desarrollo se han invertido en los países del Sur, pero en activos que ofrecen una baja tasa de retorno.

Las oportunidades están al alcance de la mano, especialmente para la inversión del nivel de reservas que superan lo necesario para cubrir entre tres y seis meses de exportaciones y los servicios de la deuda externa de corto plazo.

Esos fondos pueden volcarse a proyectos de infraestructura domésticos u otras inversiones que fortalezcan las economías de los países que disponen de divisas en exceso.

Los países que crecen rápidamente, como China y los mayores exportadores de petróleo, deberían invertir sus excedentes de capital en el Sur, dijo Vos, «en bancos regionales que busquen nuevos recursos financieros para el desarrollo económico de esas naciones». (FIN/2008)